Una playa accesible y segura le da impulso a la temporada

La posibilidad de contar con un espacio público frente al río adaptado implica un cambio profundo en la forma de habitar, disfrutar y compartir el entorno, promoviendo la igualdad de oportunidades

Por Vicente Suárez Wollert

Con el inicio de la temporada de verano, Santa Elena da un paso significativo en materia de inclusión y accesibilidad con el avance de una obra inédita en la provincia de Entre Ríos. El Gobierno local continúa con la ejecución de la rampa de accesibilidad en el Balneario Municipal, un proyecto que se encuentra en etapa avanzada y que permitirá garantizar el acceso seguro y autónomo a la playa para todas las personas.

La obra, única en su estilo a nivel provincial, forma parte de un plan integral de mejoras y adecuaciones inclusivas en espacios públicos, orientado a eliminar barreras físicas y promover el derecho al disfrute pleno del espacio costero. La rampa está diseñada para facilitar el ingreso al río de personas con discapacidad, adultos mayores, personas con movilidad reducida y familias con cochecitos, en condiciones de seguridad y comodidad.

La accesibilidad en entornos naturales y turísticos continúa siendo una deuda pendiente en gran parte del país. En ese sentido, la intervención que se ejecuta en el Balneario Municipal posiciona a Santa Elena como una localidad que asume el desafío de pensar el turismo desde una perspectiva de derechos, integrando inclusión, planificación y desarrollo local.

El proyecto no solo responde a una necesidad concreta de la comunidad, sino que también fortalece el perfil turístico de la ciudad, ampliando su oferta y consolidándola como un destino accesible. La posibilidad de contar con una playa adaptada implica un cambio profundo en la forma de habitar y disfrutar el espacio público, promoviendo la igualdad de oportunidades y la participación de todos los sectores de la sociedad.

Desde el Gobierno local se destacó que esta obra se enmarca en una política sostenida de intervención en espacios públicos, que prioriza la accesibilidad universal como criterio central de diseño. La rampa se integra al entorno natural del balneario, respetando el paisaje y garantizando condiciones adecuadas de circulación, estabilidad y seguridad.

Además del impacto directo en términos de inclusión, la obra representa una mejora sustancial en materia de seguridad. Al contar con un acceso adecuado y planificado, se reducen los riesgos asociados a descensos improvisados o inseguros hacia la zona de playa, especialmente durante la temporada alta, cuando aumenta la concurrencia de vecinos y turistas.

La inauguración de la temporada con una obra de estas características envía un mensaje claro sobre el rumbo de las políticas públicas locales: una ciudad que piensa sus espacios desde la diversidad de cuerpos, edades y necesidades, y que entiende al turismo como una herramienta de desarrollo económico, pero también como un derecho social.

Santa Elena se preparó así para recibir el verano con una infraestructura que amplía el acceso al río, uno de sus principales atractivos naturales, y reafirma su compromiso con la construcción de una ciudad más justa, inclusiva y segura. La playa accesible no es solo una obra, sino una definición política que coloca a las personas en el centro de la gestión pública.

Con esta intervención, la temporada estival se inaugura no solo con propuestas recreativas, sino también con un avance concreto hacia una Santa Elena más accesible, donde el disfrute del espacio público sea verdaderamente para todos.

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