La realidad no es fácil, ni para las grandes entidades ni para las que recién comienzan o están insertas en barrios humildes. Todos deben generar permanentemente ingresos para mantenerse en actividad
Por María Constanza Fernández Larraburu
La situación de los clubes deportivos y sociales se repite en toda la provincia. Tanto los que tienen instalaciones que ocupan manzanas completas como los que recién están comenzando a construir sanitarios tienen que buscar la manera de enfrentar los gastos diarios y mensuales.
El problema se acentúa para quienes no cuentan con cancha de fútbol propia para los partidos de la primera división, por lo que deben alquilar la de otro club y esperar que la gente acompañe para recaudar con las entradas. Incluso a eso deben sumar el pago a la Liga Departamental de Fútbol, la seguridad y el arbitraje, erogaciones que pueden ser diferentes en cada ciudad.
En el día a día se enfrentan a los gastos fijos, como el suministro eléctrico y los sueldos de los entrenadores, que a veces son simples colaboraciones a estudiantes de Educación Física.
“Acá no tienen botines”
En el Club Lanús Fútbol de Concepción del Uruguay la actividad siempre está subordinada a la recaudación por entradas o a la colaboración de vecinos y socios, ya que no cobran cuota a los niños y adolescentes que asisten a entrenar.
Damián Salas es colaborador del club y relata que deben alquilar cancha para los partidos de las categorías mayores. “La nuestra tiene la medida mínima, tiene 100 por 53 de ancho, es chica, así que infantiles juegan acá, pero tercera y primera no. Hacemos local en cancha de Rivadavia, que nos alquila por 500.000 pesos, más 300.000 pesos de policía, a veces un poquito más, y 300.000 pesos de árbitro. Así que cuando sos local tenés que vender unas 130 o 140 entradas para salvar la jornada, que muchas veces se salva porque tenemos un barrio, el barrio Lanús, que son 100 personas que te van siempre a la cancha, te pagan la entrada, te colaboran”.

Lanús Fútbol cobija actualmente unos 190 chicos, desde escuelita hasta cuarta división. También cuenta con tercera y primera división, veterano y fútbol femenino.
El único ingreso seguro es el que le deja la Liga Independiente, que utiliza su cancha para partidos de inferiores. “Con ese alquiler se mantiene el Club y ahora se está armando un baño, porque no tenemos todavía. Tampoco tenemos vestuario, o sea, como que recién estamos avanzando un poco”, explica Damián, al tiempo que lamenta que “con todo lo que pasa en el país se pone muy difícil. Gracias a los chicos del barrio, entre 10 o 15 que nos dan una mano y nunca cobran nada, se va avanzando de a poco”.
—¿Reciben ayuda del Estado?
—Por el momento no, en tres años desde que estamos nosotros, que nos hicimos cargo porque el hombre que estaba falleció, no hemos tenido ayuda. Lo que sí, hace un mes más o menos, tuvimos una reunión con el intendente, porque veíamos que se ayudaba a muchos clubes últimamente y para estos lados nunca había llegado. Él nos va dar una mano con un vestuario, un baño y ensanchar un poquito más lo que es el terreno de la cancha, para algún día también poder jugar con tercera y primera división acá.
Damián resalta luego que “acá a Lanús, como es un club social, vienen gurises de barrios humildes, que no tienen botines, pelota cada tanto se trata de comprar, pero es muy difícil. A veces pienso que tal vez un día ya no va a existir más Lanús Fútbol, porque es muy complicado. En infantiles, los técnicos, los profes, son los mismos padres de los chicos, no hay ningún profe pago ni nada, porque es imposible”.

—¿Tienen merendero?
—Sí, a las categorías menores, que entrenan martes y jueves, cuando terminan se las espera con una torta frita, con una leche. Con decirte que a veces los chicos corren más cuando terminan para ir a buscar esa torta frita y esa leche que lo que entrenan, con eso te imaginás lo que es. Estamos construyendo un merendero para ellos, porque hoy les damos la leche, la torta frita, pan, lo que sea, al aire libre. Y baño contamos con uno solo, que nos prestó la Secretaría de Deportes, que está al lado del club.
“Por ahora”
Si bien la realidad de ADEV de Villaguay es distinta en cuanto a las actividades que se realizan en el club y la dimensión de las instalaciones, la situación económica no difiere del resto. Lo que antes era suficiente hoy no alcanza y se empieza a analizar en qué dejar de invertir o qué gasto reducir.
En la Agrupación Deportiva Estudiantil Villaguay, fundada en 1940, se practican cinco deportes, en una sede “bastante buena, que se ha ido construyendo con los años y el sucesivo trabajo de voluntarios que ha permitido que la entidad crezca”, destaca Mario Torres, su presidente.

