Tarjetas y créditos se usan para alimentos, tarifas o deudas anteriores; una rueda impagable. Proponen aumentar salarios y condonación. ¿Los recursos? Terminar con la bicicleta financiera y el saqueo
Por Pablo Felizia
Ajuste constante y endeudamiento creciente, así vive la mayoría de las familias de Entre Ríos y del país. Las tarjetas y los créditos de las billeteras virtuales no se usan, en general, para mejorar las condiciones de vida o dar un salto en su calidad: comprar un electrodoméstico, un auto, realizar un viaje. Se usan para sobrevivir: comprar los alimentos en el supermercado, pagar la luz o el gas, cargar nafta, ir a la farmacia. Y eso genera la rueda de una deuda que se vuelve impagable.
–Como pago el total de la tarjeta, el mínimo no es tan alto. Pero si llegara a pagar el mínimo, el mes siguiente es tremendo –dijo una docente a El Telégrafo de Entre Ríos.
Fuimos a buscar a distintas familias para conocer sus números. No las nombraremos porque eso acordamos. Esta mujer a la que llamaremos Patricia debió pagar antes del 7 de mayo 972.545 pesos de tarjeta de crédito. Tiene tres hijos. Eso incluyó: gastos del supermercado del mes anterior, la nafta, cuotas de remedios que compró, ropa, la luz y el gas. Ese monto, casi un millón de pesos, es superior a su sueldo como docente. Y junta la diferencia con otros trabajos que realiza a lo largo del mes. El 7 de mayo ya no tenía pesos, solo una tarjeta que se liberó para poder volver a usarla.
–El día que no pague la tarjeta, no sé qué voy a hacer.
–¿Lo que debés de tarjeta es cada vez más grande?
–Sí.
Perla trabaja en una empresa privada. Su situación ya se pasó para el otro lado, hubo más de un mes en que no pudo abonar el total de la tarjeta y comenzó a pagar el mínimo.
–Ahí se me complicó porque al mes siguiente tampoco pude pagarla y el mínimo creció una barbaridad, más del doble. Se me empieza a complicar pagar el mínimo.
–¿Qué pensás hacer?
–Ya me amargué, ya la pasé mal. Sacaré un crédito para pagar la tarjeta.
–¿De Mercado Libre, de las billeteras?
–No, ya lo usé. De una financiera del centro.
Martín es estudiante. Sus padres le enviaban dinero a una billetera virtual para ayudarlo, pero ahora no lo pueden hacer más porque lo que entra “se lo come la aplicación”.
–Es que usé el crédito ese. Y no lo pagué.
–¿Para los apuntes?
–Pero no, compré en el super.
El Ministro de Economía de la Nación Luis Toto Caputo dijo días atrás: “La gente se sobreendeudó pensando que la inflación iba a licuar las deudas y eso no pasó”. No es raro ni extraño: responsabiliza a las víctimas del esquema de negocios que impulsan desde el Ministerio al que suelen llamar “modelo económico”.
“El verdadero origen, la causa subyacente del endeudamiento popular, se sitúa en la abrupta caída de los ingresos populares. Hay una carrera desigual entre los precios de las mercancías, que suben sistemáticamente sin que nadie los controle, y los bajos salarios que, de hecho, están intervenidos por el Estado y los magros ingresos de otros sectores del pueblo a los que, con esta política, se les hace pagar el precio del ajuste. Hay una transferencia de ingresos brutal, de los bolsillos populares a aquellos sectores privilegiados que se referencian con el gobierno nacional”, dijo Carlos Ríos, especialista en economía.
La situación es grave. Motivó, por ejemplo, a un plan del gobierno entrerriano para refinanciar las deudas de los trabajadores estatales activos y pasivos y también para el sector privado (Ver recuadro). En las últimas semanas, distintos sectores políticos y no todos afines, comenzaron a impulsar planes y programas que buscan aliviar el endeudamiento familiar. Algunos son proyectos a nivel nacional y otros en las provincias.
En las financieras del centro de la capital provincial, la gran mayoría –8 de cada 10, dijo un encargado de una de las entidades– hace cola para sacar créditos para pagar las tarjetas. Solo hay que pararse en la puerta para ver cuántos son trabajadores y jubilados: quien arriesgue el 100%, puede llegar a acertar.
“El endeudamiento familiar no es “consumo” propiamente dicho, sino que es supervivencia ya que se utiliza para comer, pagar nafta o las altas tarifas, como la luz, o tapar otra deuda. Los vehículos de dicho endeudamiento son las tarjetas de créditos, las billeteras electrónicas, los bancos y entidades no financieras. El nivel de morosidad es muy alto y aumenta. El crédito ya no es para “progreso” como un auto, una casa o electrodomésticos. Es para no caerse y las tasas de interés que se aplican son mucho más altas que la propia inflación y desde ya respecto a los sueldos e ingresos. Se reconfigura el mapa del endeudamiento familiar donde las herramientas financieras se han convertido en un mecanismo de subsistencia cada vez más difícil de afrontar. La mora no es “irresponsabilidad”. La mayoría afirma que su salario corre detrás de la inflación”, explicó Ríos.
Al análisis también lo respaldan datos estadísticos concretos de informes privados de agencias que incluso no coinciden con las posiciones políticas de esta nota, y las compartimos: el 82,8% de los argentinos que tomó deuda lo hizo para comprar alimentos; el 60,7% se endeudó para servicios básicos; el 45% para pagar deudas previas, utilizando principalmente tarjetas de crédito (79%) y billeteras virtuales. Datos oficiales: 1 de cada 9 familias con crédito bancario está en mora por más de tres meses. Si suman billeteras virtuales, es 1 de cada 4.
