La producción de arroz en Entre Ríos está lejos de vivir su mejor momento. Atraviesa épocas difíciles, con una pérdida estimada de 800 puestos de trabajo. El pronóstico no es alentador, aunque mejore el precio
Por María Constanza Fernández Larraburu
Si bien el presidente de la Asociación de Plantadores de Arroz de Entre Ríos, Enrique García, busca ser optimista, sabe que los tiempos venideros van a ser tan o más difíciles que los que han vivido. Las últimas campañas han estado incluso por debajo de las hectáreas plantadas que consideran como malas épocas, con unas 45.000 en promedio, lejos de los buenos años cuando llegaban a unas 100 mil.
Según un informe de La Bolsa de Comercio de Santa Fe, la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz, la Bolsa de Comercio del Chaco, la EEA INTA Corrientes y la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, la producción arrocera argentina retrocedió 14% en la campaña 2025/26. La superficie destinada al cultivo de arroz durante ese ciclo registró una caída interanual del 12%, equivalente a una disminución de 27.700 hectáreas. En este sentido, en línea con la menor superficie implantada, la producción total se ubicó un 14% por debajo de la registrada en la campaña 2024/25, lo que representó una disminución de 247.282 toneladas.
Conocer el sector
Acerca de la producción de arroz en Entre Ríos, García explica que “en la provincia el grueso siempre fue el área de pozo profundo, que es el área de la zona de San Salvador y Villaguay, que es donde está la mayor cantidad de productores y la mayor cantidad de molinos. San Salvador hoy cuenta con 17 molinos en la ciudad. Después tenés en Villa Elisa, La Clarita, Villaguay, pero la mayor capacidad molinera instalada está en San Salvador.
—¿Cuánta gente trabaja en el sector?
—Entre cuatro y seis personas cada 100 hectáreas. Si a eso lo multiplicás por 50.000, te da el número de trabajadores en la provincia –es decir, unos 2.500 aproximadamente– dedicados al arroz, entre empleos directos e indirectos, porque el sector arrocero lo que tiene es que demanda mucha inversión, muchos laboreos previos a la siembra y después todo lo que tiene que ver con el riego: gente que atienda los motores eléctricos, gente que atienda los motores a explosión, también los aguadores, los tractoristas, talleres que reparan todo lo que es maquinaria y ahí es donde está el grueso de la mano de obra.

A la producción local se suma el arroz que se trae de otras provincias para su elaboración. “No es que con lo que se hace en la zona se abastecen los molinos. Acá hay molinos que traen bastante arroz de Corrientes y del norte de la provincia”, revela García, al tiempo que da cuenta que “el arroz se siembra en la segunda quincena de septiembre y durante octubre y el grueso de cosecha arranca entre marzo y abril.
—¿Qué pasa en los meses restantes?
—En octubre, noviembre, diciembre y enero tenés la época de riego y después desde marzo hasta octubre tenés todo lo que es laboreo.
Acerca de las variantes de arroz, el titular de la Asociación de Plantadores de Arroz de Entre Ríos señala que “si bien es un commodity, a diferencia de la soja, por ejemplo, que tenés muchísimas variedades, pero termina siendo todo lo mismo porque se vende el poroto, con el arroz tenés largo fino, largo ancho, corto, mediano. Dentro de todo eso tenés distintas cocciones de los granos de arroz, distintas proporciones de amilosa y de amilopectina que hacen que cocine, que se pegue, que sea más blanco, más cristalino, y cada uno de esos tiene su nicho, su mercado. Por algo es el primer cultivo a nivel mundial, el de mayor producción”.
—¿Y en Entre Ríos cuál es el que se siembra?
—En un 60 o 70% el largo fino. Después el resto son largo ancho o especiales.
En crisis
La realidad del sector por estos años es crítica. “En las peores épocas tenemos un área plantada de alrededor de 50 mil hectáreas y hoy estamos pasando una crisis, producto de una baja de precio y una suba de costos que hizo caer la superficie arrocera a nivel provincial. La caída de precio se da por una cuestión de un país que es gran productor y gran consumidor de arroz, pero es uno de los que maneja la situación de exportaciones y el precio internacional prácticamente depende de las exportaciones de India. Cuando India está con sobreoferta de arroz, como todo commodity el precio se fija por la ley de oferta y demanda, como en gran parte de las cosas, cae el precio internacional y, por ende, en Argentina”, expone García.
Y agrega: “Además, los costos aumentaron. El cultivo de arroz es un cultivo irrigado, lo regamos o le tenemos que suministrar agua por aproximadamente 90 días y durante esos 90 días tenemos que abastecer los motores eléctricos con energía y los que son a combustión con gasoil. Con tantos conflictos bélicos que hay en el mundo, el petróleo sufrió un aumento que nos repercute en forma directa en el costo de riego, de laboreo, de cosecha y demás. Eso hizo que la ecuación esté mucho más negativa que en otro momento”.
