Milei aún gana con amplitud: avanza con el ajuste y la deuda

El dólar y el riesgo país se disparan. El salario, la producción y la soberanía están en juego. Se afianza el saqueo de grandes especuladores. El pueblo y la búsqueda de un camino común para enfrentar la crisis

Por Luis Lafferriere

Ante la marcha de la actividad económica-financiera y frente a los resultados de las recientes elecciones en la provincia de Buenos Aires, hay quienes se adelantan a afirmar que ambos escenarios (economía y política) muestran un claro fracaso del gobierno de Milei, una evidencia de un experimento fallido. Y una muestra clara de lo que dicen sería que, una vez conocido el resultado electoral del último domingo, el dólar comenzó a subir al igual que el riesgo país.
Tales conclusiones revelan un desconocimiento de los planes de los sectores dominantes en la Argentina, de las características del modelo socioeconómico vigente, y de los verdaderos objetivos que se persiguen con lo que yo denomino el Plan Masacre.
Las preguntas que surgen ante quienes hablan del supuesto fracaso del plan del gobierno son: Por un lado, ¿se trata en realidad de un experimento fallido? ¿En qué falló el experimento? Por otro lado, ¿el dólar y el riesgo país suben a causa de ese resultado electoral?

El supuesto fracaso es un éxito rotundo
Para evaluar el éxito o el fracaso del experimento neoliberal, tenemos que partir de analizar qué busca este gobierno corrupto, coimero y entreguista, cuáles son sus verdaderos objetivos. Si lo vemos así, vamos a concluir que los principales objetivos de este gobierno (en realidad son objetivos de la junta mafiosa y parasitaria que posee el poder real y a cuyo servicio está la partidocracia argentina) se vienen cumpliendo de manera aplastante.
Lo dije desde un comienzo, en diciembre del 2023: van a aplicar el Plan Masacre, que consiste en masacrar la estructura social, el ambiente, el territorio y lo que nos queda de soberanía. Eso es precisamente lo que se hizo y lo que está sucediendo hoy. Y los resultados muestran un éxito rotundo. Lamentablemente… Y si no, veamos.
Objetivo: Brutal ajuste para disminuir el consumo interno y empobrecer a gran parte de la población, con el fin de dejar más saldos exportables. Además de avanzar en la destrucción del aparato productivo, para abastecer lo que quede del mercado interno con mercaderías del resto del mundo, provistas por los mismos sectores del poder mundial.
Objetivo cumplido. Un logro impecable hasta hoy.
Objetivo: Avanzar en el extractivismo depredador, con políticas y leyes que entreguen los recursos de nuestro territorio a la voracidad de las grandes corporaciones, y lleven adelante proyectos que tengan protección por décadas, a costa de contaminar y saquear nuestros bienes comunes. Se está haciendo con total éxito y no aparece nada en el horizonte que prevea algún cambio de rumbo.
Objetivo cumplido. Otro logro impecable.
Objetivo: Multiplicar las ganancias fabulosas para los capitales especulativos, que se enriquecen con medidas del gobierno por dos vías. Una, pagar intereses exorbitantes a los usureros especuladores, a través de la emisión de títulos públicos, con tasas que superan ampliamente la inflación (hasta llegan a duplicarla). Otra, mantener el dólar planchado, aunque sea a costa de liquidar las reservas del Banco Central y de endeudar cada vez más al Tesoro nacional, y de esa manera facilitar a los especuladores la compra y posterior fuga de esos capitales al exterior.
Objetivo cumplido. Otro logro impecable.
Objetivo: Llevar a las finanzas públicas a una situación deudora insostenible e imposible de afrontar. No sólo imposible de pagar el capital de la deuda, sino ni siquiera los intereses que genera la misma. De esa manera, el Estado entra irremediablemente en cesación real de pagos, ante los voraces acreedores, que exigirán varias cosas: profundizar el ajuste sobre las mayorías, pagar con empresas públicas que aún quedan en manos del Estado, y entregar tierras, recursos y soberanía para cancelar esa deuda fraudulenta.
Objetivo cumplido. Otro logro en camino, impecable.