“Es necesario encontrar una solución económica y política inmediata a estos graves problemas; desde ya que, este gobierno nacional, causante de dicha situación, no lo hará, pero debemos discutir de forma colectiva un programa y una salida popular, en particular, al endeudamiento de familias, Pymes y demás sectores populares, en general, a la crisis económica y social. Será necesario que el Estado Nacional intervenga para que, al menos, el 90% del referido endeudamiento sea condonado y se libere la capacidad de consumo del pueblo que ha caído tanto en estos años”, sostuvo el especialista.
Esta semana, el Centro Comercial e Industrial de Paraná informó que las ventas minoristas Pymes descendieron 3,2% interanual en abril. Es decir que cada vez se consume menos. Eso se ve en la cantidad de locales comerciales cerrados en el centro y mucho más en los barrios.
Las corrientes afines al pensamiento del presidente Javier Milei sostienen que el Estado no debe intervenir en ningún caso, menos en la economía. “Se omite que no hay ningún problema en que el Estado intervenga para definir los salarios, el valor del dólar, la tasa de intereses y el nivel de la deuda externa que, con el carry trade o bicicleta financiera, se agiganta para garantizar negocios usando al Estado como palanca de acumulación”.
Como ejemplos históricos aún vigentes, Ríos señaló: “En solo 6 años, desde el Golpe de Estado que implantó el terrorismo de Estado hasta 1982, la deuda externa se incrementó de unos 7.000 millones de dólares a 45.000 millones de dólares. Casi la mitad de dicho endeudamiento provino de la estatización de la deuda privada. Con la circular A-251 del 17 de noviembre de 1982, Domingo Cavallo mediante, se trasladó a las espaldas del Estado un total de 23.000 millones de dólares para garantizarle a un grupo de empresas, bancos y automotrices un dólar que, con un seguro de cambio, equivalía a la mitad del dólar oficial”.
El discurso oficial de la no intervención estatal fue enterrado en beneficio de unos pocos que usaron “su” Estado para que el mismo concurra a su rescate. “Esa deuda actualizada hoy es de 160.000 millones de dólares y si contamos sus intereses usurarios pagados o renovados por sucesivos gobiernos son 200.000 millones de dólares más. Esas sumas las termina pagando el pueblo; es una deuda fraudulenta, usuraria e ilegítima que pesa sobre el conjunto de nuestra economía y condiciona nuestro futuro. Si traemos esos números a la deuda actual, superior a los 500.000 millones de dólares, representa más del 50% del total”, agregó.
Ríos considera indispensable resolver la situación actual con una condonación de deudas a los sectores populares y buscar resarcirnos del referido saqueo de magnitud histórica para volcar dicho dinero recuperado a la producción y el empleo.
La Provincia toma nota del problema
El gobierno de la provincia, en conjunto con el Banco de Entre Ríos, presentó el Programa de Desendeudamiento y Unificación de Pasivos, que permitirá refinanciar las deudas de los trabajadores estatales activos y pasivos y que se proyecta también para el sector privado.
Hasta el momento y según el anuncio dado, la medida es insuficiente si no se plantean dos cuestiones claves: por un lado, es necesario el aumento de los salarios para evitar que las familias vuelvan a endeudarse; y por el otro que no se cambie una deuda por otra, sino de condonar las deudas de las familias buscando los recursos en los sectores que se han beneficiado todos estos años con el esquema de negocios del gobierno nacional.
De todos modos, que se haya tomado nota da cuenta de la gravedad del asunto y de la necesidad de buscar soluciones. Compartimos entonces aquí la medida propuesta del gobierno provincial.
El programa ofrece una tasa fija del 60% TNA, considerablemente inferior a las tasas del mercado, plazos de hasta 60 meses y un período de gracia de dos meses sin pago de cuotas.
La iniciativa, que no tiene costo fiscal para la provincia, tiene como objetivo principal sustituir deudas de alto costo contraídas en mutuales, cooperativas, entidades financieras u otras por un único préstamo con condiciones más favorables, permitiendo ordenar las finanzas personales y reducir significativamente la carga mensual. Así fue anunciado en la semana.
El ministro de Economía y Servicios Públicos, Fabián Boleas, explicó que lo que se pretende es modificar el perfil financiero que puedan tener los empleados, tanto públicos como privados, como así también los jubilados provinciales. “Tiene que ver con la evaluación que hacemos del mercado financiero, que ha venido teniendo un descenso de las tasas de interés”.
Como ejemplo sostuvo: “Cuando se trata de créditos personales, si yo lo tomé el año pasado fue a una determinada tasa. Esta gestión que llevamos adelante frente al agente financiero va a permitir, en algunos casos, reducir a la mitad esa tasa de interés”.
El plan anunciado es para deudas con entidades financieras –como bancos, financieras y mutuales– originadas en créditos personales tomados, incluyendo también deudas derivadas del uso de tarjetas de crédito.
Boleas transmitió además que esto generará un impacto positivo para los comerciantes.
El ministro aclaró que este plan “es sin costo fiscal para la provincia” y se presenta como una medida preventiva, ya que según los datos que ellos manejan no se han detectado niveles de morosidad “que alarmen al gobierno”. “Creemos que toda la economía tiene que ir moviéndose en función de lo que está sucediendo a nivel macroeconómico”, dijo.
Si bien aún restan detalles, la operatoria se realizará mediante código de descuento directo sobre los haberes. Estiman que los trabajadores podrán liberar en promedio alrededor del 20% de su salario mensual.
Seguí leyendo
Suscribite para acceder a todo el contenido exclusivo de El Telégrafo de Entre Ríos. Con un pequeño aporte mensual nos ayudas a generar contenido de calidad.