—¿Esto ha provocado pérdida de puestos de trabajo?
—Sí, se perdieron más o menos unos 1.000 en lo que va de las dos campañas previas, que sufrimos dos caídas de área. Se perdieron a razón de 300 o 400 puestos de trabajo por año.
O sea, perdimos unos 800 puestos de trabajo en los últimos dos años. Con esa cantidad de hectáreas, la mitad son aguadores y el restante depende de algún molino, de algún taller, de otras cosas, no de la producción directa. Son 800 puestos directos e indirectos.
“Para el año que viene —continúa—, seguramente vamos a recuperar unos 300 puestos, porque esperamos que para la campaña próxima se pueda revertir la situación y eso es lo que vivimos como positivo hacia adelante”.
—Pero siempre es más lo que se perdió que lo que se puede recuperar…
—Lo que pasa es que vos tenés que tener en cuenta que hubo dos años de caída de área. Salimos de 70 mil hectáreas y bajamos a 40 y pico mil hectáreas, es decir, perdimos alrededor de 13 mil hectáreas el año antepasado y el año pasado también estuvo cercano a eso. Lo que prevemos es que, si la situación cambia, se va a volver a invertir y se va a volver a recuperar área.
—¿Cómo se preparan en vistas de esta próxima siembra?
—Ahora está muy complicado con el clima. Estamos esperando que den los campos para poder trabajar y terminar los trabajos antes de arrancar la siembra. Venimos muy demorados y eso preocupa, porque ya estamos a 15 o 20 días, menos de un mes, de la siembra.
—Vienen siguiendo de cerca los anuncios del Súper Niño…
—Exactamente. Y estamos muy preocupados, porque el arroz necesita radiación, como todo cultivo, para expresar el potencial. Y sabemos que en los años Niño no solamente que hay más agua, que nos baja el costo de riego, sino que el problema es que también baja mucho más el rendimiento. Nunca es bueno tener año Niño para el arroz, como es un cultivo regado siempre tenés agua abajo y necesitás que haya sol. Tenemos un precedente, lo que fue en el año ‘98 que hizo bastante desastre.
—¿Los productores son propietarios de la tierra o arriendan?
—La mayoría arrienda y por lo general se estipula un arrendamiento en kilos de producto, es siempre estático. Obviamente que, como todo gasto, pesa más cuando hay poca producción o hay poco precio.
Ante tal escenario, los productores son optimistas y aguardan un futuro mejor. “Este año prevemos que al bajar la oferta y la demanda sea la misma, el precio tienda a mejorar. No sabemos cuándo va a mejorar, pero tiende a eso”, indica García.
—¿Con las políticas económicas a nivel nacional, cómo se han visto en estos dos años y medio?
—Vemos positivo que se tomen las riendas de la inflación, porque ya era muy difícil trabajar con alta inflación. Después lo que vemos también es que hay que mirar las economías regionales, que no están pasando un buen momento y sería muy bueno empezar a hacer una reducción impositiva.
—¿Se han reunido con funcionarios provinciales para plantear la situación?
—Tuvimos varias reuniones, pero no hemos tenido respuesta a los pedidos que hemos hecho. Respuesta concreta no hubo y creemos que vamos a tener reuniones próximamente por la situación, por el tema del riego. Hicimos unos planteos, que son a nivel nacional, y seguimos en contacto con las autoridades como para ver si entre todos podemos encontrar una solución.
Finalmente, García expresa que “el sector arrocero tiene una resiliencia terrible, tiene una capacidad de inversión muy grande y también es un cultivo colonizador, porque donde va trae talleres, trae plantas de secado, trae trabajo y realza a los pueblos. Eso lo podés ver en las ciudades de Corrientes, si comparás lo que era Mercedes hace 20 años y lo que es hoy te vas a dar cuenta de eso, el arroz tiene un potencial terrible para la economía de una ciudad”.
El costo del arriendo
Para el sector arrocero, rentar la tierra tiene un precio de 1.000 kilos por hectárea.
Si consideramos que en la campaña 2010/2011 se sembraron 99.608 hectáreas y en la última campaña fueron 54.850, con un promedio de 7.000 kilos por hectárea de producción, la renta de la tierra equivale a un 13,6 por ciento del total.
“Como el arroz es un cultivo regado no tenés tanta variación como en otro cultivo. No es que va a bajar el arroz 1.000 kilos y va a subir 1.000. Es un rendimiento muy estable, con lo cual no es un factor a tener en cuenta a la hora de sacar un costo”, afirma el presidente de APA Entre Ríos.
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