Ante la llegada de un nuevo 2 de abril compartimos un documento del Foro Patriótico y Popular de Entre Ríos que se titula: “Caminata de las Antorchas Luis Sacha Almeida Sin Malvinas no hay Patria”. Homenajeamos a los héroes de Malvinas y repudiamos la ocupación colonial de Inglaterra
La Caminata de las Antorchas rumbo a la Vigilia es en homenaje a todos nuestros patriotas que combatieron en las Islas Malvinas frente al colonialismo británico y a todos aquellos que continuaron en la posguerra por mantener en alto la soberanía e independencia de nuestra patria. Hoy le rendimos honores a nuestros caídos –custodios eternos en suelo malvinero–, a quienes volvieron y a sus familias.
La Caminata de las Antorchas cumple 16 ediciones y en esta oportunidad homenajeamos y recordamos en particular al ferviente defensor de la causa: el Veterano de Guerra fallecido Luis Sacha Almeida quien dijo: “Queremos transmitir el fervor patriótico. Que la llama de la gloria de nuestros héroes se mantenga viva. Ese es el sentido de la llama encendida”. Lo extrañamos y sabemos que el mejor homenaje posible a uno de los principales impulsores de la Caminata de las Antorchas, es continuar con su legado: mantener viva la causa de Malvinas como la causa justa de nuestro pueblo.
Desde hace dos años y por iniciativa del Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas de Paraná, esta iniciativa se llama: “Caminata de las Antorchas Luis Sacha Almeida Sin Malvinas no hay Patria”.

Pasaron 44 años de aquel 2 de abril de 1982 cuando se produjo la reconquista patriótica de las Islas Malvinas. Ese día, la Argentina recuperó el ejercicio pleno de la soberanía sobre los territorios usurpados por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que había ocupado de forma violenta el 3 de enero de 1833.
La ocupación de 1833 cesó entre 2 de abril y el 14 de junio de 1982, que fue cuando comenzó la segunda ocupación de nuestros territorios luego de la derrota argentina en la Batalla de Malvinas. La recuperación de Malvinas contó con el apoyo y la solidaridad de los pueblos y naciones de América Latina, África y Asia, especialmente del pueblo hermano del Perú y los más de veinte mil voluntarios bolivianos y de otras naciones que se ofrecieron para combatir junto a nuestros combatientes.
En este 44° Aniversario, también recordamos a un hijo de estas tierras entrerrianas, a Antonio El Gaucho Rivero quien junto a ocho peones lucharon por recuperar las Islas para los argentinos en 1833; tenemos siempre presentes a las epopeyas de nuestros combatientes junto a los gauchos en las batallas de Punta Quebracho, Tonelero y la Vuelta de Obligado de 1845.
En nuestra América hay reductos coloniales: la llamada Guyana francesa (territorio colonial de Francia); Guantánamo en Cuba (territorio ocupado por EEUU); y Malvinas y demás territorios australes ocupados por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.
En Malvinas se ha instalado la más grande y poderosa base militar extranjera en el Atlántico Sur, la base de Monte Agradable (Mount Pleasant), junto a la base militar en Georgias, desde la cual operan los submarinos nucleares británicos. Esta base de submarinos, además de ser una grave amenaza a la integridad territorial de nuestra Nación, implica un agravamiento de la crisis del medio ambiente y los daños que el colonialismo provoca en los ecosistemas del Atlántico Sur con su política de depredación de los recursos naturales.
En la actualidad, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte está construyendo una base militar naval/puerto de aguas profunda en Puerto Argentino, lo que consolidaría su capacidad militar en todo el Atlántico Sur, su expansión antártica y su amenaza al sector continental de nuestro país y Suramérica. Solventa sus gastos militares con licencias de pesca ilegales otorgadas a España, Corea del Sur, Taiwán y buques con bandera ilegal de las islas.
Junto a esta provocación del usurpador británico, la instalación de un radar perteneciente a la empresa LeoLabs en el que aparecen asociados EEUU e Inglaterra ha significado una gravísima concesión contraria a los intereses soberanos de nuestra Nación y exige su total y completo desmantelamiento.
Pero, además, Inglaterra junto a la empresa de capitales israelíes Navitas Petroleum han anunciado la explotación petrolera sobre nuestros territorios usurpados.
