En marco del paro nacional universitario, la asignatura “Introducción a los sistemas de salud” y el Grupo de Estudios en Salud Pública y Tecnologías Aplicadas de la Facultad de Ingeniería de la UNER realizaron un encuentro en el que se profundizó el diálogo entre la comunidad educativa, los sindicatos y los trabajadores del sector de Salud
La actividad se desarrolló en la Facultad de Ingeniería (UNER) en el marco de una medida de fuerza nacional que reclama el cumplimiento de la Ley de Financiamiento de la Educación Universitaria y la recomposición salarial.
El encuentro tuvo como propósito profundizar el diálogo entre la comunidad universitaria y los sindicatos y trabajadores del sector salud para comprender la realidad de los niveles de atención pública y privada en Entre Ríos. Participaron referentes de ATSA, ATE, UPCN y profesionales autoconvocados.
Los expositores participantes fueron: Dra. Viviana Villarruel – Médica Pediatra. Directora del Centro de Salud Santa Lucía; Prof. Mariela Ponce – Secretaria General Asociación Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA); Lautaro Dure – Secretario Adjunto Asociación Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA); Lic. Gisela Torres – Secretaria de Género y Diversidad. Asociación Trabajadores del Estado (ATE); Matías Passi – Trabajador HESM – Secretario de Derechos Humanos. Asociación Trabajadores del Estado (ATE); Carina Domínguez – Sec. Adjunta- Unión Personal Civil de la Nación Seccional Paraná (UPCN); María Cristina Melgarejo – Sec. Gremial – Unión Personal Civil de la Nación Seccional Paraná; y el Bioing. Paulo Cherbiy – Unión Personal Civil de la Nación Seccional Paraná (UPCN).
Este texto recoge los aspectos más relevantes de las intervenciones de directivos de salud, referentes sindicales y profesionales. Los oradores expusieron las deficiencias de infraestructura y la precariedad salarial que enfrentan los trabajadores, subrayando la imposibilidad de cumplir normativas vigentes en condiciones materiales insuficientes. Se debatió sobre la Ley 9892 de carrera profesional, cuestionando la falta de concursos para la planta permanente y la necesidad de una interpretación unificada de la norma. Los participantes enfatizaron la importancia estratégica de la universidad pública como motor social y formación de calidad para el sector. Finalmente, los representantes gremiales hicieron un llamado a la unidad colectiva y la sindicalización como herramientas indispensables para conquistar derechos laborales dignos.
Directora del Centro de Salud Santa Lucía
Viviana Villarruel centró en la realidad cotidiana de la Atención Primaria de Salud (APS) y las múltiples dificultades que enfrentan los trabajadores del primer nivel de atención. Explicó que su centro cuenta con 43 trabajadores, de los cuales 18 son profesionales de diversas especialidades —como cardiología y kinesiología, entre otras—, pero disponen únicamente de dos consultorios, lo que dificulta gravemente cumplir con las seis horas diarias de atención exigidas.
Con una profunda convicción, expresó: “Sentimos la salud pública en el alma. Nadie puede trabajar en un centro de salud si no lo siente así. Pero eso no significa que, vocación mediante, tengamos que tolerar el desinterés de la administración de turno y trabajar por salarios por debajo del salario mínimo”.
Señaló que la Ley 9892, sancionada en 2008, aún no ha sido promulgada, lo que genera un escenario de incertidumbre y arbitrariedad: “Al no estar promulgada, la interpretación de la ley es libre albedrío. Cada nueva gestión, cada cuatro años, interpreta la ley como mejor le parece. Que una ley sea sancionada no es el fin total; tiene que ser promulgada para que todos tengamos la posibilidad de interpretar lo mismo”. En ese marco, reivindicó la necesidad de salarios dignos que reconozcan la formación y la especialización de los profesionales: “Ese trabajar por el otro no implica que no tengas que percibir un salario acorde a tu preparación. Eso es lo que nos está ocupando. La superespecialización también debiera tener un salario digno, sin perder de vista que en salud pública trabajamos para la gente y por la gente que menos tiene”.
También reflexionó sobre las exigencias de la gestión, para la cual los directores no suelen recibir preparación específica por parte del Estado: “Como director, tenés que hacer un montón de cosas para las que el Estado no te prepara, y sin embargo te exige que las cumplas y las cumplas bien. Si yo quiero hacer las cosas bien, tuve que hacer tres diplomaturas en gestión pública para más o menos entender de qué se trata la función de director de un centro de salud”.
