Al gran pueblo entrerriano, ¡gracias!

El tiempo corría, la necesidad dio paso al ingenio y la solidaridad abrió el camino hacia una mejor salud visual

Por Camila Gomez

Son las seis de la tarde y desde la vereda de la casa puedo ver pasar un auto gris oscuro, otro gris claro y uno plateado. Antes de la cirugía de cataratas hubieran sido solo manchas que se movían.
Puedo ver la cara de mis sobrinos, el verde de la copa de los árboles de la plaza, el atardecer con sus pinceladas de naranja y rosado. Parece magia, pero es ciencia. Parece magia, pero es un montón de voluntades unidad para ayudar.
Es cierto que al pueblo solo lo salva el pueblo. Necesitaba con urgencia una cirugía de cataratas en mí único ojo funcional y el tiempo corría, el panorama era cada vez más borroso. Sin trabajo fijo, sin obra social ni pensión por discapacidad el ingenio abrió caminos. La cirugía costaba 2.600.000 pesos y una rifa sería la manera de acercarme a esa meta. Jamás pensé que llegaría a cubrir la totalidad del monto.
Cuatro premios y una publicación en Instagram motivaron a colegas periodistas a querer colaborar con una nota, dando espacio para hablar de la rifa y de discapacidad visual. El Telégrafo, radio Plaza, radio La Voz, canal 9, Elonce, Entre Ríos Ahora, AIM, Entre Ríos Ya y El Observador se hicieron eco del pedido. Y con ellos, el pueblo entrerriano que no dudó en comprar un número de la rifa o en hacer donaciones. Llegaban mensajes de esperanza, de aliento.
En una semana se logró el objetivo, siete días antes de la operación.
Al saber de la rifa, desde el Ministerio de Salud pidieron que vaya al hospital San Martín para evaluar la situación. Constataron el diagnóstico y explicaron que no cuentan con el equipo necesario para una intervención tan habitual. Ofrecieron hacerla en otro sitio, pero yo tenía fecha agendada y equipo médico de confianza. Era un juego a todo o nada. Les agradecí la oportunidad y hoy lo escribo para que sepan que el Estado tiene mecanismos para casos como este, salvo que algo ocultos, no dejen de preguntar.
Se acercaba la fecha y los nervios crecían, pero en el gran día la tranquilidad fue sorprendente, tal vez por la confianza en el equipo del doctor Javier Maldacena o por la certeza de estar lista para cualquier resultado.
Todo salió como se esperaba y me encuentro en recuperación. Estás líneas son de agradecimiento, uno tan inmenso que no alcanzarán mil renglones para que llegue a los cientos de personas que ayudaron de una manera u otra.
Gracias a ustedes puedo ver mejor, puedo leer, seguir contando historias, ver el río con mate en mano. Los sentidos se amplifican, las experiencias cotidianas están más vivas.
Es un orgullo emocionante lo sucedido. Al gran pueblo entrerriano, ¡gracias!

Seguí leyendo

Suscribite para acceder a todo el contenido exclusivo de El Telégrafo de Entre Ríos. Con un pequeño aporte mensual nos ayudas a generar contenido de calidad.


Ya soy miembro