Santa Elena sin colectivosy prestadores en conflicto

La salida de Ríos Tur, el ingreso provisorio de Echevarría y la suspensión del servicio puerta a puerta de los hermanos Lúquez generan incertidumbre para quienes dependen del transporte hacia Paraná

Por Vicente Suárez Wollert

El transporte interurbano en Santa Elena viene acumulando tensiones desde hace meses, pero en las últimas semanas la situación llegó a un punto de quiebre difícil de ignorar. Una empresa con años de trayectoria en la zona abandonó sus servicios de un día para el otro, otra de perfil local intenta cubrir el vacío de manera transitoria sin terminar de consolidarse, y dos operadores del servicio puerta a puerta quedaron sin habilitación tras una decisión administrativa de la Secretaría de Transporte provincial. El resultado es un sistema frágil, con pasajeros buscando alternativas por su cuenta, tarifas más altas y sin certezas claras sobre cuándo se normalizará el panorama.
El primero de los golpes llegó a comienzos de marzo. Ríos Tur anunció que a partir del lunes 2 dejaba de operar los recorridos interurbanos en los departamentos La Paz, Paraná y Concordia. La empresa alegó baja recaudación sostenida y la imposibilidad de renovar su flota, dos factores que juntos tornaron inviable seguir prestando el servicio. No fue una sorpresa para quienes siguen el sector: el transporte interurbano en Entre Ríos arrastra desde hace tiempo una crisis estructural marcada por costos en alza y una caída persistente en la cantidad de pasajeros. Ríos Tur era uno de los prestadores más establecidos de la región y conectaba localidades como La Paz, Santa Elena, Bovril y San Gustavo con Paraná. Su retiro dejó sin cobertura habitual a cientos de pasajeros que dependen del servicio para trabajar, atenderse médicamente o continuar sus estudios en la capital provincial.
En forma simultánea, la Secretaría de Transporte autorizó un incremento del 18% en las tarifas interurbanas. Los nuevos valores quedaron fijados en $24.500 y $27.500 para el recorrido La Paz–Paraná, en $19.900 para Santa Elena–Paraná, en $14.000 para Bovril–Paraná y entre $28.400 y $31.900 para San Gustavo–Paraná. El aumento llega en un momento en que la demanda ya está debilitada, lo que complica aún más la ecuación para cualquier empresa que quiera operar de manera sustentable.
Para cubrir los recorridos que dejó vacantes Ríos Tur, la empresa familiar Transporte Echevarría, con base en Santa Elena, asumió la operación de manera provisoria. Desde la firma pidieron paciencia a los usuarios mientras se adaptan a la nueva escala de trabajo y organizan los horarios y frecuencias. Se trata de un emprendimiento de raíces locales que ahora enfrenta el desafío de hacerse cargo de una demanda que una empresa más grande no pudo sostener. Sin embargo, el nombre de Echevarría apareció pronto en el centro de otra disputa que tensó aún más el panorama del sector.


A comienzos de abril, la Secretaría de Transporte de Entre Ríos resolvió no renovar el permiso precario que habilitaba a los hermanos Mariano y Fabricio Lúquez para operar el servicio puerta a puerta en el corredor Santa Elena–Paraná y viceversa. El secretario Aníbal Steren, consultado por La Sexta fue preciso: no se trató de una baja formal sino de la no renovación del permiso, y la razón fue que los titulares fueron convocados en reiteradas oportunidades a la Secretaría y nunca se presentaron. Steren mencionó además la existencia de denuncias cruzadas entre los Lúquez y Transporte Echevarría, y explicó que la intención siempre fue reunir a las partes para ordenar el servicio y mejorar la calidad de las prestaciones. Ante la ausencia de respuesta de ambos lados, la Secretaría optó por no renovar permisos precarios a ningún operador que no cumpla los requisitos mínimos, a la espera de que las partes se acerquen a resolver la situación.
La versión de Mariano Lúquez es sustancialmente diferente. A través de sus redes sociales, el empresario desmintió haber recibido notificación formal sobre denuncia, multa o expediente alguno en su contra. Aseguró que los únicos mensajes que llegaron a su poder fueron convocatorias a reuniones de carácter informativo, sin imputaciones concretas, y subrayó que nadie puede defenderse de algo que nunca le fue comunicado oficialmente. Rechazó además cualquier insinuación sobre prácticas irregulares y reivindicó su historial: años de trabajo sin depender de subsidios estatales, inversión propia en unidades nuevas —algunas todavía en cuotas— y un servicio cumplido a diario desde antes del amanecer. Aclaró que no está buscando un permiso nuevo sino recuperar la habilitación por decreto que tenía desde hacía años y que la comunidad conocía bien. El caso, informó, ya está en manos de un representante legal. En paralelo, precisó que el resto de los servicios de la empresa —viajes especiales, provinciales y nacionales— continúan funcionando con normalidad. La decisión de suspender el puerta a puerta fue propia, explicó, para no operar en condiciones irregulares que pudieran derivar en sanciones más graves.
El martes, tras una serie de reuniones en la Secretaría de Transporte de la provincia, los hermanos Lúquez y las autoridades alcanzaron un acuerdo para restablecer el servicio puerta a puerta pero al cierre de la edición aún restaban algunos detalles.
El efecto más concreto de todo esto lo sienten quienes necesitan viajar a Paraná cada semana. Sin el servicio puerta a puerta y con el transporte regular todavía acomodándose, muchos vecinos de Santa Elena y localidades cercanas quedaron sin una opción clara. En las últimas horas se multiplicaron en grupos de WhatsApp y redes sociales los ofrecimientos de particulares dispuestos a hacer el traslado a la capital provincial, una respuesta espontánea que dice tanto de la solidaridad local como del vacío que dejaron las estructuras formales.

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