Allí los jugadores de todos los deportes tienen la obligación de ser socios, por lo que el número asciende a unos 500 adherentes que practican “fútbol, que es fundacional, es lo que dio origen a la entidad, básquet, hockey, newcom y natación”, señala Torres, mientras subraya que “hemos tenido en los últimos días un orgullo inmenso al lograr uno de nuestros nadadores de aguas abiertas dos títulos mundiales. Un chico de 14 años, Pedrito Issler”.
Mario reconoce que, como sucede en la mayoría de las entidades, cada vez es menos la gente voluntaria. “Está difícil la cuestión porque el mundo es cada vez más individual, pero dentro de todo estamos bastante bien y con actividad plena”.
—¿Qué gastos les permite solventar la cuota societaria?
—La cuota es de 5.000 pesos y cubre los gastos básicos, la secretaría, los seguros para tener el área protegida y el mantenimiento de lo que es común. Después cada subcomisión se hace cargo de lo que le corresponde. Desde comisión directiva, nosotros controlamos, empujamos, hacemos trámites, tratamos de estar en regla siempre y después las subcomisiones, que laburan a destajo, mantienen cada una su deporte.
—¿Cuál es la situación económica de ADEV?
—Es complicada, porque, por ejemplo, en el fútbol nosotros jugamos con la Liga de Villaguay, que incluye a clubes de San Salvador y de General Campos, por lo que todas las categorías periódicamente tienen viajes. Esos viajes salen 400.000, 500.000 pesos o más. Somos el club que más jugadores tiene dentro de la liga villaguayense, entonces tienen que viajar 10 categorías, lo que hace que sean dos o tres colectivos. Es todo un problema económico.
“En el básquet pasa algo parecido, porque muchas veces la Liga incluye a Concordia. Y lo mismo el hockey, la gente de natación y del newcom. Son gastos que son bastante onerosos y que se rompen el lomo para cubrirlos. Por ahora se mantienen todas esas cosas, pero se está haciendo cada vez más difícil toda esta actividad, que es inmensa”.
—¿Están llegando a pagar todos los gastos?
—Se llega con eventos de recaudación, venta de comida, alguna rifita interna, bastante bolsillo de colaboradores, alguna publicidad, porque además de la actividad hay que ir haciendo o arreglando parte de la infraestructura. Nosotros tenemos un gimnasio que es muy grande y, por ejemplo, estamos juntando el dinero para arreglarle el piso deportivo, que es un dineral, y se viene juntando hace dos años.
ADEV cuenta con la única pileta climatizada de Villaguay y la zona, lo que les da un ingreso extra, pero también produce un gasto enorme. “Vienen distintas personas, organismos, la usan justamente por ser climatizada y poder hacer todo el año. Estamos pensando que también tenga su cuerpo sanitario, pero todavía no lo podemos empezar”, indica.
—¿Reciben ayuda del Estado?
—Del Municipio es permanente la ayuda en un sentido o en otro. Provincia ha disminuido un poco, ahora hace unos días salió la posibilidad de solicitar un subsidio para instalaciones, que lo vamos a pedir. Además, desde el año pasado se logró con un empuje bastante general que nos cobren menos en gas y electricidad, porque si no tenés que cortar la luz a las nueve de la noche y que nadie haga más nada o no tener la pileta climatizada. Es todo un desafío, por ahora de una u otra manera hemos logrado sortearlo, pero reitero: por ahora.
“Una situación compleja”
En contraposición a los 86 años de ADEV, el Athletic Club de Concordia tiene apenas cuatro. Con un inicio difícil, pero firme, la flamante entidad también cuenta con todas las divisiones de fútbol. “En el predio donde estamos entrenando estamos hace casi tres años, es un terreno muy lindo que nos donaron”, menciona su coordinador, Sebastián Garber, en tanto expresa que “como la mayoría de los clubes, estamos atravesando una situación compleja en cuanto a lo económico, con mucho esfuerzo. Es un club que se sostiene con una cuota societaria y deportiva”.

