En el kilómetro 34 de la ruta nacional 12 se erige la Escuela N° 48 Ricardo Güiraldes o la escuela redonda, como la conoce la mayoría. Su construcción emula a la Bombonera y la historia detrás es digna de conocer
Por María Constanza Fernández Larraburu
En la década del ‘60, durante la gestión de Alberto J. Armando en el Club Atlético Boca Juniors, se construyeron 20 escuelas con la forma de la Bombonera en la mayoría de las provincias de nuestro país. Hoy casi todas las Escuelas Armando, como se denominaron, se mantienen en pie.
Entre Ríos también fue parte de esa iniciativa y en Colonia Crespo, Departamento Paraná, se mantiene aún la escuela redonda, como se la conoce, aunque la verdadera forma sea un dodecágono, un polígono de 12 caras.
La ayuda de la Filial Paraná de Boca Juniors la mantiene pintada con los colores del Club, aunque ya no se use para dictar clases a los 29 chicos de la zona que allí concurren. Un edificio de material y más moderno se construyó años después a un lado de la histórica “Bombonera”, que presencia el devenir de las generaciones, ya que cobijó a los padres y hasta a los abuelos de los estudiantes que asisten hoy.

La comunidad
“Ahí daban clase y también era la casa del maestro. Por estos días nosotros estamos por hacer una investigación con los chicos de tercer y cuarto grado con respecto a los docentes y directivos que estuvieron dando clases ahí, justamente en base a un trabajo que estamos haciendo de rescatar testimonios orales sobre la historia de la Escuela”, señala Paola Kühn, actual directora del establecimiento, que indica que “el edificio nuevo, que es donde nosotros hoy actualmente estamos dando clase, fue inaugurado el 8 de septiembre de 1996”.

—¿En qué año fue donada la Escuela de Boca?
—Según la información que tengo y evidenciándose en las placas que hay, en 1968 está la donación del edificio por parte del Club Atlético Boca Juniors. Anteriormente la escuelita funcionaba en otro lugar. Se planta una estructura de cemento y luego se ubican los chapones y las ventanas y la llamamos la escuelita de Boca, aunque algunas veces le decimos la escuela redonda, que en realidad no es redonda, sino que tiene una forma de polígono de 12 lados.
Acerca de la comunidad educativa, la directora da cuenta que “son 29 alumnos desde Nivel inicial hasta sexto grado. La escuela está ubicada sobre la ruta nacional 12, en un pueblo de pocos habitantes, y los chicos que concurren son de la zona rural y del pueblo. Somos cuatro docentes y una cocinera que concurrimos a diario y una vez a la semana concurren profesores de las áreas estético expresivas”.
—¿Esa construcción está inutilizada?
—Ahora es depósito. Hasta hace unos años estaba funcionando el centro de salud en ese espacio, pero luego se hizo un edificio nuevo para ellos y se trasladaron.
—¿Qué pasa con la rivalidad futbolística? ¿Se siente más?
—Me da risa, pero la verdad que no. Hay poca alma futbolera, me parece. Más que algún chiste cuando juegan los clásicos y por ahí comentamos que es la escuela de Boca.
—¿Continúa el contacto con el Club?
—Sí, incluso por lo que rescato de lo que me han comentado otros docentes, Boca ha colaborado muchísimo con aportes para la institución. Ahora actualmente estamos comunicados también con la organización que trabaja con las escuelas para ir viendo la posibilidad de ofrecer algo a la institución. Nosotros estamos comunicados telefónicamente y todavía ellos no han llegado a visitarnos, pero creemos que en cualquier momento se va a dar esta oportunidad de que se acerquen y podamos ver qué cosas hacer, no solamente por la escuela en sí, por la estructura de la escuela redonda, sino que como un todo a nivel institucional.

