Santa Elena recuerda asus héroes del Belgrano

Una publicación en redes sociales encendió el legado de Julio César Monzón y Jorge Gerardo Gómez, los dos hijos del pueblo que partieron del calor del Paraná y hoy son custodios eternos de nuestra soberanía

Por Vicente Suárez Wollert

Julio César Monzón y Jorge Gerardo Gómez eran dos de los más de cincuenta santaelenenses movilizados al Atlántico Sur en 1982. Ambos perdieron la vida cuando el submarino británico HMS Conqueror torpedeó al crucero argentino el 2 de mayo de ese año, en una decisión ordenada por Margaret Thatcher que provocó casi la mitad de las bajas totales de Argentina en la guerra. La publicación de un vecino en las redes sociales volvió a poner sus nombres en la memoria colectiva del pueblo.
Una imagen, unas pocas palabras y el reencuentro con una historia que Santa Elena no quiere dejar ir. Fue la publicación de un vecino en las redes sociales la que desencadenó esta semana una cadena de recuerdos en torno a Julio César Monzón y Jorge Gerardo Gómez, los dos hijos del pueblo que murieron en el hundimiento del ARA General Belgrano, hace 44 años. Los comentarios se multiplicaron rápidamente: quienes los conocieron, quienes conocen a sus familias, quienes simplemente crecieron con sus nombres como parte del paisaje de la memoria local.
Julio y Jorge eran parte de los más de cincuenta santaelenenses que en 1982 fueron movilizados hacia la costa atlántica en el marco de la Guerra de Malvinas. Hombres formados a orillas del Paraná, acostumbrados a la calidez del litoral entrerriano, que de pronto se encontraron ante un mar distinto: más ancho, más frío, más hostil. El mayo del Atlántico Sur no se parece en nada al mayo de Santa Elena.
El 2 de mayo de 1982, el ARA General Belgrano navegaba en aguas del océano en el marco del conflicto armado. Hacía pocas horas, el buque había cambiado su rumbo: ya no avanzaba hacia las posiciones británicas sino que se retiraba hacia una zona de menor exposición. Esa maniobra, sin embargo, no cambió la decisión tomada en Londres. La primera ministra Margaret Thatcher autorizó el ataque. A las cuatro de la tarde con dos minutos, el HMS Conqueror lanzó sus torpedos.
El primero impactó casi en el centro del casco. Fue el más letal. El segundo también encontró su blanco. En apenas 58 minutos, el ARA General Belgrano —un buque de 180 metros de eslora con 1.093 hombres a bordo— se hundió en las profundidades del Atlántico Sur. Murieron 323 tripulantes. Casi la mitad de las bajas argentinas en toda la guerra cayeron en ese único ataque.


Entre los muertos estaban Julio César Monzón y Jorge Gerardo Gómez, de Santa Elena.
El buque tenía una historia larga antes de ser argentino. Había sido botado en 1938 bajo el nombre USS Phoenix, como parte de la Armada de los Estados Unidos. En sus primeros años de navegación, Buenos Aires fue una de sus escalas, aunque entonces Argentina aún no formara parte de su historia. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Phoenix sobrevivió al bombardeo japonés a Pearl Harbor en 1941, uno de los pocos buques que salió ileso de ese ataque. Años después del fin de la contienda, la Armada Argentina lo compró, en 1951, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, quien le dio el nombre de ARA 17 de Octubre en homenaje a la fecha fundacional de su movimiento. El nombre cambiaría una última vez en septiembre de 1955, cuando la denominada “Revolución Libertadora” derrocó a Perón.

Julio César Monzón

En Santa Elena, la noticia de la muerte de los dos jóvenes llegó por telegrama. Las Fuerzas Armadas notificaron a las familias y enlutaron a toda la población. Una comunicación similar fue enviada al Municipio. El comisionado municipal Carlos Aloy asumió personalmente la tarea más difícil: entregar los telegramas a cada familia.
El regreso de los sobrevivientes santaelenenses también tuvo su ceremonia. No hubo desfiles ni grandes actos: los esperaba una torta, un brindis y el abrazo de los suyos. Simple, íntimo, sincero. Los que volvieron encontraron un pueblo que los recibía con el alivio de los que saben que pudieron haber sido otros los que no regresaron.
Con los años, la comunidad buscó la manera de honrar a sus caídos. En la plazoleta Malvinas se colocó una placa recordatoria con los nombres de Monzón y Gómez. También hubo una iniciativa popular para que el espacio llevara directamente el nombre de los dos santaelenenses muertos en combate, pero la propuesta no prosperó. Sus nombres quedaron en la placa, en la memoria de quienes los conocieron y, cada tanto, en una publicación de redes que vuelve a encender la conversación.
Cuarenta y cuatro años después, las redes hicieron lo que los monumentos a veces no logran: devolver un nombre a la vida, aunque sea por unas horas. Julio César Monzón y Jorge Gerardo Gómez. Santaelenenses. Muertos en Malvinas. Que descansen en paz.
La Asociación Siglo y Medio invita a acercar a las redes sociales de la organización fotografías, testimonios y datos que puedan aportar al reconocimiento de ambos combatientes.

En Paraná

En Paraná homenajearon a los héroes del Crucero ARA General Belgrano. Fue una actividad impulsada por el Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas de la capital provincial. El acto se llevó adelante el sábado 2 en la Costanera baja, al lado del Monumento a los Caídos.
Como cada año, participaron veteranos de guerra de Malvinas y en particular sobrevivientes del Belgrano, familiares, autoridades de las Fuerzas Armadas, instituciones y la Banda de la II Brigada Aérea.
Uno de los momentos más emotivos fue la ofrenda floral que se realizó en el río con la colaboración de la Prefectura Naval y familiares, y desde las dársenas de la Costanera.
El homenaje fue un abrazo malvinero y de amor por la Patria.

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