Entregan el Paraná: adaptarán el río a los barcos exportadores

El gobierno avanza con la privatización y la vía navegable troncal tendrá dueño por 25 años. Comunidades costeras denuncian que el dragado a 44 pies es una “sentencia de muerte”. Convocan a una travesía náutica 

Por Pablo Felizia

“Quieren adaptar el río a los barcos extranjeros, a barcos de ultramar extranjeros que son propiedad de las mismas empresas, de los mismos puertos cerealeros que están a la altura de Rosario, de Santa Fe, de toda la costa. En ningún río del mundo se meten barcos de ultramar”, dijo Javier Núñez a El Telégrafo de Entre Ríos. Núñez pertenece al Foro por la Recuperación del Paraná, es guía turístico en la isla –cuarta generación de isleros–, es asesor de Islas en la Municipalidad de Victoria y su familia ha sido siempre productora de hacienda en la zona.

“Esto es una entrega total de soberanía. Se podrían construir barcazas como las que hay, que son con bandera paraguaya. Esto es la entrega de nuestros recursos naturales, es la entrega del Paraná. Se trata de un río y no de una hidrovía, y comprenderlo como río es entender todos los beneficios que tiene para todos nosotros, para todos los argentinos, para todos los habitantes de la cuenca, para la pesca, para la producción”, agregó.

Javier Núñez

Este viernes se concretó la apertura de sobres para la licitación de una de las privatizaciones más grandes del gobierno de La Libertad Avanza.  Se trata de un negocio de 10 mil millones de dólares por la vía fluvial de los ríos Paraná-Paraguay. Tres empresas presentaron sus propuestas para quedarse con la operación: Jan de Nul, Deme y DTA Engenheria. Es la concesión por 25 años del dragado, balizamiento y control satelital del río, una de las rutas fluviales más extensas del mundo. Por nuestros ríos sangra el 90% del comercio exterior argentino, paraguayo, boliviano, uruguayo y del sur de Brasil. 

La información oficial lo explica con claridad: el pliego incluye el incremento de la profundidad histórica del río para sacar barcos con carga completa para abaratar los costos de transporte de algunas pocas exportadoras en un 10% aproximado. Así está planteado. 

“Vamos a entregar un río que ni siquiera lo vamos a controlar; lo van a entregar por 30 años, o sea, va a seguir estando controlado por empresas extranjeras y que encima es para que ellos hagan un negocio que no favorece a nadie, porque está más que claro que cada centímetro más que se drague se lo van a cobrar al productor; esto solo favorece a un puñado de vivos que entregan el país y a grandes empresarios que no tienen límite, que se quieren llevar todo”, dijo Núñez. 

En octubre, el presidente Javier Milei estuvo en Paraná y junto al gobernador Rogelio Frigerio anunciaron el dragado de nuevos tramos. En ese momento, el presidente declaró: “En la licitación de la hidrovía, vamos a incluir el dragado del tramo Paraná Bravo y Paraná Guazú a 34 pies, lo que va a mejorar la profundidad actual, que está limitada a 25 pies. Esto será realizado por el sector privado y no por el Estado, y va a hacer que estos brazos del Paraná sean navegables por navíos grandes, lo cual va a permitir que el sector privado desarrolle puertos nuevos en la zona”. 

En el número anterior de El Telégrafo de Entre Ríos dimos cuenta del crecimiento de los endicamientos, grandes terraplenes que secan los humedales con el fin de transformarlos en tierras para la producción, sobre todo de soja. “A esa situación no solo la veo, también la sufro con mi trabajo. Pero por ejemplo, Victoria entre 2020 y 2021 tuvo que decretar la emergencia hídrica porque prácticamente nos quedamos sin el río. Estuvimos a punto de no tener el suministro de agua para la ciudad con todo lo que queda en el camino como la pesca comercial, que acá hay muchas familias que viven de la pesca, la ganadería en isla con pastura de humedal, la apicultura que junto a la ganadería son productos que se exportan debido a la pastura y al lugar, que le dan ciertas cualidades que hacen que sean de exportación”, relató Núñez. 

Con terraplenes, secan los humedales

Explicó que además, todo esto se ve afectado por el dragado a 36 pies. “Dragado que se viene haciendo desde el año 1996, cuando Menem entregó el Paraná”.  Habló de la fusión de empresas privadas y de la conformación de Hidrovía Sociedad Anónima. “De ahí es que se empieza a dragar para que entren los barcos de ultramar al río. Se empieza a cambiar, a adaptar el río a los barcos, y no los barcos a los ríos, como debería ser. Nosotros venimos sufriendo ese impacto del dragado. Pero sumado a eso los sedimentos se arriman a las costas entrerrianas y, por ejemplo, a la altura de Diamante para abajo tenés la “Boca de la azotea”, la “Boca del infierno”, “Las cuatro bocas”, que son todas bocas muy importantes, que son las que meten agua a todo el delta. Bueno, sabemos muy bien, y está georreferenciado, que las dragas han trabajado en esa zona y ahí depositan el sedimento, y a lo largo de los años han ido sedimentando las bocas de ingreso a nuestra zona”.

