Más de 6.000 personas por noche y delegaciones de 16 provincias vivieron un gran Encuentro. La comunidad abrió sus puertas a una iniciativa que enfrentó prejuicios y celebró la cultura que une a las generaciones
Por María Constanza Fernández Larraburu
El sonido de repiques, tambores y redoblantes reemplazó al silencio habitual de General Galarza. La ciudad, a 50 kilómetros al norte de Gualeguay, vivió durante el fin de semana pasado el XVII Encuentro Internacional de Batucadas, Baterías y Pasistas, con una asistencia que sorprendió incluso a los organizadores, Ángel Paterson y Ramiro Chevasco.

Desde el Municipio no miraron por la ventana, ya que forman parte activa de la organización. Estuvieron el jueves en el caldeirão y la roda do samba, el viernes en la competencia de batucadas y el sábado en la de baterías.
Con alrededor de 6.000 personas por noche y más de 3.500 ritmistas en la pista, el frío que marcaba el termómetro, que apenas rozaba los 10 grados, no se sentía en el predio del polideportivo local. La sana competencia, la camaradería, las risas, las tonadas de cada una de las 16 provincias participantes y las conversaciones en los puestos de venta de comidas o de instrumentos musicales elevaban la temperatura del ambiente.
Dicen algunos que hay que estar para entender cómo se vive un evento de estas características, en el que el viernes ganó una batucada de La Rioja que juntó peso a peso los 12 millones necesarios para llegar y desfilar tan sólo 10 minutos en la pista.
“Superó todas las expectativas, no podemos creer lo que pasó. Arrancó el jueves por la noche, iba a arrancar con una roda tranquila, esperando dos o tres delegaciones y llegaron más de 15”, sintetiza Ramiro Chevasco, uno de los organizadores y locutor del Encuentro.
A la gran llegada de delegaciones se sumó el deseo de permanecer incluso después de competir, ya que el predio, de acuerdo a lo que sostiene Ramiro, “invita. El intendente con su equipo de la Municipalidad lo ha dejado a punto y eso lo disfruta la gente, que es lo más importante. Lo de Galarza es increíble”.
—¿Cuántas personas calculan que hubo?
—No podemos hablar de números. Delegaciones, sí, 35 batucadas y 37 baterías, pero después también hay gente que vino con las pasistas independientes. Es imposible calcular en estos momentos, pero más de 6.000 por día seguro.

Para brindar servicios y estar en cada detalle, Fabián Menescardi permaneció durante todo el fin de semana, desde las seis de la mañana hasta la medianoche, en el lugar, donde el evento encontró cobijo después de 15 años de realización en Gualeguay, cabecera del Departamento. “Felicidad y orgullo de tener en nuestro pueblo, circunstancialmente, una de las expresiones culturales más grandes del país y de que hayan llegado desde 16 provincias —expresa el intendente—, es una alegría ver el pueblo con tanta gente, las calles, los distintos lugares y especialmente acá, el colorido, la música, el samba, cosas que realmente llenan el alma a cualquier ser humano que tiene ganas de hacer cosas”.
—Imagino que, sin descuidar a los vecinos de General Galarza, todo el Municipio ha sido puesto a disposición del Encuentro…
—Por supuesto, estamos desde temprano con la secretaria de Gobierno; venimos a juntar la basura, como cualquier empleado, con todos los chicos, con la planta de reciclado, con los chicos que desagotan los baños químicos, con todo. No se da abasto con tanta gente, con tanto consumo, pero para mí es una satisfacción enorme porque nos deja una enseñanza que esto hay que aprovecharlo y que, gracias a Dios, sigue en el Departamento, que no se lo llevó Gualeguaychú, que no se lo llevó Concordia”.
Para Menescardi, “la contención social que hay acá es enorme, de todas las edades, el respeto entre una delegación y otra, el respeto hacia todos los que están trabajando. Y también algo muy hermoso es ver que es gente sana, buena. Las cosas que se digan no son realidades, hay que convivir, hay que estar al lado de la gente, del respeto de una carpa a la otra. Es una cultura increíble”.
“Tenemos que aprender tanto y siempre desear que las generaciones que vengan les den continuidad a las cosas, porque toda inversión que haya sirve si tiene continuidad, si no termina siendo un gasto, se desperdicia, no tiene utilidad. Para que las cosas sirvan tienen que tener continuidad y eso depende de quiénes llegan, ojalá llegue gente con ganas de seguir haciendo por el pueblo”, agrega el intendente.
Y agradece “a la Jefatura (de Policía) que ha hecho un trabajo de patrullaje enorme en todo el pueblo. Ni una persona detenida, ni un problema de nada, ni una queja, ni una denuncia. De esa manera hemos trabajado con bicicletas, con motos y todo perfecto. Además, tenemos en la salida una persona con un cuaderno y a cada delegación que se va le preguntamos cómo se sintieron, qué ven que hay que hacer, porque ellos han recorrido muchos kilómetros en distintos eventos y conocen. Nosotros, que somos nuevos, tenemos que aprender, tenemos que mejorar”.
En esto coincide Ángel Paterson, que planeó dar vida al Encuentro hace casi dos décadas. “Siempre van a faltar cosas por mejorar, somos muy puntillosos en eso y sabemos los errores que tuvimos el año pasado y ya estamos sabiendo los que tenemos este año porque lo vamos hablando. Codo a codo con la gente del Municipio, que nos abrió las puertas de su ciudad para recibir a 16 provincias, a gente de República Oriental del Uruguay que llegó a competir y de Brasil, Canadá y Cuba que vinieron a jurar, lo que nos da el mote de internacional”.
—Tantos años, tanto esfuerzo, tantas trabas, ¿cómo lo vivís hoy?
—Más relajado, más calmo. Tener una persona como el intendente Menescardi que te respalda, ir atrás del escenario y que estén todos los funcionarios es fundamental, cosa que no tuvimos en Gualeguay, no tuvimos ese apoyo y ese acompañamiento; se iban de vacaciones en medio del Encuentro, lo que habla de la importancia que le daban. Acá encontramos otro interés, un vuelco cultural muy grande, así que estamos muy felices por ese lado. Por otro, el bajón de no tenerlo en Gualeguay, mi mamá con 86 años y que no pueda estar, en eso nos han ganado y me siento en parte derrotado.