Finalmente, puso en perspectiva la discusión sobre las condiciones laborales: “Durante muchos años trabajamos en función de… y quiero dejar aclarado: el horario no es lo más importante. Antes me referí a la infraestructura, a la preparación, a la dedicación y al convencimiento de trabajar en salud pública”, dejando claro que la lucha por mejoras no se reduce a lo administrativo, sino que está atravesada por el compromiso profundo con la comunidad.
Secretaria General de ATSA
En su intervención, Mariela Ponce, señaló con contundencia que la ausencia de políticas claras para el sector condena a los trabajadores de la salud al pluriempleo y al agotamiento, afectando directamente la calidad de la atención que pueden brindar: “En nuestro país no hay políticas claras que dejen al trabajador de salud allá arriba. Así tenemos un trabajador cansado, desanimado, con bajos sueldos, y así no es posible la buena atención”.
Desde su propia historia de vida, realizó una emotiva defensa de la universidad pública como pilar fundamental para el progreso de las familias trabajadoras y humildes: “Como trabajadora y sindicalista, defendemos fervientemente las universidades, que nos llevan a formarnos, a crecer, a tener sueños, a tener proyectos. Cuando nos formamos cambia la vida. Cambia no solo para nosotros, sino también en nuestro entorno, en nuestra familia. La universidad pública fue nuestro sostén, fue el sostén mío y el de mis hermanos. Sin universidades, es más difícil construir sueños, es más difícil vivir, es más difícil crecer”.
Denunció que el actual proceso de desfinanciamiento de la educación y la salud responde a intereses de grupos económicos y a las políticas del gobierno nacional: “Hoy tenemos un gobierno que lamentablemente va contra todo eso, va contra las universidades que forman profesionales. Atrás de todo esto hay grupos económicos que quieren desfinanciar y que existen para aplacarnos”.
Finalmente, hizo un enérgico llamado a la unidad entre estudiantes, profesionales, sindicatos y universidades para resistir los ataques al sector público: “Creo firmemente que tenemos que unirnos ante este ataque que estamos recibiendo las universidades, la salud, los discapacitados, los jubilados. Necesitamos de la juventud, de los estudiantes, de los directivos, de los profesionales, de los sindicatos, de las universidades. Juntos para salvar esta Argentina, juntos para seguir creciendo. Cuenten con los sindicatos, con los profesores, con las universidades, porque la única herramienta es la unidad para que este país salga adelante, por una Argentina mejor, que es lo que todos nos merecemos”.
Secretaria de Género y Diversidad de ATE
Desde su experiencia en el Hospital Materno Infantil, Gisela Torres puso en valor el papel fundamental de la universidad pública en la formación de los profesionales de la salud: “Creemos que es de suma importancia defender la universidad pública, ya que la mayoría de los profesionales, el 90% de los que estamos en esta Ley 9892, venimos de las universidades públicas, nos formamos ahí”. En ese sentido, afirmó que la educación superior pública es “la base de un país libre, sobre todo en estos tiempos”.
Señaló que las instituciones de salud se sostienen fundamentalmente por la calidad humana y la capacitación continua de sus trabajadores, aunque advirtió que esa formación muchas veces corre por cuenta propia ante la falta de apoyo estatal: “Creo que las instituciones se sostienen por la calidad de los trabajadores, por la parte humana y sobre todo por la capacitación que tiene cada uno de los profesionales. La gran parte de nuestra carrera la hemos hecho por nuestra cuenta; hemos tenido que costear cada una de las especializaciones porque el Estado no nos ha dado la oportunidad de formarnos en nuestra especialidad”.
Reflexionó además sobre la dimensión humana de la tarea sanitaria: “Más allá de los conocimientos que llevamos a las instituciones como profesionales, somos personas que trabajamos para las personas. Es tan importante no perder eso que nos da el ser parte del sistema público de salud, que es la empatía con los pacientes a la hora de atender”.
Denunció las condiciones de precarización que atraviesa el sector, marcadas por los bajos salarios y la consecuente necesidad del pluriempleo: “Somos parte, por estos tiempos tan crueles, del pluriempleo. Muchos de nuestros compañeros tienen que trabajar no solamente en lo público, sino también en lo privado para poder llegar a fin de mes. Nuestra labor no refleja en sí lo que debería reflejar nuestro salario: hacemos guardias de 24 horas, salimos y salimos a cubrir guardias en otros lugares porque no llegamos a fin de mes”.
Finalmente, reivindicó la unidad de los trabajadores más allá de las jerarquías o las tareas específicas: “Yo amo mi profesión, y los años me dieron la posibilidad de estar defendiendo los derechos de mis compañeros trabajadores dentro del gremio. No distinguimos si es el que limpia, si es el médico, si es la enfermera: somos todos un solo cuerpo de trabajadores dentro de la institución, peleando por nuestro salario”.