¿El dólar sube por la incertidumbre electoral?
Se trata de otra conclusión equivocada que oculta los problemas de fondo que llevan de manera cíclica a situaciones explosivas de nuestro sector externo. Episodios trágicos que suceden a causa de una estructura y una dinámica que no tienen otra consecuencia que lo que vivimos los argentinos en forma repetitiva, al margen de las coyunturas electorales (aunque éstas pueden adelantarlos, postergarlos o potenciarlos).
El juego consiste en que el Estado opera de manera activa a favor de la multiplicación de la renta financiera en beneficio de una minoría privilegiada, parasitaria y mafiosa, que capta la riqueza de los argentinos y la fuga al exterior.
Mientras desde las políticas gubernamentales se promueven medidas que elevan de manera sostenida altísimas tasas de interés internas a los capitales especulativos que vienen del exterior. A la vez el mismo Estado va entregando dólares baratos a los especuladores para que una vez capitalizados esos intereses, vuelvan a comprar los dólares, pero multiplicados, y se los lleven afuera. Cuando este negocio adquiere proporciones gigantescas, y por cada dólar que entra al país se van varios al exterior, los dólares que puede vender el Estado son cada vez más escasos. ¿Qué hacer entonces?
Para mantener la misma rueda loca de especulación desenfrenada y sostener el dólar barato para alimentar la fuga, el Estado toma deuda del exterior. Así crece el endeudamiento externo, que luego se volcará sobre las espaldas de todo el pueblo.


Pero igualmente, llegará el momento donde los especuladores perciban el peligro de que el Estado ya no puede endeudarse más en el corto plazo. En ese caso, estaremos ante el fin de ese ciclo. Los capitales especulativos se retiran en masa, el valor del dólar subirá de manera abrupta, y se generará un fuerte impacto inflacionario. Sería tiempo del escenario trágico que llevará a una gran caída de los ingresos de trabajadores, jubilados y otros sectores importantes de la población, con efectos recesivos que golpearán también al grueso de las micro, pequeñas y medianas empresas, segmento que representa al 98% del tejido empresarial argentino.
Este ciclo que comenzó durante la última dictadura y explotó cuando se hizo insostenible el dólar barato de Martínez de Hoz, se repitió durante los noventa e hizo explosión a fines del siglo XX. También se vivió de manera reiterada a lo largo de este siglo XXI. Y fue provocando no sólo el saqueo financiero y el incremento demencial de la deuda pública (que era de alrededor de 8 mil millones de dólares en 1976, y hoy supera los 460 mil millones), sino que como contracara del saqueo se fue generando la destrucción económica y una pobreza cada vez más elevada.
Durante el gobierno actual, se promovió inicialmente una fuerte devaluación del peso, lo que generó subas de precios muy elevadas en los primeros meses. Pero luego se sostuvo un dólar cada vez más barato, a la par que se ofrecieron rendimientos financieros muy altos a los especuladores que venían a multiplicar sus riquezas al país, sin hacer ningún aporte positivo a la actividad económica o a la grave situación social. En consecuencia, los especuladores ganan y con sus beneficios vuelven a comprar más dólares y se retiran.
Pero los dólares no alcanzan nunca para sostener esa rueda infernal, entonces el Estado comienza a tomar deudas. En el mercado es más difícil lograr esos fondos, entonces acuden los organismos financieros internacionales, para sostener ese artificio. En especial ha sido clave y muy importante el rol del FMI, como ayuda vital para sostener la estabilidad de los gobiernos, a costa de entregar soberanía y aplicar políticas de ajustes sobre la población.


En lo que va del año, el Estado se endeudó de nuevo con el Fondo, pero en poco tiempo las reservas del Banco Central se fueron vaciando. Eso fue llevando a que parte de los capitales especulativos comiencen a retirarse, y a que desde el gobierno vayan ofreciendo tasas de interés elevadísimas para evitar que llegue la debacle antes de las elecciones de octubre.
Es esa realidad la que viene provocando la desconfianza de los especuladores, más allá del resultado electoral. Aunque es obvio que el partido en el gobierno supone más garantía de mantener el juego macabro de endeudar a todos los argentinos para garantizar rentas fabulosas a los especuladores, lo que puede adelantar o profundizar la crisis cambiaria actual.

Final abierto
Vemos un panorama complicado y muy preocupante para el país, para la mayoría de la sociedad, para nuestro ambiente y nuestra soberanía. El valor del dólar futuro no se puede predecir, pero sí podemos asegurar que será mucho más alto que el actual, ya que no habrá dólares para hacer frente a la demanda voraz y desenfrenada de los capitales especulativos. Eso provocará un salto inflacionario y una nueva vuelta de tuerca en los ajustes sobre los que menos tienen, es decir, los sectores mayoritarios. De continuar el Plan Masacre (esbozado por los sectores dominantes y aplicado por el gobierno de Milei) las consecuencias serán cada vez más horrorosas para el pueblo. El presidente anunció que continuará a rajatablas con las mismas políticas de ajuste, entrega, depredación, saqueo y corrupción.
El pueblo por su parte está comenzando a despertar y a movilizarse, pero aún carece de orientación, organización y mirada superadora, para comenzar a construir lo que necesitamos y merecemos: una sociedad mejor para todos, con equidad y sustentabilidad, con pleno ejercicio de los derechos esenciales para vivir dignamente. No podemos esperar las soluciones de arriba, sino construirlas con unidad, pluralidad, compromiso, solidaridad y ética. Con democracia desde abajo.

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