Cristo de las redes

Desde el 7 al 21 de marzo se realizará la travesía “Salvemos el Paraná y sus humedales”. Esta iniciativa es coordinada por el Foro por la Recuperación del Paraná. “Volvemos a remar en defensa del agua, la vida y la soberanía”, destacaron en la convocatoria en la que participarán organizaciones sociales, ecologistas, gremiales y políticas. Entre las consignas, sostuvieron: “No al dragado a 44 pies sin estudio de impacto ambiental, no a la entrega del río a empresas extranjeras” y un llamado a defender los humedales, la biodiversidad y el trabajo de las comunidades costeras.

La travesía comenzará en Las Palmas (Chaco) y terminará en Rosario (Santa Fe). En el trayecto habrá banderazos, radios abiertas y festivales en cada ciudad.

Días atrás, en La Paz, por ejemplo comenzaron los preparativos para participar de esta gran iniciativa y son las familias pescadoras las que denuncian el ecocidio en marcha que afecta a la flora, a la fauna, a las lagunas, arroyos y humedales que se secan, a las apropiaciones de territorios entre otros tantos problemas que se pondrán en discusión con esta iniciativa. 

En La Paz se preparan para la travesía náutica

Núñez argumenta con paciencia su posición sobre el dragado del río a 44 pies. Lo hace así para que todos podamos entender y dimensionar lo que ocurre. “Ya el dragado a 36 pies acarreó serios problemas: que los ríos pierdan correntada y que haya muchos lugares sedimentados. Uno de los ejemplos más claros que hay, es que antes de estar el puente Rosario-Victoria, siempre hubo lanchas de pasajeros que unían las ciudades. En una bajante grande, como la del año 1944, en Victoria, el río llegó a marcar un metro, que es una bajante muy importante e histórica; la lancha iba y venía sin problemas a Rosario. Hoy en día, con dos metros, no pasás ni en una canoa. Es por la sedimentación”. 

Sobre el dragado iniciado en la década del 90, Núñez explicó que inicia en la salida al mar, hasta Timbúes. “Y ahora se está anunciando un dragado a 44 pies. Si con 36 pies tenemos todos estos problemas, el dragado a 44 pies es la sentencia de muerte para toda esta zona, para la actividad productiva, para la ganadería en isla con pastura de humedal, para la apicultura, la pesca; es lo que nosotros decimos un ecocidio”.

Contó que por ejemplo, un empresario conocido en la zona compró entre 1999 y 2000, 34.000 hectáreas. “Y nosotros, los isleros decíamos, ¿para qué compra lagunas? ¿Para qué compran islas anegadas? Claro, seguramente tenían el dato de que esto iba a pasar, de que se iba a secar y eso ha cambiado el valor de las tierras. Lo compraron a 2 pesos y hoy por una hectárea de isla tenés que hablar de 1.000, 1.200 dólares. Eso también ha generado que avancen con los terraplenes, la siembra de soja. El mejor ejemplo está frente a Villa Constitución”. Allí una empresa terraplenó 10.000 hectáreas y sembró soja. Y gracias al trabajo que realizaron diferentes organizaciones con sus movimientos y sus denuncias, la justicia actuó y no le permitió volver a sembrar. De todos modos ya quedaron cerradas 10.000 hectáreas de un humedal. 

Se sabe, cada vez que al agua sube, baña las islas y las anega, se da origen a miles de especies –como por ejemplo el sábalo, el surubí, el dorado– que son las que después vuelven al Paraná,  alimentan todo el río y le dan vida a la región. 

“Hasta la masa de agua favorece a todas las tierras productivas que están entre ríos. Hasta eso se puede llegar a ver afectado si se secara el lugar; ya vemos que cada vez está más seco, ya vemos el impacto, lo conocemos a 36 pies como está dragado ahora, imagínate a 44”. 

Núñez espera que llegue la fecha para la nueva travesía y volver a recorrer el Paraná. Recordó un astillero en Corrientes que supo contar con 800 trabajadores y hoy está cerrado con barcazas a medio hacer. Mencionó a las dragas que se hunden sobre Corrientes o se oxidan en el Puerto de Paraná y lo importante que sería poder contar con ellas para abrir las bocas de ingreso de agua en la zona de Victoria. “Ahí están, abandonadas y tiradas, ¿todo para qué? Para darle lugar y paso a lo extranjero, entonces este país nunca va a salir adelante así, si dos o tres vivos lo están entregando por comisiones, porque de otra forma no se entiende”, dijo.

La travesía del año pasado le permitió remar sobre el Paraná durante 22 días y así terminó de conocer la riqueza y la inmensidad del río. También pudo observar cómo cada unos pocos minutos aparecían barcazas que llevaban autos, tierras raras, cereales y lo que sea. “Los argentinos no sabemos ni lo que llevan, es un tráfico constante de mercadería, de cosas que no se tienen ningún control. Lo que nosotros buscamos es hablar con la gente, que se sepa lo que se está por hacer y cómo nos va a afectar a todos. La única forma que tenemos de pararlo es entre todos y dejar bien claro que esto no es en contra de nadie sino a favor de todos. Simplemente hay que mirarlo, hay que verlo. Es tan sencillo, si lo profundizan, si dragan el río a 44 pies, le comen las curvas y lo aceleran no va a entrar agua ni acá ni al humedal. Hay algunos retorcidos que tienen esa idea”.

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