Secretario de Derechos Humanos de la comisión directiva de ATE
Durante su exposición, Matías Passi abordó la postergación histórica que atraviesan los profesionales de la salud dentro del sistema público, señalando que han quedado sistemáticamente rezagados en comparación con el escalafón general, tanto en términos de beneficios como en el acceso a la planta permanente. En ese sentido, afirmó: “Me parece que es una materia pendiente la reivindicación del profesional de la salud en el esquema del sistema de salud público y privado. Realmente creo que los profesionales de la salud han sido perjudicados históricamente”, y agregó: “Han quedado muy rezagados por la tarea que realizan; son la punta de la pirámide de la labor principal”.
Denunció además que el sistema de concursos para el ingreso a la planta permanente ha sido sistemáticamente obturado durante más de una década: “Los profesionales de la salud no tienen la posibilidad de pasar a planta permanente si no es mediante un sistema de concurso que ha sido obturado durante 10 años”. En esa línea, reclamó: “Exigimos en todas las instancias que los profesionales de la salud deben acceder a la planta permanente, porque sería muy importante que un trabajador profesional se pueda ver como parte del Estado en forma permanente y no como un tránsito de suplentes”.
Desde su lugar como trabajador de la salud mental, defendió el enfoque integral que propone la Ley Nacional de Salud Mental y alertó sobre los altos índices de suicidio en la provincia como un síntoma del deterioro de las condiciones de vida. Sostuvo que “la locura no tiene que ver solamente con una cuestión biológica, sino con en qué condiciones transitamos nuestra vida. En este contexto de total retroceso de las condiciones de vida, es lógico que estemos en una provincia que tiene el índice de suicidio más alto del país”. Asimismo, destacó la importancia de la formación continua: “El cambio de paradigma a raíz de la ley plantea esto de poder formarnos para comprender como trabajadores del Estado que tenemos un rol dentro del sistema”.
Finalmente, reflexionó sobre el rol del Estado y la función del sindicato en la defensa de lo público: “Cumplimos un rol distinto, pero cumplimos un rol: somos servidores públicos, fortalecemos un Estado que garantiza derechos, y tenemos un gobierno que justamente hoy va en contra de esto”. Y cerró reivindicando la tarea gremial: “Hay una reivindicación que tiene que ver mucho con nuestro sindicato, que es un defensor de nuestras conquistas”.
Secretaria Adjunta de UPCN
En su intervención, Carina Domínguez analizó la profunda fragmentación del sistema de salud y subrayó la urgencia de trabajar en equipos solidarios para enfrentar una crisis que, lejos de ser coyuntural, definió como estructural: “La verdad que el sistema de salud hace mucho tiempo que se cae en pedazos. No es un problema de la crisis de hoy, es un problema estructural que llevamos desde hace muchísimos años. Esa fragmentación hace que cada sector mire su propia realidad y que no pensemos en equipos, a pesar de que dentro de las instituciones funcionamos como equipos”.
Se mostró crítica respecto de la reciente modificación de la Ley 9892, actualmente en debate legislativo, y denunció que el diálogo al respecto se encuentra “clausurado”. En ese marco, anticipó la postura de UPCN: “No puede prosperar la modificación de la ley 9892, tal cual ha sido aprobada en el Senado”, y adelantó que el gremio exigirá la incorporación de un capítulo dedicado a la negociación colectiva, con el objetivo de garantizar estabilidad laboral y condiciones dignas para los trabajadores del sector. Diferenció así la toma unilateral de decisiones gubernamentales de un proceso de diálogo paritario: “Los gobiernos pueden tomar decisiones unilaterales, pero también pueden hacerlo en el marco de la negociación colectiva, donde las decisiones se toman en igualdad de condiciones entre el Estado y los trabajadores representados por sus sindicatos”.
Observó con preocupación un “divorcio” generacional entre ciertos profesionales y la cultura de la sindicalización. En ese sentido, instó a los presentes a reconocerse ante todo como trabajadores, más allá de sus títulos y especificidades: “Son profesionales, tienen formación, tienen tareas específicas, tienen incumbencias, pero son trabajadores”. Y profundizó: “Hay una cuestión generacional que tiene que ver con el rechazo a la sindicalización. Los profesionales están de alguna manera divorciados de lo que es la dependencia laboral en el sistema de salud”.
