La decana de la Facultad de Ciencias de la Educación (UNER) habló sobre la crisis social y las repercusiones adentro y afuera de las aulas. Describió las urgencias y abogó por el futuro de la educación superior argentina
Por Camila Gomez
La cuarta marcha federal universitaria hizo temblar las calles de todo el país. Entre Ríos se movilizó en un contexto de falta de financiamiento educativo.
En Paraná, las comunidades de la Universidad Nacional de Entre Ríos, la Universidad Tecnológica Nacional y la Universidad Autónoma de Entre Ríos se movilizaron.
Aixa Boeykens, comunicadora social, docente y decana de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) habló con El Telégrafo de Entre Ríos sobre las características de la educación superior argentina, las urgencias que atraviesa, la crisis social y cómo seguirá la lucha dentro y fuera de las aulas.
¿Cómo describirías la situación de la universidad pública hoy? Tanto a nivel nacional como provincial.
La situación de la universidad pública hoy es bastante complicada a nivel nacional y provincial porque estamos atravesando un desfinanciamiento inédito en la historia del sistema universitario público argentino. Entonces, lo que tiene que ver tanto con los procesos de enseñanza, de investigación, de extensión y con la ciencia y la técnica, se sigue sosteniendo a base de un importante compromiso del sistema universitario, es decir los docentes, no docentes, el estudiantado, porque sabemos que es indispensable cuidar este lugar, tanto para quienes hoy están como también para quienes vendrán en el futuro. En ese sentido, creemos que es muy importante estar unidos, trabajar de manera articulada, seguir sosteniendo los reclamos de visibilización en el espacio público, pero también tratar de sostener los espacios que nos identifican, los espacios de enseñanza, que la universidad siga llevando adelante sus funciones principales: poder enseñar, poder hacer extensión e investigar, y esto se hace con muchas dificultades porque se necesita presupuesto y no lo tenemos. Entonces muchos empiezan a buscar otros trabajos, empiezan otros proyectos, piden licencia. Por una cuestión de compromiso y de certeza de que es indispensable cuidar el sistema universitario público y el sistema científico, estamos asumiendo seguir adelante con el cuidado de la universidad pública en nuestro país.
¿Cuáles son las principales urgencias de las universidades?
Las principales urgencias de las universidades son la actualización de las becas, gastos de funcionamiento y lo salarial. En lo salarial hemos perdido entre siete y ocho salarios en cuanto a capacidad de compra desde que comenzó el gobierno actual, en diciembre de 2023. Eso genera muchas urgencias porque cuando la comunidad docente y no docente no puede cumplir con sus obligaciones materiales del día a día se debilitan muchas cosas. A un docente que se está formando le cuesta formarse, seguir comprando libros, recursos para investigación o extensión y uno está mucho tiempo pensando en cómo resolver ese día a día.
Entonces, la principal urgencia es atender a la actualización salarial de docentes y no docentes y de becas estudiantiles. Desde el equipo de gestión, dándonos cuenta de esta situación y comprendiéndola, también decimos que esos lazos que nos unen como universidad podamos seguir sosteniéndolos, tanto con el estudiantado como con las relaciones con nuestra sociedad, a través de las propuestas de extensión y de investigación, tenemos que seguir apostando a cuidar y seguir teniendo proyectos para la universidad pública. A la universidad pública los valores que la definen son varios. Uno puede venir a la universidad con un título secundario y formarse, la universidad abre otros mundos, otras posibilidades y el hecho de que sea pública, de que sea laica, de que sea gratuita, hace que nos encontremos aquí personas que venimos de distintos sectores sociales, distintos recorridos, de distintos lugares geográficos y precisamente esa pluralidad, esa diversidad, es lo que la enriquece y también el poder formarnos en aquello que nosotros queremos y empezar a pensar cosas que tal vez nunca habíamos pensado. También nos da una formación individual porque ayuda a que mejoremos como personas, pero también colectiva como sociedad porque a partir de formarnos y de poder luego trabajar en la profesión nuestra, mejora la calidad de la sociedad. Porque uno tiene un arquitecto que nos ayuda a pensar cuál es la mejor manera de acceder a una casa sustentable o una profesora o comunicador social que planifica una campaña de salud, un médico, un enfermero… Todo eso hace que nuestra calidad como sociedad sea mejor gracias a que tenemos la universidad pública argentina y que si tuviéramos que pagar o si fueran necesarios otros requisitos para poder acceder sería mucho más difícil y sólo podrían acceder quienes tuvieran determinado nivel económico. Eso es característico de la universidad.
¿Cómo repercute la crisis social en el funcionamiento de las universidades?
Repercute con esto que estamos viendo, con no docentes que están buscando otros trabajos, con docentes que renuncian o piden licencia porque no les conviene venir si se tienen que desplazar de otra ciudad, en el malestar cotidiano de no estar llegando a mediados de mes. Son preocupaciones cotidianas que impactan en el día a día.
¿Qué valores definen a la universidad pública argentina?
Hay un recorrido muy interesante que hacía el profesor, filósofo, Eduardo Rinesi, que señalaba que una de las principales características del sistema universitario era que la Reforma Universitaria de 1918 estableció como forma de funcionamiento el cogobierno. Es decir que el modo de funcionar de la universidad va a estar integrado por el claustro de profesores, de graduados, de estudiantes y de no docentes. También, la accesibilidad a las cátedras a través de concursos públicos, para que se renovaran y entraran con la mejor calidad los docentes universitarios. Con posterioridad el gobierno del presidente Perón establece la gratuidad universitaria y esos son dos pasos fundantes de la universidad. Porque la gratuidad a lo que apunta es que no nos perdamos las mejores posibilidades que tengamos como sociedad. No podemos permitirnos el lujo de que porque alguien tenga que pagar para ir a la universidad, quede afuera. Entonces Perón dijo: necesitamos que sea gratuita para asegurarnos que toda la ciudadanía pueda llegar a la universidad sin quedar afuera sólo porque no pueden pagar. Esto se estableció en 1954 bajo la ley 14.297, en ese sentido es importante celebrar estos dos momentos fundantes para el sistema universitario.
¿Qué futuro se avizora para la educación superior en la provincia?
El futuro que nosotros avizoramos es seguir trabajando para resguardar eso que es parte de la identidad argentina, seguir trabajando para que haya otras posibilidades y que la universidad pública argentina siga siendo lo que es, que tenga presupuesto y que siga llevando adelante sus proyectos y la formación de las generaciones que están en el presente, de las que ya nos formamos y de las que están por venir. Es indispensable para una sociedad argentina que piensa con soberanía, con una masa crítica para la mayoría de la sociedad de nuestro país y también de los vínculos que establecemos con el extranjero.
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