La Fundación
María Celeste García Cavalli es directora del programa Boca Escuela de la Fundación Boca Juniors y actualmente trabaja para conocer la realidad de cada comunidad que alberga una escuela Armando. “En esa gestión se dona a cada provincia, fueron 20 y a todas se les dio el nombre de la Bombonera, la Bombonerita o ese estilo. Eso fue en los años ‘60 cuando Boca inaugura la Ciudad Deportiva, hace como ese acto de inauguración y en el momento crea en simultáneo esas escuelas”, explica a El Telégrafo de Entre Ríos.
Sobre ellas trabaja la nueva gestión de la Fundación Boca Juniors, a cargo de Diego Anró. “Se arma un plan integral bajo el nombre Boca Escuela, que tiene dos ejes principales y más que nada el primero, la pata central, que son estas 20 escuelas calesitas que están por todo el país, y la otra pata es lo que hace Boca en el barrio, que es articular al barrio con todas las escuelas para festivales, convocatoria Día del Niño, Día de la Primavera, con mucha presencia barrial al margen de lo que es Boca como club mundial”, relata Celeste.
Enseguida, agrega: “Empezamos a idear un relevamiento de las que hay, que están casi todas, salvo Formosa y La Pampa, y después no hay en Buenos Aires ni en Córdoba, porque en Buenos Aires la idea era hacerla en la ciudad deportiva y al final no se hizo. Desconocemos por qué no hay en Córdoba, pero hay presencia en Tierra del Fuego, en Neuquén, en Chubut. Nos contactamos con casi todas y una con la que más contacto estamos teniendo es Entre Ríos y Santa Fe, porque nos quedan cerca una de la otra, tienen más o menos 20 chicos cada una y son escuelas rurales. Yo entiendo que la idea de Armando fue la ruralidad, lo que pasa es que hay escuelas que hoy tienen 700 alumnos. Hay escuelas que se convirtieron en la institución educativa del lugar. La escuela de Mendoza tiene 700 alumnos, la escuela de Tierra del Fuego, que es la Calesita Encantada, tiene 150 chicos, la de San Juan también es muy grande y después está la de Salta que tiene cinco, porque es rural, de Rosario de la Frontera”.
—¿Cuál es la idea del programa?
—Primero que Boca reconecte a la escuela, porque por hache o por be no sucedió hasta acá. Entonces que Boca contacte, ver qué queda de esa escuela, porque algunos tienen todavía la hexagonal, algunos ya no la tienen, otros la tuvieron que declarar patrimonio cultural, como sucedió en Oberá, para conservarla. Lo que notamos es que la escuela es bastante protagonista donde está, entonces en una primera etapa estamos contactándonos con los directivos, presentándonos y tratando de hacer algo distinto, que a veces la mirada desde Buenos Aires es la mirada naturalmente centralista donde primero pensamos nosotros en lo que la escuela necesitaría en vez de que la escuela nos diga, entonces esta gestión de la Fundación lo que está haciendo es el camino inverso, a ver ¿ustedes qué necesitan?”.
“No es lo mismo —continúa— lo que necesitan en Oberá que en Entre Ríos o en Tierra del Fuego. Voy a poner un ejemplo, en Tierra del Fuego la escuela está perfecta, el nivel social de los chicos es toda clase trabajadora, que tienen las comidas, tienen un buen pasar, pero muchos chicos tienen diagnóstico médico, entonces necesitan juegos de exterior nuevos. En Chaco tenemos otra realidad, una escuela enorme en donde tienen un patio deportivo que necesita estar techado porque llueve mucho y los chicos cuando llueve no pueden hacer ejercicio y ese techo se lo voló uno de estos tantos fenómenos climatológicos que azotan a nuestra Mesopotamia. Salta con cinco chicos, una escuela rural, necesita una computadora y el de Oberá me dice que todo lo que nosotros podamos viene bien”.
De esta manera, Boca Escuela toma nota de las necesidades, aunque reconocen que deben trabajar con cautela, ya que “cada llamado es una esperanza y a veces la Fundación se tiene que mover por sí sola y otras acompaña al Club. Dependemos bastante del fixture, además de que acá en Capital tenemos muchísimos programas funcionando todo el tiempo. Los días de partido la Fundación se encarga de los corredores familiares, antes, después, asistencia y en el barrio de la Boca la Fundación tiene un trabajo diario exhaustivo”, expone Celeste.