Frente a esa realidad, reivindicó la organización colectiva como la única vía posible para la conquista de derechos: “Nadie pudo avanzar en derechos en soledad. Es muy importante que empecemos a hablar de la importancia de la organización colectiva. Los únicos derechos que se han conquistado en salud, educación y todos los ámbitos vinieron de la mano de los sindicatos”.
Con un cierre contundente, definió el rol del gremio en el contexto actual: “Hoy vamos a ser la espalda y el escudo de los trabajadores. Si no tenemos poder los trabajadores, no podemos transformar tampoco. La sindicalización es una herramienta muy importante para la conquista de derechos”.
Bioingeniero, sindicalista de UPCN y estudiante de la Especialización en Ingeniería Clínica
A lo largo de su exposición, . Paulo Cherbiy defendió la organización sindical como la herramienta central para transformar la realidad laboral. Con una identidad militante clara, se presentó con orgullo:”Soy sindicalista, aparte de ingeniero, soy sindicalista y contento de serlo”, y explicó que los cambios en las condiciones de trabajo solo son posibles cuando el reclamo se vuelve colectivo: “La realidad de los trabajadores se transforma a partir de la lucha sindical. Porque cuando tenemos algo que nos incomoda y vamos solos a discutirlo, logramos mucho menos que si vamos 5, 10, 100 o 1000”.
Dirigiéndose a los estudiantes, los alertó sobre la importancia de prestar atención a las leyes que se debaten hoy, ya que serán las que regulen su futuro laboral. Señaló que, aunque la graduación parezca lejana, normativas como la ley 9892 seguirán vigentes cuando egresen: “Cuando salgamos a buscar trabajo, muchos van a ser trabajadores en relación de dependencia […] y la lucha de cada uno como trabajador va a ser transversal a la lucha sindical”.
En otro tramo de su intervención, reflexionó sobre el acceso a la universidad pública como una decisión política que debe defenderse. Sostuvo que ese acceso no es automático ni neutral, sino el resultado de una voluntad colectiva que impide que la educación sea un privilegio reservado a quienes tienen poder económico:”La decisión que hoy estemos todos acá es una decisión política. Sin la política que permita que estemos disponibles en tiempo y recursos, no estaríamos. Estarían viendo cómo pagar una cuota de 200, 300 o 1 millón de pesos. Hay que visibilizar que esto que está acá necesita mantenerse”.
Finalmente, defendió el derecho al paro como una herramienta legítima y de última instancia ante la falta de respuesta de las autoridades: “El paro es una medida de derecho para reclamar algo que está mal. Es la última instancia, cuando todo el diálogo y la argumentación caen en oídos vacíos”. Con un cierre movilizador, invitó a los estudiantes a no permanecer indiferentes y a asumir que la transformación de la realidad solo es posible cuando se construye de manera colectiva.
Docente de la asignatura
En su intervención de cierre, Fernando Sassetti destacó el valor fundamental de la bioingeniería y la ingeniería clínica para el sistema de salud, subrayando su importancia crítica en aquellos lugares donde el mercado no llega y la atención sanitaria es garantizada únicamente por el Estado y sus trabajadores. En este contexto, puso en valor el rol irremplazable de la universidad pública en la formación de profesionales que, con su labor, llevan el derecho a la salud a los rincones más remotos del país.
A continuación, realizó una convocatoria a participar en una actividad de visibilización del conflicto universitario, con el objetivo de defender el financiamiento de la ciencia, la tecnología y la salud pública. Este llamado enmarcó una reflexión final sobre el propósito de la educación superior y su ineludible compromiso con la realidad social del país. En uno de los pasajes más destacados de su alocución, expresó: “Nosotros entendemos que la universidad que tenemos no es la que soñamos; siempre aspiramos a una mejor, más comprometida con la gente, con nuestro país, con ustedes y con sus familias, que tanto aportan a la formación. Creemos que la formación es completa cuando uno no permanece encerrado ‘dentro de un frasco'”.
Para cerrar el encuentro, el docente reafirmó su voluntad de continuar con la labor académica a pesar de las adversidades del contexto actual, concluyendo con estas palabras: “Muchísimas gracias por su atención. Seguiremos viendo cómo nos organizamos para tratar de hacer de esta una gran cursada, a pesar de la profunda tristeza que nos generan las condiciones actuales en materia laboral, de financiamiento para la ciencia y la tecnología, y en el sector salud”.
Seguí leyendo
Suscribite para acceder a todo el contenido exclusivo de El Telégrafo de Entre Ríos. Con un pequeño aporte mensual nos ayudas a generar contenido de calidad.

