La intervención al puerto de Ushuaia enciende las alarmas de la Patria

La medida del gobierno de La Libertad Avanza pone en alerta a la soberanía y a la Defensa Nacional. Ante el alineamiento a Estados Unidos, está en juego el control interoceánico Atlántico-Pacífico y la Antártida

Por Pablo Felizia

El martes 20 de enero, el gobierno de La Libertad Avanza intervino el puerto de Ushuaia. Lo hizo a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN). De esta manera, Tierra del Fuego perdió un activo estratégico desde el punto de vista marítimo, antártico y geopolítico; pero también económico y clave para el desarrollo de la provincia.
El hecho encendió las alarmas de la Patria: el presidente Javier Milei se reunió en 2024 con la entonces General del ejército estadounidense Laura Richardson, comandante del Comando Sur. El encuentro fue en Ushuaia. En ese contexto se había informado de las intenciones de China de contar con un puerto de aguas profundas en Tierra del Fuego, ese encuentro buscaba profundizar los vínculos estratégicos, militares y económicos con Estados Unidos.
Fue en 2025 cuando los acuerdos entre Milei y Trump generaron una nueva preocupación: uno de los puntos más cuestionados fue la visita del nuevo Jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Adolf Holsey, también en Ushuaia. Se supo entonces del interés de Estados Unidos en la Base Naval Integrada de la Armada Argentina. Hasta fue informado en medios nacionales que la Armada estadounidense pretende instalar submarinos en Tierra del Fuego.
A las pocas semanas, Javier Milei firmó un decreto de necesidad y urgencia mediante el cual autorizó el ingreso de tropas de Estados Unidos al país para realizar ejercicios militares junto a la Armada Argentina.
A esta serie de hechos hay que sumarle el radar montado en Tolhuin por la empresa Leolabs y el conjunto de medidas de indefensión nacional del gobierno de La Libertad Avanza, hechos y discursos desmalvinizadores: como el avance de Inglaterra en Malvinas donde refuerza mes a mes su ocupación y control, su explotación de recursos pesqueros y petrolíferos junto a la empresa Navitas (Israel); los acuerdo Mondino-Lammy similares al Foradori-Duncan, los acuerdos de Madrid aún vigentes; el desfinanciamiento de la Defensa Nacional, los sueldos de pobreza de los integrantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, la situación de deuda de su obra social entre tantas otras medidas como la destrucción de la industria nacional, la ciencia y la técnica, el ajuste educativo y de salud, la creciente deuda externa.


Es que la intervención de parte del gobierno de La Libertad Avanza al puerto de Ushuaia se da en este contexto y a menos de 20 días de la invasión de Estados Unidos a la República Bolivariana de Venezuela, al secuestro de su presidente y primera dama; a las amenazas de Donald Trump a Cuba, Nicaragua, Colombia, México y Groenlandia; y a una política abierta de control del continente en disputa con Rusia y China entre otros países; se profundizan los factores de guerra interimperialista en todo el mundo y el gobierno del presidente Javier Milei ratifica en cada hecho su alineamiento a Estados Unidos, Inglaterra e Israel.
Por eso, no alcanza el argumento doméstico del gobierno de la Libertad Avanza para la intervención del Puerto de Ushuaia: sostienen, en síntesis, que detectaron que la administración del gobernador Gustavo Melella se apropió del 30% de los recursos del puerto para gastos corrientes de la provincia. Ante la intervención, quedó al frente el secretario general de la Unión Personal Superior Ferroviario (UPSF) de Tierra del Fuego, quien hizo la denuncia inicial por las irregularidades financieras, desvío de fondos y problemas de infraestructura.
Por su parte, el gobierno de Tierra del Fuego emitió un comunicado en donde destacaron entre otros conceptos: “No hay ninguna razón objetiva que justifique la intervención del puerto”.
Aclararon que es una Ley provincial la que definió el uso del superávit del puerto para la obra social de la provincia, pero que incluso hasta el momento nunca se realizó ninguna operación.
“Se desconocen las razones e intenciones del Gobierno Nacional para avanzar en esta intervención. Se están instalando narrativas preocupantes respecto a intencionalidades geopolíticas o económicas –no explicitadas– que trascienden la realidad del puerto y que parecieran estar detrás de una medida de esta magnitud. No hay ningún argumento en relación con la administración o la infraestructura del puerto. Los interventores no pudieron responder con ningún informe detallado el alcance de la medida”. Por último, sostuvieron desde Tierra del Fuego que mantienen el diálogo y avanzarán en un reclamo judicial porque entienden que se trata de un avasallamiento a la autonomía de la provincia.
Esta temporada, en Tierra del Fuego esperan más de 525 recaladas de cruceros de gran porte y buques en general; y según datos oficiales el puerto maneja un presupuesto anual de 22.000 millones de pesos.
Pero hay más: esta semana y sin dar explicaciones oficiales de parte del gobierno nacional, un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos aterrizó en Ushuaia. El arribo se dio ante las hipótesis –y argumentos sobran– ligadas al proyecto de la Base Naval Integrada que pretende Estados Unidos y al parecer este hecho cayó mal en la Armada Argentina por la importancia estratégica de ese puerto.


Al cierre de la edición de El Telégrafo de Entre Ríos, se pudo conocer que un nuevo avión con característica similares arribó a Buenos Aires.
Estados Unidos pretende consolidar su presencia militar, económica, política y diplomática en la región y en particular en Argentina, sobre todo en Tierra del Fuego para el control del paso entre los océanos Atlántico y Pacífico y con él avanzar sobre la Antártida: zonas estratégicas en un mundo que profundiza los factores de guerra.
La intervención al puerto de Ushuaia fue de madrugada y sin aviso previo. Los trabajadores y funcionarios no pueden ingresar. La soberanía de nuestro país está en juego y deberemos encontrar los caminos para su defensa: la conformación de un nuevo Estado Nacional como aprendimos el 25 de mayo de 1810; una huella necesaria de transitar para hacer cumplir la Declaración de nuestra independencia, cuando nos proclamamos libres de toda dominación extranjera y resolver así los problemas que la Patria hoy nos demanda.

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