La usurpación de Malvinas, San Pedro (Georgias del Sur), Santiago (Sándwich del Sur) y demás archipiélagos australes y mares correspondientes, significan una grave afrenta a la soberanía de nuestra patria y la integridad territorial de toda América del Sur. Se trata del cercenamiento de nuestra integridad territorial, del cercenamiento de nuestra provincia de Tierra del Fuego, Antártida, e islas del Atlántico Sur y aguas correspondientes. Sin integridad territorial no hay independencia posible para nuestro país.
El avance de los británicos también se ha dado todos estos años en el continente. A través de Joe Lewis construyeron una pista de aterrizaje en Río Negro, mayor que la de “Jorge Newbery” en Buenos Aires. También se le concedió la principal reserva de petróleo argentino a Panamerican Energy, empresa 50% de British Petroleum.
Libres de toda dominación extranjera
Malvinas es: todos los archipiélagos australes, la rica plataforma continental argentina, la Patagonia y la proyección antártica. Es la soberanía de mares que unen el Atlántico Sudoccidental, el Pacífico Sur y el Océano Índico. Es la soberanía de un paso estratégico a nivel mundial. Es la soberanía de las riquezas hidrocarburíferas, ictícolas, de reservorios polimetálicos, de agua dulce. Pensar en la recuperación de Malvinas y la defensa de nuestros mares, territorios continentales y proyección antártica no puede concebirse sin la anulación de los oprobiosos Acuerdos de Madrid de octubre de 1989 y febrero de 1990. El primero de ellos nos impuso el paraguas británico de soberanía, y el segundo, el control de nuestro sistema de defensa nacional, en especial del instrumento militar de las Fuerzas Armadas de la República Argentina.
Siempre es necesario aclarar que:
1º) La causa de Malvinas es justa: es el reclamo argentino por una parte de su territorio ocupado por una potencia colonialista, tal cual se reconoció en la Resolución 1514 del año 1960 de las Naciones Unidas. La cuestión Malvinas es una disputa territorial entre Argentina e Inglaterra, no un debate sobre el derecho de los Kelpers a la autodeterminación. Es la causa justa de Argentina por lograr que se le restituya una parte de su territorio;
2º) La guerra de Malvinas fue una guerra justa. La guerra de cualquier país oprimido contra un país opresor, independientemente de quien la inicie y de quienes sean los gobernantes del país oprimido y del opresor, es una guerra justa. Por eso la guerra por la Recuperación de nuestros Territorios ocupados por Inglaterra es justa para los argentinos;
3º) La Causa de Malvinas e Islas del Atlántico Sur es estratégica e inclaudicable. No solo por los argumentos anteriores, por los derechos que nos asisten y por sus riquezas sino también porque hay una cláusula constitucional que así lo establece. Sabemos que hoy, Inglaterra extendió su control marítimo en las Islas Malvinas, donde prohibieron la navegación y la pesca. Se trata de 166 mil km2 que se sumarán a los 283 mil km2 sobre los que ya regía la exclusión. Inglaterra aspiran siempre a más y ejercen soberanía sobre parte de nuestra plataforma continental y su proyección a la Antártida. Malvinas, artilladas por el enemigo, son un portaaviones gigante, una fuente permanente de agresiones militares contra una Argentina Soberana.
La cuestión Malvinas exige entre otras medidas de gran importancia:
• La urgente derogación de la Ley N° 24.184, Ley de Garantía a las inversiones británicas;
• Anulación de los Acuerdos de Madrid I y II;
• La anulación de los acuerdos Mondino-Lammy, reedición del otrora Foradori-Duncan;
• Demanda del estricto cumplimiento de la Ley Nº 26.659 (llamada Ley Solanas), y la ley 26.386 que prohíben las explotaciones petroleras y pesqueras en el territorio nacional a quienes tienen directa o indirecta actividades en Malvinas y, del mismo modo la nacionalización y efectiva ejecución de la Ley Gaucho Rivero que prohíbe el uso de puertos nacionales por parte de embarcaciones británicas;
• Anulación de las concesiones petroleras a empresas inglesas o asociadas a los colonialistas ingleses, como Shell y Equinor, frente a las costas de Tierra del Fuego y las de la provincia de Buenos Aires por aplicación de la Ley 26.659, y la falta de estudios de impacto ambiental independientes.
