“Es una historia accesible, sencilla, que nos habla de la soledad y en cierta medida demuestra que la soledad duele”, dijo el autor santafesino. La obra lleva el sello de Ana Editorial
“Salió de su oficina con alguna expectativa de que esa mañana le deparase una grata sorpresa, aunque posiblemente fuese víctima de una broma. De todos modos sentía que debía continuar, dejarse llevar por sus pasos, al menos instigado por la curiosidad”. Esa es la invitación a leer El diario de Silvina, el nuevo libro de César Dávila.
El autor nació en Santa Fe, lugar donde reside, y su primer libro publicado, la novela Nostalgias obtuvo el primer premio en el concurso provincial de narrativa Alcides Greca, en obra édita, corría 1988.
A lo largo de los años publicó cuentos en distintos medios nacionales y de la región, y participó en una antología de la Asociación de Artes y Letras de Valencia, España, en razón de haber obtenido el segundo premio en un concurso hispanoamericano.
El diario de Silvina lleva el sello de Ana Editorial.
César Dávila habla pausado, es claro, conciso. Dice que le gusta llevar una vida calma, tranquila, contemplativa, crepuscular. Es lector, pero de esos que seleccionan, que buscan y encuentran, que vuelven sobre los autores que lo han impactado. “Siempre me interesó el encuentro intergeneracional”, dijo a El Telégrafo de Entre Ríos. El diario de Silvina salió a la venta hace muy poco, recién comenzó a dar sus primeros pasos. Por el trato, por sus formas, es difícil llama al autor solo por su apellido, de hacerlo había una distancia que no existe.
“Alguna vez vi una película donde había un hombre solo en lo alto de la calle y un muchacho lo miraba, me hizo pensar que podías ser su hijo y la historia termina así. En mi libro la historia tomó otro curso al que me había imaginado, tomó otro camino”, contó pero agregó que se quedó con esa idea, la de un personaje extraño y entrañable. “El motivo de mi historia, el nacimiento de la novela parte de esa percepción: que nos podemos comunicar de forma intergeneracional y aparece una persona, un personaje, en este caso es una chica”.
El padre de César Dávila le contó una vez que vio en el colectivo a una mujer joven. Ella miraba por la ventana y tenía un semblante triste. “Mi padre me contaba que se preguntaba por qué la chica tenía ese semblante, si le había pasado algo o si solo era así y no le había pasado nada penoso. Entonces es como que él, un poco, se armaba la historia y me lo transmitió a mí. Es un punto de partida para escribir una novela. Escribo porque me parece muy vacía la vida si no lo hago, si no desarrollo un argumento, un personaje. A veces estos personajes están en la vida real y uno los contempla, los observa y después se hace la película”.
Escribir una historia, verla publicada, compartirla, es para César Dávila enriquecer su existencia y al expresarlo no se refirió a estar parado por encima de los demás, nada más alejado. Por el contrario. “Es a nivel personal, no como algo universal, no como si estuviera en un plano superior con el resto de los mortales, sería ridículo, sino comparado conmigo mismo. Si escribo me siento más enriquecido más allá del impacto que pueda o no generarle al lector lo que escribí. Mi deseo es el deseo de todo escritor: ser leído. La novela que escribí es una historia accesible, sencilla, que nos habla de la soledad y en cierta medida demuestra que la soledad duele. Ese es el motivo por el cual quiero que se lea la historia”.
Van a cumplirse 40 años de su primer libro publicado. Entonces esa historia que había escrito tuvo éxito de críticas con notas y opiniones que fueron publicadas no solo en la prensa local sino también en Buenos Aires y en medios de alcance nacional.
Desde entonces escribió cuentos cortos, relatos que fueron publicados y hasta cuenta con dos novelas que aún son inéditas. Y pasó el tiempo. “Me casé, formé mi vida para bien, una vida muy plena y había poco espacio para la literatura. Luego retomé, obtuve un segundo premio en un concurso en Valencia y me puse a escribir hasta que desemboqué en El diario de Silvina”.
Hoy, César Dávila está jubilado y ese tiempo sin apremios, sin urgencias lo llevó de nuevo a escribir, a ese lugar en donde se siente enriquecido.
Dentro de poco será la presentación de su libro y la historia comenzará su camino. El diario de Silvina se puede conseguir en la página Web de Ana Editorial: www.anaeditorial.com y con envíos a todo el país.

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