Una resolución del Consejo General de Educación reordenó el esquema de feriados escolares en Entre Ríos y habilitó una sola festividad local por año. En Santa Elena, la decisión dejó al 18 de agosto sin asueto escolar
Por Vicente Suárez Wollert
El Consejo General de Educación (CGE) actualizó, a través de la Resolución Nº 3686, los criterios con los que las instituciones escolares de Entre Ríos deben organizar su calendario anual. La norma fija el receso de invierno entre el 6 y el 17 de julio, establece el 11 de septiembre como Día del Maestro y el 21 de septiembre como Día del Estudiante e incorpora los feriados nacionales y los días no laborables dispuestos por el Decreto 614/2025-APN-PTE. A esa estructura se suman los feriados provinciales y los asuetos que resuelva el Gobierno de Entre Ríos.
El punto que generó mayor repercusión es otro: la resolución establece que cada escuela podrá optar por una sola festividad propia de la localidad en la que está emplazada, ya sea de carácter fundacional, civil o religioso. Esa fecha debe estar declarada por ordenanza, resolución o disposición y contar con la aprobación previa de la Dirección Departamental de Escuelas, en articulación con la Coordinación de Direcciones Departamentales y, cuando corresponda, con la Dirección de Educación de Gestión Privada.
La norma también habilita a los establecimientos a desarrollar actos conmemorativos sin suspender actividades, vinculados al aniversario de su fundación, a festividades religiosas o a un día especialmente instituido, a la denominación de la institución o a acontecimientos regionales relevantes relacionados con la modalidad educativa que desarrollan. Es decir: se puede recordar una fecha en el aula, pero sin que eso implique la interrupción de las clases.
Esta disposición sustituye a la normativa 4440/16, que permitía a las instituciones optar por más de una celebración civil o religiosa, entre ellas la fundación de la comunidad y la fiesta patronal. Con el cambio, ambas festividades ya no pueden coexistir como feriados escolares: hay que elegir una.
En Santa Elena, esa elección recayó sobre el 2 de octubre, fecha que remite a la fundación del pueblo. El 18 de agosto, día en que la ciudad celebra a su patrona, quedó afuera del esquema de asuetos escolares. Este año, la jornada patronal se desarrolló con las escuelas funcionando con normalidad, algo que para buena parte de la comunidad resultó una novedad difícil de asimilar, después de décadas en las que la fecha combinaba la actividad religiosa con la suspensión de clases.

La Municipalidad de Santa Elena, por su parte, declaró asueto local para el 18 de agosto e invitó a las instituciones públicas y privadas a adherir. Sin embargo, esa decisión no tiene incidencia sobre el calendario escolar, ya que la definición de feriados educativos es competencia exclusiva del CGE, que —de acuerdo a la Resolución 3686— sólo habilita una fecha local por año dentro del sistema educativo.
La discusión trascendió lo administrativo y tocó una fibra sensible en la comunidad. Una vecina santaelenense expresó su malestar frente a la medida: “¿Qué nos queda cuando nos quitan hasta la tradición? Cada 18 de agosto, Santa Elena se detiene. No importa qué religión profesemos, cuántos seamos en la procesión o si la fe católica hoy tiene menos fieles. El día de nuestra Fiesta Patronal es parte de nuestra cultura, de nuestra historia y de nuestra identidad como santaelenenses desde hace generaciones”, señaló, y agregó que recuerda “como si fuera ayer” lo esperado que era ese día para ir a misa y acompañar a la patrona.
La vecina fue más allá y cuestionó el criterio con el que se tomó la decisión: “Me llama poderosamente la atención y me genera indignación que se haya decidido quitar el feriado local del 18 de agosto y pasarlo al 2 de octubre. El origen del pueblo importa, claro que sí, pero la identidad no se decreta desde un escritorio; la identidad la hace la gente en la calle, manteniendo vivas sus costumbres frente a tanta desidia”. Para ella, la fecha patronal “representa un hecho cultural y tradicional institucionalizado que nos pertenece a todos los santaelenenses por igual” y remarcó el momento delicado que atraviesa la comunidad: “Santa Elena es un pueblo que arrastra heridas graves y las tradiciones populares funcionan como un refugio y un lazo comunitario”.
El planteo pone sobre la mesa una tensión que excede lo normativo. Por un lado, la resolución provincial busca ordenar un esquema que, con el correr de los años, se había vuelto heterogéneo entre localidades, con calendarios escolares que acumulaban múltiples festividades locales. Por otro, esa búsqueda de uniformidad choca con comunidades donde la fecha patronal no es sólo un feriado, sino un punto de encuentro que estructura la vida social, religiosa y afectiva de generaciones enteras.
Lo que queda planteado, entonces, no es solamente qué día figura marcado en rojo en el calendario escolar, sino quién tiene la potestad de decidir qué tradiciones merecen ese reconocimiento formal. La Municipalidad puede declarar asuetos y convocar a la adhesión, pero no puede torcer una resolución que corresponde al ámbito educativo provincial. Y en esa distancia entre lo que la comunidad siente como propio y lo que el organismo estatal habilita, Santa Elena discute hoy no sólo un feriado, sino el modo en que se preservan —o se pierden— los lazos que sostienen a un pueblo.
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