Pensar en la recuperación de Malvinas y la defensa de nuestros mares, territorios continentales y proyección antártica también impone el desarrollo de un sistema de defensa nacional disuasivo acorde a los intereses y necesidades de toda la Nación. Para este logro, es fundamental la defensa de los recursos naturales estratégicos, como el petróleo, el litio, tierras raras, etc. También resulta imperiosa la recuperación y defensa del sistema de desarrollo técnico, científico y de producción independiente de la industria para la defensa.
Una Defensa Nacional, Integral e Integrada no solo se reduce a la posesión de materiales bélicos de proyección total, sino también soberanía y seguridad en el área energética (YPF y Aerolíneas Argentinas como Sociedades del Estado), en Fabricaciones Militares, desarrollo Científico y Técnico general (CONICET y Universidades, Investigación Científica básica, aplicada y desarrollo tecnológico, etc.) de elementos de uso dual, desarrollo aeroespacial (CONAE, ARSAT), de comunicaciones, fabricación nacional e incluso estatal de elementos claves de subsistencia militar y civil (medicamentos, vacunas, alimentos, insumos industriales estratégicos, etc.) y control efectivo del territorio, no solo continental, sino también de espacios marítimos y aéreos, la confluencia de los dos Océanos, la proyección a nuestro Sector Antártico y la integridad territorial completa incluyendo a las Malvinas usurpadas y el dominio efectivo de nuestros ríos interiores.
Profundización de la indefensión nacional
Observamos con preocupación diversos aspectos que profundizan la indefensión nacional: el crecimiento de la deuda externa, la fuga de capitales y la especulación financiera; la falta de presupuestos acordes para la educación en general, las universidades y la Salud; la destrucción del sistema de desarrollo tecnológico y científico; el cierre de miles de pequeñas, medianas y grandes empresas de industria nacional con sus consecuencias como la desocupación; la concentración y extranjerización de las tierras productivas en pocas manos; la promoción de inversiones extranjeras para el saqueo de nuestros recursos naturales y estratégicos; el cierre de fabricaciones militares; el avance de las privatizaciones como el de la vía fluvial de los ríos Paraná-Paraguay en detrimento de los intereses nacionales, el pueblo que vive del río y el ambiente; los salarios bajos e incluso debajo de la línea de pobreza e indigencia del personal de las Fuerzas Armadas; el vaciamiento de la obra social Iosfa dejando a las familias de los integrantes de las Fuerzas Armadas sin cobertura médica; la crisis de los Liceos Militares por la falta de presupuesto para la educación de los jóvenes de la Reserva de la defensa nacional y los bajos salarios para los docentes liceístas; y la reducción del presupuesto para la defensa nacional.

Los partidarios de renunciar a la lucha por la soberanía, la independencia y recuperar la integridad territorial de nuestro país buscan reducir al sistema de defensa nacional al rol de una fuerza policial. El gobierno nacional firmó un acuerdo internacional contra el narcotráfico y el narcoterrorismo en un acto realizado e impulsado por EEUU. Expresa la decisión del gobierno nacional de involucrar a las Fuerzas Armadas en la supuesta lucha contra el narcotráfico y los cárteles. Esta es una política que se viene intentando imponer desde el fin de la guerra nacional de Malvinas: eliminar como principal hipótesis de conflicto y de guerra la ocupación militar colonial de nuestros archipiélagos australes por parte de Inglaterra, que aspira a colonizar más de 5 millones de kilómetros cuadrados de territorios de indudable soberanía argentina.
La firma del acuerdo llamado “Escudo de América” se hizo en momentos en que EEUU e Israel desataron la guerra contra la República Islámica de Irán y mientras el gobierno de Netanyahu continúa con sus crímenes contra el pueblo y la nación palestina.
En su alineamiento con EEUU, Israel e Inglaterra, el gobierno del presidente Javier Milei –y con la firma del Ministro de Defensa Teniente General Carlos Presti– alcanzó un acuerdo militar en Washington para el apoyo de la República Argentina en la guerra contra Irán.
La guerra que EEUU e Israel impusieron al pueblo, el gobierno y la nación iraní es injusta como lo es la de Rusia en Ucrania.
