Una tríada metalera en una sola noche para iniciar octubre

La noche del primer viernes del mes hubo tres recitales, un hecho inédito en Paraná. A pesar de cierta zozobra por parte de los organizadores –siempre se ponen en juego muchas cosas– el público respondió

Por César Luis Penna

El viernes 2 de octubre ocurrió un episodio pocas veces visto en Paraná: una tríada metalera simultánea. En el Juan L. tocaba Slogan, en la Vieja Usina Obsession y Dulces Rufianes, y en el boliche del puerto Horcas, Capthor, Numérica y Generador.   A priori la cosa no pintaba bien para ningún recital, pero el Juan L. se llenó de un buen número de personas, lo mismo pasó en la Vieja Usina, y estábamos a la expectativa de lo que pudiera ocurrir en el puerto. Lo lógico hubiese sido que las tres bandas tocaran junto con Numérica y Horcas, pero los músicos no llegaron a coordinar para que ello pasara, en algún momento se podrá.   

Un día antes, me llegó la invitación de Oscar Villagra y todo Obsession para ir a verlos a ellos de invitado, en agradecimiento por la nota publicada en El Telégrafo de Entre Ríos. Un gran gesto que solo los motoqueros solidarios han tenido. Pero yo ya contaba con la entrada para ir al puerto desde hacía dos meses. 

Los horarios para ver a Horcas pintaban ideales, calcados de un afiche de cualquier bar o centro cultural de Buenos Aires. Empezaría 21 hs. con la apertura de puertas y la primera banda media hora después. Claro que no fue así porque era un viernes y los trabajadores recién salían a esa hora, los que tenían familia pudieron retirarse de sus hogares una hora después, con suerte, y entre el público, una gran cantidad labura los sábados temprano y cobra ese día a la tarde noche. “¡Es una banda nacional!”, diría un vetusto estafador de bandas locales. “Si tu banda no vende 200 entradas no es culpa de las bandas locales”, le respondió un músico de estos pagos, una vez.

Todos sentimos la pasión por aquellas bandas que nos forjaron pero las cosas están difíciles. Cómo será que el valor de las entradas estaba igual que hace un año, cosa que se valora, porque a todos nos cuesta llegar a cada recital.

Arrancamos

Eran las 21 y llegaba con mi guerrera roja. En la sala externa de espera no había nadie, a los 5 min se sumó Ariel vestido de soldado pero con una remera de Malinche y un buzo negro. Al rato se sumó la Yani, guitarrista de Fuxia y fotógrafa. compartimos una breve charla y se nos sumó Enzo (que era igual al rostro que aparece en “Víctimas del Vaciamiento”, el último disco de Hermética) y su compañera para solo escuchar desde afuera porque para la entrada no tenía. Pasadas las 22 arrancó Generador, desde Santa Fe, una banda difícil para el aplauso. Cuando terminó su presentación me encontré a uno de sus guitarristas y me preguntó si me había gustado. 

–¡Nosotros hacemos un estilo rockabilly, mezclado con Motörhead. ¡Queríamos que se escuche mal una mierda! –dijo.

Solo pude decirle lo que había escuchado: unas guitarras muy habilidosas rockeras y un estilo punk desde la batería y un cantante en su etapa grunge y sonaban así. En un recital donde hay muchas bandas no podemos dejar afuera a nadie: 

–Le dije al Yunque que no íbamos a pegar ni con moco en un recital de metal –me interrumpió.

–¡Está muy bien! un recital tiene que ser así, una mezcla de bandas que suenen distinto más allá del gusto particular de cada uno, porque sino somos siempre los mismos. 

Me dio la mano y se fue a discutir con su exnovia, según me dijo, la típica vida del rocker.

Luego subieron los muchachos de Capthor, unos rosarinos heavy metal, que pidieron de entrada que les subieran el retorno, pero el “sonidista” les respondía que era imposible. A mitad de su presentación el bajo dejó de sonar, las dos guitarras Gibson Les Paul prendían fuego cada canción alternándose las bases y los solos. 

