El paraíso de la pesca se viste de fiesta. El 4 de junio de 1952 un vecino bajó del camión y se convirtió en el primer intendente de la ciudad. Su historia es la historia del pueblo
Por Vicente Suárez Wollert
Hay ciudades que nacen dos veces. Una, cuando alguien clava una estaca en la tierra y traza los límites de lo que será. Otra, cuando los vecinos deciden que esa tierra necesita un gobierno propio, una voz, alguien que responda por ella. Para Santa Elena, esa segunda fecha es el 4 de junio de 1952. Ese día, a las 11 de la mañana, en el salón de actos de la Escuela N° 9 Juan Bautista Azopardo, asumió el primer intendente de la ciudad: Alejandro Enrique Renaud, 29 años, herrero de profesión, exempleado del frigorífico, ex sindicalista, periodista aficionado y transportista de leña.
La vida de Renaud es, en muchos sentidos, la vida del pueblo que gobernó. Sus abuelos –Alejandro Renaud y Margarita Husinger, de nacionalidad francesa y suiza respectivamente– habían llegado a la región y se habían asentado en la vecina Hernandarias. Su hijo Juan Alejo eligió Santa Elena, se casó con Marcelina Sánchez y trabajó en el frigorífico como herrero. De ese matrimonio nació Alejandro Enrique, el 6 de mayo de 1923: un hijo del frigorífico, del río, de las calles de tierra que por entonces definían el paisaje de la ciudad.

Desde joven mostró que no era un hombre de perfil bajo. A los 18 años ya dirigía un periódico local llamado Rumbos. Para 1950 formaba parte del Secretariado Nacional del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Carne y había contraído matrimonio con Nidia Irma Pisetta, docente oriunda de Paraná. Pero desencuentros gremiales le costaron el cargo y el empleo. Con la indemnización compró un camión de los rezagos de la Segunda Guerra y se dedicó al transporte de leña desde los obrajes hasta el frigorífico.
Era una imagen que los habitantes de Santa Elena no olvidarían: el mismo hombre que había negociado en nombre de los trabajadores conducía ahora su propio vehículo por las calles de la ciudad. La comunidad sabía leer entre líneas. “Ya lo vamos a bajar del camión”, circulaba de boca en boca. No era una amenaza: era una promesa. El pueblo reconocía en ese hombre de convicción a alguien capaz de conducirlo. Las elecciones de 1952 lo encontraron listo.
A las once del 4 de junio de ese año, Renaud asumió como Presidente Municipal –así se llamaba entonces el cargo- junto con el primer Concejo Deliberante de la historia de Santa Elena, integrado por Pedro Martínez, Antonio Víctor Santana, Juan Luis Benítez, Marcelino Gavilán, Antolín J. Mauri, Francisco Cabrera, Ramón Rodríguez, José Zalazar, Esteban Carlos Martínez, Camilo Badía y Ángel Viana. La Secretaría quedó a cargo de Agustina del Carmen Arias.
El problema inmediato era tan concreto como elocuente: no había edificio municipal. La solución fue igualmente concreta. La casa del intendente se convirtió en municipio provisorio. Nidia seguía dando clases, los hijos seguían viviendo allí y, entre medio de todo eso, el gobierno funcionaba. Más tarde, las actuales oficinas del Área de la Mujer, a metros de calle Dardo Pablo Blanc, se convertirían en el primer Edificio Municipal formal de la ciudad.
Ese gobierno duró tres años. El golpe de Estado de septiembre de 1955, que derrocó al Presidente Juan Domingo Perón, interrumpió su mandato. Renaud fue encarcelado. Su esposa quedó cesante en su cargo docente. “Nada pudo probarse en su contra, porque algo lo caracterizó y fue su honestidad”, recordaría años después uno de sus hijos. Recuperada la libertad, el exintendente no se apartó de la vida de la ciudad: presidió el Club Progreso Social y Deportivo, practicó golf, participó en los escasos procesos electorales que el país fue tolerando. Y cuando llegó la apertura de 1973, asumió como prosecretario del Senado de la Provincia de Entre Ríos. El 18 de junio de ese mismo año murió a causa de un cáncer cerebral, a los 50 años. El destino quiso que no llegara a ver el fin del ciclo que él mismo había ayudado a abrir.
Hoy descansa en el Parque de la Paz de la ciudad de San Benito. Una calle de Santa Elena lleva su nombre. Y su figura ha vuelto a cobrar presencia en la ciudad de la mano de la Asociación Siglo y Medio, que durante 2024 y 2025 inauguró la Galería Renaud, una muestra itinerante que recorrió distintos espacios de la localidad y acercó su historia a nuevas generaciones. La memoria, como el camión que él mismo conducía, siguió moviéndose.
Cada 4 de junio, Santa Elena celebra el Día del Nacimiento a la Vida Institucional. Este año, al cumplirse 74 años de aquella mañana en la Escuela Azopardo, la fecha recuerda que el primer municipio de la ciudad no fue un edificio, sino una casa de familia, y que el primer intendente fue un hombre que gobernó con la misma convicción con que transportaba leña: sin doblarse, sin detenerse, con la vista puesta en el pueblo que lo esperaba.
“Desearía que a mi padre lo recuerden como un hombre bueno, un buen padre, gran lector, de buen discurso, comprometido socialmente y militante. Lo definiría con una frase: soñador de un mundo con justicia social”, dijo Alejandro Renaud, hijo del primer intendente.
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