“Es la primera vez que viene Ará Berá de Corrientes a nuestro Encuentro y me hubiera gustado que la gurisada de Gualeguay estuviera, que la gente conociera a Ará Berá, porque el Día del Comparsero se les debe a ellos y hasta Maradona desfiló con ellos. Son sensaciones encontradas, la felicidad, la alegría de lograr esto y con la cabeza fría pensar qué hermoso hubiera sido en nuestra ciudad”, reflexiona.
—¿Ya piensan en el próximo año?
—Sí, porque me están pidiendo dos encuentros, uno exclusivo de batucadas y otro de baterías, para no dejar a nadie afuera. Quedaron alrededor de 80 delegaciones sin poder competir, porque colapsó con 73 y con 80 más hubiera sido imposible. Le buscaremos la vuelta para el año que viene, pensarlo una vez que pase esto y ver si es factible.
—¿Está el sueño de volver?
—Siempre, pero tampoco estoy apurado ni me desespera, el Encuentro está cada vez más grande y cuando sea su momento de volver a Gualeguay y yo gane en tranquilidad, esté seguro que es muy viable el acompañamiento, volveremos.
—Con el intendente Menescardi hablábamos de los prejuicios, ¿cómo se sienten en Galarza?
—Un amigo músico de Gualeguaychú perdió una billetera el viernes y la gente de 25 de Mayo la trajo el sábado con toda la plata, eso habla de lo que es la comunidad. Cuando los que gobiernan son clasistas no lo entienden, porque no lo sienten como nosotros y por ese lado también está bien que no compartamos esto con ellos.
“Sí me duele no compartirlo con nuestra gente, con los que aman el carnaval, que tengan que viajar hasta acá, pero entiendo que al gobierno de Gualeguay esta parte de la cultura no les interesa, porque me lo dejaron bien en claro con los actos. Uno no dice lo que es, uno es lo que hace y lo que han hecho con nuestro Encuentro, el manoseo, el desinterés total y hacia mi persona también, porque he vivido momentos terribles, terminaba estresado. Ahora puedo estar haciendo una nota en medio de la competencia, que es la tranquilidad de la gente que nos respalda genuinamente”, concluye.
Pasistas, músicos, jurados, público, niños, ritmistas de la tercera edad, jóvenes. La diversidad del Encuentro es enorme y la forma amena en que conviven y fluyen en el predio es increíble. Todo sucede naturalmente, mientras las risas se esconden detrás del sonido de los tambores.
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