Y afirma: “El club dispone de becas deportivas para aquellas familias con recurso bajo o ciertos recursos que por ahí no pueden cubrir la cuota. Tenemos diferentes tipos de becas, lo que hace que la familia pueda ir y entrenar”.
—¿Tienen cancha propia?
—Sí, hasta la reserva, porque primera todavía no está habilitada, así que cuando nos toca jugar de locales tenemos que gastar en alquiler, además del costo que te cobra la Liga. La verdad se hace muy complicado, la gente no está yendo mucho a la cancha y es difícil juntar todo el dinero, pero se hace el esfuerzo y se trata de cumplir, compensar con lo del infantil, porque ahí sí somos locales y eso nos da unos pesitos.

—¿Reciben ayuda del Estado?
—No, hemos hecho todas las gestiones para los programas que existen, pero todavía no hemos tenido nada afirmativo. Las gestiones están realizadas, pero actualmente el club se solventa solamente con la cuota de los chicos que van a practicar y con ciertos sponsors, que hoy no es mucho, pero que ayudan también.
El día a día también es una realidad para la economía del Athletic. Venta de locro, un bono contribución y algunas otras actividades permiten cubrir los gastos que surgen. “Hay familias que vienen, que hablan, que este mes no pueden pagar la cuota, que no van a pagar el mes que viene. Es un club con mucho sentido de pertenencia y los padres, más allá de toda esta situación socioeconómica que estamos atravesando, colaboran mucho cuando se hacen diferentes eventos o propuestas del club”.
“Nos rebuscamos”
El Club Atlético Quilmes de Gualeguay no es la excepción. Allí también se hace frente a las erogaciones un día a la vez y hasta su presidente, Mariano Morales, paga sueldos de su bolsillo hasta que se consigue el dinero necesario.

“Este año —cuenta Morales— ha sido complicado, ya desde principios. Si bien se trabaja con la gente, ha aumentado todo para abrir las canchas. Tenés que pagar policía, ambulancia, árbitro. El año pasado no llegaba al millón de pesos para abrir los dos días y ahora se está manejando cerca de dos millones y la entrada no varió tanto, debe haber variado un 50% nada más, mientras que el gasto aumentó más del 100”.
“El año pasado por cada partido nos quedaba de plata 300.000 o 350.000 pesos, que para el Club esa plata es un montón, pero este año nos está costando llegar a juntar esos dos millones de pesos. Las primeras fechas que se hizo el torneo no cubríamos y teníamos que sacar del quiosco, que le decimos nosotros a lo que abrimos ahí para vender agua caliente, tortas fritas, golosinas. O también hicimos números de rifa y sorteamos una camiseta. Gracias a Dios este último tiempo el equipo ha mejorado, hace como cinco fechas que no pierde, y ayer pagamos la apertura de cancha 1.820.000 pesos y habíamos recaudado 1.829.000, así que nos sobraron 9.000 pesos”, reseña.
Con una plantilla completa en todas las divisiones y en fútbol femenino, Quilmes cobra una cuota a los infantiles para poder pagar a los entrenadores, que son estudiantes del profesorado de Educación Física. “Cobramos 8.000 pesos. Me he enterado que en otros clubes están en 15, 18, 20, pero como nosotros somos de un barrio humilde no podemos pedir tanto”.
—¿Qué otros gastos deben afrontar?
—Luz, lo que se paga de Liga, el seguro, que es muy complicado… tenemos un gasto de tres millones de pesos mensuales. Ahora hace dos meses nos hicimos cargo de la cantina, donde hacemos venta de pollos y de pizzas prelistas y hay una cuota societaria, que tendremos alrededor de 100 socios activos, así que con eso nos rebuscamos, pero estás todo el día pensando qué podés hacer en la semana para llegar a cubrir. Es más, hay algunos meses que no cubrimos… creo que ahora estamos debiendo el seguro, que es algo de 650.000 pesos.
—¿Cuentan con mucha gente colaboradora?
—Sí, somos una comisión de 10 personas y aparte hay una subcomisión que nos está dando una mano grande también. Serán entre ocho o 10 personas que están haciéndose cargo de una obra grande adelante. Además, los padres siempre están para trabajar, porque con infantiles tenés viajes a Galarza y a Carbó y son medio millón para uno y 250.000 pesos para el otro y hay que hacer cosas para recaudar.
“Ahora le tenemos que pagar 100.000 pesos al técnico de primera y se los pagué yo, porque sé que después lo voy a cobrar cuando entre plata, pero en el momento por ahí no tenés”, expone.
—¿Cuentan con ayuda del Estado?
—Nosotros tenemos subsidio de Enersa, es lo único que tenemos. El año pasado nos dieron un subsidio para terminar en la parte de arriba de la cantina, que tampoco se pudo terminar, porque nos falta el revoque de adentro y las aberturas.
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