—En el caso de Entre Ríos, ¿qué pudieron conocer?
—Hablamos con Paola, ya sabemos que son más o menos 28 alumnos y tienen necesidad quizás de pintura, arreglo de juegos de exterior y material deportivo, pero después me dijo “lo que quieran lo recibimos también”. Es bastante abierto tanto Santa Fe como Entre Ríos, de hecho, cuando se haga la visita la haremos juntas. La idea primero es presentarnos y que nos conozcan y después llevarles las cosas que en principio ellos necesitan y nosotros podamos darles, sabiendo que Boca es un club, no es un Estado, y la Fundación es parte del Club. La Fundación trabaja autárquicamente y tiene otros fines, este entre ellos.
—¿Saben por qué se eligió cada lugar, cada ubicación?
—Hicimos un trabajo con el departamento histórico del Club y la idea era la presencia sí o sí en todas las regiones, que de hecho hay más de una en cada región. Entiendo que, por ejemplo, la de Neuquén está pegada a Río Negro, con lo cual no hubo en Río Negro porque ya está ahí. También sabemos que la idea inicial era la ruralidad, tenemos que pensar en la Argentina de 1960, hacer una escuela en San Juan, que seguro fue rural, sólo que después devino en la escuela más grande del barrio. Hay algunas rurales chiquitas, pero después las otras se han convertido en escuelas grandes, centrales, por lo que no resistió tanto la estructura original y tuvieron que mudarse a un edificio nuevo.
—En nuestra provincia el edificio está en desuso, ¿planean volver a darle vida útil?
—Eso será en función de lo que necesite la escuela, porque a veces la escuela no necesita mejorar lo que tiene y lo usa para guardar cosas, pero sí necesita guardapolvos. Lo importante es ir a ver qué necesitan y las directoras son las que tienen como la verdad real diaria, decir “a mí la verdad antes que me arregles ese lugar, que yo le puedo dar otro uso, prefiero que me ayudes con los juegos de exterior o con los materiales deportivos”. A nosotros nos encantaría que estén todas las hexagonales pintadas de azul y amarillo y que eso sea como esto de que Boca retoma esta iniciativa y le da una renovación, pero también está esto de presentarnos, reconectarnos y hacernos cargo de lo que en su momento hizo el Club.
“En Misiones quieren hacer un museo, o sea, invertimos la carga de la prueba y vamos a funcionar en pos de lo que nos cuenta la escuela, no de lo que nosotros queremos hacer. Les podemos dar una idea, como hacer un mural con los chicos, pero esas son ideas nuestras, lúdicas, que tienen que ver con la expresión, con la marca que queremos dejar, pero lo importante acá, en este momento tan difícil, es qué necesitan”, analiza Celeste, mientras afirma: “Estamos nosotros, como podemos, pero estamos. Ese es el corazón del programa, sobre lo que ya se hizo, trabajar”.
—¿Tienen planes de visitar la Escuela de Entre Ríos?
—En el plan entero está la identificación de cada una, el contacto con el personal, en este caso los directivos, y sí, la visita en algún momento de nosotros, la llevada de cosas. A veces depende un poco de los viajes que hace el Club, entonces tratar de maximizar los beneficios, si el Club va a Mendoza acompañar y visitar la escuela de Mendoza y si no tiene canchas en algún lugar la visita va a ser exclusiva a cargo de la Fundación y va a ser muy puntual, pero ya nos damos cuenta que la recepción es genial, que cada vez que llamamos estamos todos dispuestos y disponibles con ideas.
—¿Tienen un archivo de los inicios de las Escuelas Armando?
—En Boca hay casi nada, pero las escuelas tienen, que es lo que nosotros vamos viendo, y lo que hay está bastante digitalizado. En definitiva, el archivo histórico nos sirve para contar la idea, que es como parte de un plan grande de Boca, que es Boca Escuela y que tiene que ver con retomar el contacto y además profundizar el vínculo.
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