En los últimos seis meses creció la cantidad de locales que bajaron sus persianas. Alquileres millonarios, pocas ventas y competencia con tiendas digitales son factores de una crisis que ya equiparan a la del 2001
Por Camila Gomez
Caminar la Peatonal San Martín de Paraná se vuelve una escena preocupante. En cada una de sus cuadras hay por lo menos un local comercial cerrado. En lo que antes eran vidrieras hoy se lee “liquidación total por cierre”, “todo por 5.000 pesos”, o “liquidación, todo al costo”. En otras zonas comerciales de la ciudad, la escena de desolación se replica.
En este contexto, Marcelo Ruggeri, comerciante y referente de la Cámara de Comerciantes del microcentro de la ciudad, explicó a El Telégrafo de Entre Ríos: “Hay muchos comercios que han cerrado en los últimos seis meses, basta con recorrer el microcentro. Cada vez se van viendo más locales desocupados, incluso semanalmente se van sumando comercios vacíos. Esto tiene que ver con lo caro de los alquileres y las pocas ventas. Algunos comercios se dedican a la venta digital, otros se van a lugares menos costosos para poder seguir sobreviviendo”.

Ruggeri detalló: “La situación económica hace que haya muy poco movimiento en los negocios, a la gente no le alcanza para comprar. O sea, estamos en una inflación que es mucho más baja que en otras épocas pero la gente no tiene la posibilidad de ir equiparando los ingresos con la inflación. En gobiernos anteriores había una inflación mayor pero los ingresos se iban equiparando a medida que aumentaba la inflación y eso ahora no pasa. Los sueldos están muy distanciados de lo que es el costo real de vida, además que la inflación que se mide no es todo lo que afecta en gastos a una familia, porque hay cosas que no están medidas por la inflación y que aumentan muchísimo, como la patente de un auto, la escuela de los chicos, las obras sociales, los impuestos, los seguros, los servicios de internet y telefonía, son un montón de cuestiones que si uno hace la cuenta aumentan mucho más de lo que dice el porcentaje de inflación. Entonces eso hace que a una familia no le alcance para llegar a fin de mes. Acá vivimos en una ciudad de empleados públicos, porque gran parte de la gente que trabaja son empleados públicos, que tienen sueldos muy atrasados, e implica que la gente cada vez pueda consumir menos”.
“También afecta el costo de alquileres para los comerciantes, que se vuelven inviables para muchos negocios y cierran. En el centro los alquileres son millonarios, en otra época se podían pagar porque se vendía mucho, hoy se vende tan poco que a esos alquileres son pocos los que los pueden seguir pagando. Esa es la situación del sector, están desapareciendo muchos negocios, se reconvierten o consiguen trabajo en otros sectores. Esto provoca pérdida de empleo y no se avizora en un futuro próximo que esto vaya a cambiar, lamentablemente”, precisó con malestar.

Los Corredores Inmobiliarios
Desde la perspectiva inmobiliaria, detallaron a este medio una crisis peor que la del 2001 en el sector comercial. Carolina Ledesma, vicepresidenta del Colegio de Corredores Públicos Inmobiliarios de Entre Ríos sostuvo: “En los últimos meses hubo una retracción muy importante en el alquiler de locales comerciales, que se fue profundizando con esta crisis económica que nos está atravesando, que se siente más fuerte que la del 2001. Donde lo notamos más es en el microcentro, pero no es en el único lugar, también hay zonas comerciales muy importantes en avenida Zanni, en Blas Parera, en Santos Domínguez, en toda avenida Almafuerte, que están afectadas. Todo esto obedece además que los comerciantes no sólo afrontan el alquiler, sino también el pago de los sueldos, impuestos, que se hacen impagables si no hay ventas. Trabajando te empobrecés. Y a eso hay que sumarle que se arraigó el tema de la compra y venta digital, hoy un producto te llega a la puerta de tu casa, lo que hace a una competencia porque económicamente el consumidor lo adoptó y es una tendencia fuerte”.

A diferencia del comerciante, la corredora inmobiliaria tiene esperanza sobre el futuro: “Tal vez se ve un poco negro el panorama pero no creo que termine tan mal, en algún momento siempre que hay crisis hay oportunidades para reinventarse. Habrá otros negocios, antes había muchos textiles y hoy en su lugar vemos drugstores, y ahí el personal disminuyó porque el personal para un drugstore es menor que para un textil”.
Los cierres de locales llevan consigo puestos de trabajo, sostén de familias y proyectos de vida. Se liquida la mercancía y varias vidas tienen que volver a empezar.
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