En medio del recital de Horcas me encontré con los muchachos, uno de sus guitarristas un poco copete, me dijo que estaba pasando por una situación muy difícil, pero el tocar en recitales lo ayudaba un montón, y no dudó un segundo en invitarme si andaba por Rosario para tomar unas refrescantes. Un gran cantante completaba la idea de la banda con una voz rasposa y grave, algo así como si un camión cantara. De la calle, Sin honor por ambición y Epifanía fueron algunos de sus temas. Podríamos decir que su estilo es el heavy metal argento, de ese que tiene letra y buena base musical. Merecían un mejor sonido claramente. 

Suben los de acá

Después de un breve receso algo así como a las doce de la noche, llegó la militancia del metal a bancar a Numérica, hasta entonces éramos solo unos pocos mirando y apoyando las primeras bandas. Las buenas hamburguesas y pizzas marchaban para alimentar a los cuerpos agotados de trabajar toda la semana. Las luces rojas tiñeron el escenario de un rojo furioso, bueno para ver de lejos, malo para sacar fotos con el celular, podría decir que parecía un piringundín pero nunca estuve en uno, solo a través de la canción de Almafuerte. Uno de los primeros temas fue Para Batallar, que en sus estrofas dice: 

Soy el descendiente 

del alma, del fuego y la rabia 

fui forjado sobre la tierra 

nacido para batallar…

lucharé… Lucharé…

Aunque el infierno 

queme mi alma

Lucharé… Lucharé…

en los albores de la batalla.

 Una canción que cuando todos la conozcamos cantaremos su estribillo. A diferencia de la vez anterior su vocalista Gustavo estaba a pleno con la voz, a la distorsión grave le sumó una aguda, haciendo que el público delire de la emoción. Daniel (guitarrista de la banda) me comentaba después del recital que eso lo viene trabajando mucho en los ensayos. Porque para dar lo mejor hay que trabajar un poco más siempre. Como en recitales anteriores hubo algunos invitados, en este caso Oscar Villagra, bajista de Obsession, que ni bien terminó su actuación se fue volando del escenario. En la Vieja Usina sí habían comenzado a las 21,30 por lo que llegó a tiempo. El mismo Oscar me decía: 

–Tocar con la banda por la cual el heavy metal entró en mi vida, es un sueño hecho realidad. ¡Una locura! y los pibes de Horcas re buena onda. 

Me contaba además que como banda invierten en todas las fechas, tienen su operador de sonido, de luces y visuales y para esa noche también habían invertido.

–Nunca ganamos dinero, pero disfrutamos cada momento en el escenario. 

Fernando “Pequeño” Gambogi al igual que el recital anterior subió al escenario, un poco más en personaje gutural contrastando muy bien con la voz aguda y rasposa de Gustavo. Muy buenas interpretaciones con toda la pasión que el metal requiere. El recital terminó con toda la potencia del “Tren fantasma”, un tema propio que también corearemos algún día. La banda se escuchó realmente bien con un sonido arrasador y el público más cerca del escenario que es lo que todo músico quiere. 

Horcas sube para dar lo mejor

Llegó el turno de la banda de Buenos Aires, eran ya como la una de la mañana y prendieron unas estufas que tenían a los costados  de la batería y un telón con el nombre de la banda y la imagen del último disco. Dependiendo del tema las estufas cambiaban de colores. El sonido estaba a tope, la diferencia con el resto de las bandas era descomunal. 

¿Nos pijotearon sonido a las bandas locales? ¿Cómo el retorno apareció de pronto? 

Sí, es una banda que tiene todo un equipo que lo acompaña y hace de cada show algo único. 

Algo así como 100 personas se hicieron eco de las canciones de la banda que venía a presentar el último disco llamado “El Diablo”. La gira se llama “Ustedes mandan” y el público elige solo un tema para cada recital, para este se eligió uno y tocaron otro. Las primeras palabras de Walter Meza fueron para aquellas personas que piensan que el heavy metal no debe meterse en un festival por los obreros de Fate. 

–Si nuestras canciones hablan de ellos, de resistir, de la vida del laburante… ¿Cómo no íbamos a estar ahí?  

