De vidas, dioses y el Hado, el libro de Jorge Ramón Schöb

De Paraná a Zúrich y de la Ingeniería Aeronáutica a los universos donde los dioses tropiezan. Una colección de cuentos bajo el sello de Ana Editorial que viaja entre el Olimpo y el suburbio

De vidas, dioses y el Hado es el libro de cuentos de Jorge Ramón Schöb, una nueva obra que lleva el sello de Ana Editorial. Romi para sus amigos, vive en Zúrich, Suiza, desde hace 25 años. 

Se lee en la contratapa: “En este aparente libro, los mitos se rompen y las vigilias se multiplican. Un universo donde los espejos infieles reflejan la realidad sin máscaras, los duendes codician lo imposible, ángeles y sirenas presencian el fin de los dioses. Aquí, se encuentran la cerveza callejera y el demiurgo, Borges y el gore. Entre el Olimpo, suburbios y mundos oníricos, los personajes enfrentan una misma pregunta incómoda: ¿somos artífices de nuestro destino o arcilla en sus manos? Para quienes sospechan que la realidad es un sueño colectivo… y que los dioses también tropiezan”.

De gurí vivió en varios lugares: Paraná, Ituzaingó (Corrientes), Zúrich y Mosul (Irak). “Cuando mis padres se separaron nosotros nos regresamos a Paraná y mi papá a Suiza. Suiza siempre estuvo presente, así que cuando abandoné mis estudios de Física en Córdoba fue esa la primera elección: conocer el mundo. Fui pensando en quedarme unos años y volver, pero formé una familia y me quedé. Igual vuelvo todos los años a Paraná”, dijo a El Telégrafo de Entre Ríos.

Trabaja como ingeniero de equipamientos en una empresa de servicios técnicos, hija de la extinta Swissair. “Hace 20 años, con un alemán muy básico había empezado como ayudante en el taller de limpieza en la misma empresa, pero llegando a los cuarenta, mi personalísima crisis de la mitad de la vida me llevó a darle una segunda oportunidad al estudio y me inscribí en la Escuela de Ingeniería Aeronáutica”. 

Una grieta que mira a los ojos

“Hace quizás 15 años, me perseguía una historia que había imaginado en Córdoba: la de una sirena. No se apartaba de mi mente así que un día decidí sacarme ese peso de encima… la escribí. También por esos tiempos de estudiante había imaginado la historia de un automovilista que moría e iba al cielo, también la escribí. A partir de ahí, de a poco los cuentos brotaron como tirados de un hilo”, contó. Y aparecieron las historias: la creación del universo como consecuencia de una guerra entre dioses, una pesadilla caníbal; todo eso fue a parar al papel. “Cuando tuve unos cuantos cuentos, quise corregirlos y ahí se abrieron las compuertas de un mar infinito de teorías, opiniones, rumores y supersticiones sobre la escritura correcta”.

Era la época en que había comenzado a estudiar la carrera de ingeniería y debió hacer una pausa en la literatura. “Muy por el contrario que en la universidad de Córdoba, aquí sí querían que los estudiantes terminaran los estudios. Terminados los estudios retomé la literatura. Entre amigos, especialistas y consejeros, batallamos los cuentos durante años. Intentando hacer historias divertidas, fantásticas pero que igual transmitieran un mensaje”. 

Así pasó una década hasta que pudo trabajar de ingeniero y publicar el libro. 

El libro habla de tres cosas que nos atraviesan a todos. La vida: la amistad, las alegrías, tomar decisiones, el desarraigo; los dioses: simbolizan lo metafísico, la búsqueda de un más allá, de un sentido, ¿qué hacemos acá?; el Hado: el destino, que de todos se burla y está en todos los cuentos. En algunos impera tirando de sus hilos, a veces se ausenta y solo deja actuar sus mecanismos.

“Quien tenga estas inquietudes va a querer leer este libro. Y todos las tenemos. Algunos se lo preguntan abiertamente. Otros intentan ahogarlas con una agenda cargada, pero siempre viene un domingo solitario, y esas inquietudes, desde las grietas, nos miran a los ojos”.

Fantástico

“Cuentos variopintos”, dijo Jorge Ramón Schöb sobre aquello que alguien puede encontrar en su libro, pero agregó: “Hay guerras de ángeles y demonios, escenas gore, mitología, melancolía de barrio, amor. No es un libro fácil de etiquetar: no es realismo mágico, no son cuentos de hadas, ni de terror, pero los visita a todos ellos. Quizás un poco como el autor, juega en toda la cancha y no pertenece a ningún lado. Porque después de la acción, un momento de calma se disfruta más; y después de una pausa, lo fantástico es más fantástico. Como un buen disco de los 90 que alterna temas rockeros con baladas: intenta llevar al lector por una montaña rusa de sensaciones”. 

Si después de leerlo algo se despierta o se queda con el lector, entonces el Hado hizo su trabajo. La invitación a la lectura siempre está hecha. 

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