Por Martín Acevedo
Los mandatos sociales nos constituyen y condicionan. A sabiendas o sin darnos cuenta, tratamos de amoldar nuestras conductas a estos omnipresentes discursos. Es así como ser auténticos y ser felices son obligaciones en esta era hipertecnificada. Lo paradójico no es ya su carácter imperativo, sino que se manifiestan con modelos preestablecidos. Un modo de ser feliz y auténtico.
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