Son justas todas las guerras que pueblos, gobiernos y naciones libran contra los imperialismos y los colonialistas, en cualquier lugar del mundo. Así fue en 1982 en Malvinas, cuando recuperamos para la soberanía nacional las Islas Malvinas y demás archipiélagos australes y no vacilamos en enfrentar al colonialismo británico en una heroica y desigual guerra nacional. La causa de Malvinas es una causa justa y un principio irrenunciable. Pero fue también una Guerra Justa para los argentinos, los latinoamericanos y los pueblos, países y naciones oprimidos del mundo porque es justa toda guerra contra un opresor imperialista independientemente de cuál sea el gobierno del país oprimido y de quien la inicie.
Por lo tanto repudiamos las invasiones de Rusia a Ucrania, de Israel a Palestina, de EEUU a Venezuela y de EEUU e Israel a Irán y apoyamos la lucha del pueblo de Ucrania contra la invasión imperialista rusa, independientemente de las características y orientación del gobierno ucraniano. Así como apoyamos la justa causa del pueblo y la Nación Palestina, contra la ocupación colonialista de Israel y el genocidio contra el pueblo palestino.
Del mismo modo repudiamos el ataque y la intromisión de EEUU u otras potencias en países como Venezuela porque violan la soberanía y la integridad territorial. Sostenemos la autodeterminación de los pueblos como parte de un ejercicio soberano.
Expresamos con claridad nuestra oposición:
Ni un soldado argentino en las guerras de EEUU e Israel
Esta política del gobierno del presidente Javier Milei sumadas a sus declaraciones a favor de EEUU e Israel en la guerra contra Irán es contraría la tradicional política internacional argentina de no alineamiento con las potencias que se disputan el mundo, en un camino cada vez más acelerado hacia la tercera guerra mundial sobre la que alertaba tempranamente el Papa Francisco. Y es contraria al interés nacional argentino al ponernos a contramano de pueblos, países y naciones que han apoyado de manera reiterada nuestros reclamos en Malvinas y el Atlántico Sur.
Este alineamiento introduce peligros para nuestra integridad territorial completa, facilita nuestro fraccionamiento nacional y nos pone en la posibilidad de entrega de porciones de nuestro territorio (como Tierra del Fuego y toda la Patagonia) en función de intereses geopolíticos del bloque de EEUU, Israel e Inglaterra. Es decir, lleva a Argentina, a nuestra gloriosa Patria de 1806, 1807, 1810 y 1816 y de los campos de batalla de lucha por la Independencia americana y la recuperación de Malvinas, al camino de ser una semicolonia de potencias imperialistas.
Con participación argentina en la “Junta de Paz” la indefensión nacional se profundiza aún más; en principio, los indicios dan cuenta de que la guerra de EEUU e Israel contra Irán se extenderá en el tiempo y tendrá graves consecuencias. Forma parte del dominio de zonas estratégicas para una tercera guerra mundial que conlleva el peligro de una guerra atómica.
• Solicitamos al Congreso de la Nación una manifestación clara contra a la declaración de Guerra del presidente Javier Milei.
• No al traslado de la embajada argentina a Jerusalén
• Ni un soldado argentino en la guerra impulsada por EEUU e ISRAEL en Gaza o en Irán.
Por una salida a favor del pueblo y de la Patria
Sabemos que la tarea es Malvinizar para hacer concreta la declaración de independencia de nuestro país de 1816 cuando establecimos que queríamos ser libres de toda dominación extranjera. Por eso, hoy también recordamos aquello que nos enseñó el General Manuel Belgrano cuando dijo: “Ni amo viejo, ni amo nuevo ¡Ningún amo!”.

Esta caminata es para homenajear a los héroes de Malvinas y repudiar la ocupación colonial de Inglaterra; hoy volvemos a decir: “Sin Malvinas no hay Patria”.
Es necesario poder unir a nuestro pueblo y a nuestra Patria como ya lo aprendimos, por ejemplo, el 25 de mayo de 1810; abrir y profundizar así una huella que nos permita ir al encuentro de un nuevo Estado Nacional para reconquistar el patrimonio nacional, establecer la soberanía popular y garantizar la independencia argentina.
Que sepa el Reino Unido de Gran Bretaña
e Irlanda del Norte:
¡Volveremos a Malvinas
sin pasaporte!
Abril de 2026
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