Palabras similares nos decía Dani Wolter ante la convocatoria de Tren Loco para el festival por los obreros de Fate convocados justamente por la banda que nos visitara. 

Un alto en el medio del camino, encendemos la radio…

En un avión se llevó el dineral… A donde nadie sabe por supuesto, seguro que pronto lo olvidarás y podrá postularse otra vez…   (Olvidalo y volverá por más Hermética) 

Nos vemos en cutral có, a luchar por nuestros sueños el petróleo se agotó nos queda el amanecer… (Cutral có Tren Loco)

Nos han robado hasta el cielo, nos aniquilan con hambre, nos remataron el suelo, echaron a nuestros dioses, cambiaron vida por muerte.. (grito de Pilagá Malón) 

Otra vez comenzó A mentir el que gobierna, No quieren resignar… El poder que acumulan

Hoy quiero comenzar A confiar pero no puedo, Por mis hijos luchare, se que solo yo no puedo… (El final Horcas) 

Podríamos completar un Telégrafo entero con canciones que sí son políticas, contestatarias, y llenas de verdades, tanto nacionales como internacionales. Entrerían un War Pigs, Master of Puppets, Children of the grave, Two minutes to midnight, For the bells toll… entre miles de canciones de rock.   

De temas y personajes

Tocaron varios temas del último trabajo y del primero que era más thrasher. De a ratos la voz brindaba con nosotros con un vaso de vino y con un “Viva la Patria” comenzaron los primeros acordes de “Argentina tus hijos”, en su remanso instrumental se cantó muy fuerte por parte de todos los presentes…Nos muestran su falsedad, los malditos que gobiernan, que gobiernan, escapan a la verdad cuando el pueblo se rebela, se rebela; que junto a “Mentiroso” marcaron toda una época en nuestro metal y nuestra existencia.

En sí el recital fue una fiesta, muchos sentíamos que estábamos entre hermanos compartiendo un vaso de cerveza, un cacho de pizza, o una charla. Aunque Josesito estuvo en su rol de caramelo media hora, se lo veía agitar cuando sonaban los históricos temas de la banda. Juan Onzari andaba por ahí con su insacable gorra negra y con su amigo de Colonia Avellaneda que para la hora que terminó el recital estaba como una esponja después de un año de uso. Esta vez a Juan le tocaba hacer el trabajo que yo hice con él y que está plasmado en el libro Crónicas de un Heavy metal (Ana Editorial), que le cuenta a todos cada vez que puede; momentos imborrables de nuestro andar.    

De invitados y temas muy queridos por todos

 En un momento la voz se fue y los músicos hicieron un set de temas de Metallica y de Megadeth. Estábamos en el baño coreando creeping death, solo la pasión por el metal explica eso. A la salida me crucé con Luis Yelpo que con felicidad me contó que cantaría el último tema: Destrucción. Le di un abrazo y seguí rumbo para ver al cantante de Capthor oriundo de San Carlos Centro, cantando Esperanza. Luis me dijo que era amigo de Lucas Bravo y que él le propuso cantar, le pidió permiso a la voz como una cuestión de respeto y le respondió: 

–¡Claro que sí, metele! 

Pasó también Oscar con su bajo cumpliendo un sueño que muchos quisieran cumplir. Se vivieron momentos de una verdadera fiesta, incluyendo “fiesta cervezal” de Pappo improvisado por los músicos, el cantante y nosotros: el público.   

Las pasiones de todos: la música y el río  

Lucas Bravo (guitarrista de Horcas) aprovechó un brindis de Walter para cantar un pedacito de Río Paraná (tema grabado por Iorio y Flavio junto a Leon Gieco) como somos muy almafuerteros todos lo cantábamos, y la voz de la banda lo miraba con una sonrisa de sorpresa increíble. Por momentos me lamentaba no tener una buena cámara para registrar todo, pero uno tiene lo que tiene. Tenía la intención de al menos saludarlos pero el cansancio de todo el día me llevó a irme, no sin antes charlar de los costos de la vida con el cuida motos y saludarlo de buena manera de trabajador a trabajador. 

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