Entre recuerdos y guitarras distorsionadas, el recorrido de un heavy desde la infancia hasta una noche inolvidable. Esas pequeñas celebraciones que dan sentido a todo
Por Césas Luis Penna
Llega un punto en la vida, en el que uno se sienta en su sillón preferido y con un mate en mano recuerda todo lo vivido. El disparador puede ser una imagen, un video, o tan solo un audio de un chico gritando ¡Feliz cumpleaños Tío!.
Nací el mismo año que el Pac-Man y la CNN, también dos meses y dos días antes que asesinaran a Jhon Lennon. Realmente no recuerdo haber festejado algún cumpleaños en mi niñez, pero mi madre me contó que mi tía organizó un gran festejo de uno de ellos cuando era muy pequeño y que realmente fue un feliz cumpleaños. No sé si a todos les sucede igual, pero no recuerdo ni uno solo. De todos modos tengo presente los regalos de mis padres, eso sí.
Seguí leyendo
Suscribite para acceder a todo el contenido exclusivo de El Telégrafo de Entre Ríos. Con un pequeño aporte mensual nos ayudas a generar contenido de calidad.

