Malinche en un nuevo lugar

A los espacios existentes en Paraná para que toquen las bandas se sumó uno que funcionaba de a ratos: Fusión bar en Monet. En la noche reinó el metal y el oficio de un grupo de músicos, orgullo de estas tierras

Por César Luis Penna

El viernes 17 de abril se habilitó un “nuevo lugar” para que bandas de rock y metal puedan tocar. La propuesta era en Monet un boliche de la zona del puerto de nuestra capital. En la convocatoria nos decían que iba a abrir el Fusión-bar nombre derivado de Fusión de Géneros, un festival que reúne a distintas bandas de variados estilos en una misma fecha.

Con toda la expectativa fuimos a ver cómo era la cuestión. La entrada era gratis pero por lista, la banda que invitaba era Malinche. 

Fuimos con mi vecino Mario, la convocatoria decía a las 21, y llegamos cerca de las 22. Lo paradójico era que a la vuelta, en calle Güemes, en un bar que se volvió una trampa, donde los que entran no pueden salir ni a respirar, tocaba Cuchilla Grande (de Uruguay), Garras y Grafo. Al llegar tan temprano, nos fuimos a visitar el otro recital donde tocaban amigos. Ahí mi vecino, que hacía más de seis años que no iba a un recital, entró a saludar a los músicos y no volvió a salir así que me fui a ver el río. Sí, además escapando de una ex novia que rondaba el recital como un alma vengativa. Cuando volvía, un trapito-pescador me contó que el río estaba subiendo, y ante la inquisitoria de si enganchaban cuando pescaban ahí (justo al lado de la Sala Mayo), me respondió superado: “¡Hay que saber tirar!” y ante la re-pregunta afirmó que solo hay que tirar con plomada liviana. Me volví caminando lento respirando esa calma que solo la da el Paraná y con un buen dato para el futuro.

En las puertas

En la puerta me encontré al Chino acaramelado con su señora y entramos sin más. 

Después de un cacheo policial, y una requisa de mochilas pasamos… todo era confuso, el nombre del boliche estaba en la entrada y en el galpón, una barra tenía el nombre de Aruba algo y la otra nada, al fondo, el escenario. En medio unas sillas y unas mesas que se habían completado de laburantes y oyentes del metal hacía ya una hora y media.  

Mario preguntó a qué hora comenzaba el recital y le dijeron a las 12, lo que lo motivó a irse a comprar una bebida más barata en calle Liniers. 

Al hacerse larga la espera charlé con todos los que pude hasta que las piernas me comenzaron a pedir sentarme, y como el piso estaba limpio ahí fui a un costado bajo un matorral. Nunca antes me había encontrado en un recital tantos conocidos, algunos músicos, otros solo laburantes como uno. Muchos me decían que al otro día tenían que trabajar, y otros compartían sus desventuras con la humedad y su incursión destructiva por las intensas lluvias de los últimos días. Para sorpresa mía en el medio de todo me encontré con alguien que nunca esperé ver y quedé knockout por unas horas. 

Mientras esperaba y veía la próxima fecha proyectada en una pantalla, trataba de ir armando mentalmente las clases de la semana, y algunas ideas para escribir canciones y cuentos. Cuando me partía de cansancio… Se apagó la música del DJ Metal y se escuchó un audio donde hablaba Norma Plá, el Estado de Sitio de De la Rúa y algunas cosas más. Era la intro del recital de Malinche. 

Migue, guitarrista de la banda, me contaba: “Fue impresionante, una cosa que nos voló la cabeza porque fueron como quinientas personas. Estaban todos resacados del primer momento antes que empezara el recital. Pogueaban los temas que ponía el DJ. Así que con el primer tema de Malinche ya estaban enloquecidos”. 

Tomi, el baterista, decía que fue todo un éxito, que se había laburado bastante a contratiempo porque la idea salió medio rápida, pero el recital marchó de una manera increíble. Eso también fue gracias a la organización que se puso a disposición de una manera impresionante; trabajando de forma profesional y eso suma muchísimo. “Estamos agradecidos a la gente,  fue una gran cantidad. ¡Impresionante! Uno se alegra y le llena el corazón cuando esas cosas pasan, porque sabemos que está difícil la mano, está duro. Ver ese efecto es gratificante, y mucha gratitud a la gente que siempre nos apoya, sea con un lindo mensaje, comprando un poco de merch o una entrada, compartiendo nuestra música… ¿Cómo no devolverle un poco con una fecha gratis a toda la gente que nos banca? Además esta fecha era el apoyo para un nuevo espacio”, dijo y agregó: “Las repercusiones son muy buenas, estamos muy contentos, muy agradecidos”. 

El sonido fue excelente, el aislamiento del tinglado ayudaba mucho y la buena ecualización hacía la diferencia. Desde la apertura de puertas del lugar un DJ hacía amena la espera de la banda, cuando sonaron un par de temas de Slipknot los más jóvenes se lanzaron al típico pogo amigo. Le siguieron un par de temas de Hermética y al pogo se le agregó el coro del público. El clima era de convivencia, camaradería y amiguero. 

Los preparativos para el A.M.F. II 

Malinche es la banda que representará a la provincia en el Argentina Metal Fest II donde participarán algo así como 25 bandas con dos escenarios, con sector para niños, feria y comida. 

Migue me decía:  “Esta semana descansamos y la que viene nos ponemos con todo por el Argentina Metal Fest, vamos a sacar un colectivo, tenemos que moverlo, y esperamos llenarlo”.    

Tomi agregaba: “Nos estamos moviendo para llenar el micro para viajar todos juntos, ya que somos la única banda de la provincia que va hacia Buenos Aires a semejante festival. Y queremos darle la posibilidad a la gente del interior para que también vaya, porque nunca va un micro a esos festivales y es difícil ir. Estamos recontra contentos y preparándonos con mucho ensayo porque sabemos que son fechas de mucha exigencia y hay que estar a la altura, entonces somos conscientes  de todo eso. El ensayar mucho, preparar bien los shows, de ser selectivos a la hora de elegir los temas, de ubicarnos en el contexto en el que nos encontramos y creo que eso nos ha ayudado a hacer la diferencia. Estamos muy contentos, muy manijas para dar lo mejor y disfrutar de un tremendo evento. Queremos agradecer también a todos los espacios que siempre nos dan una mano, que nos hacen el aguante, compartiendo, con una nota, apoyando la banda como lo hace El Telégrafo y damos las gracias por ello, siempre leemos las notas. Estamos recontra contentos del trabajo de la gente que se dedica a difundir y hacer toda una movida porque como artistas sabemos que no es fácil y tienen todo nuestro apoyo”.        

El evento terminó como a las 4, los que tenían que trabajar temprano se fueron una hora antes, entre ellos estábamos nosotros con Mario, que para esa hora estaba hecho una babosa. Por un momento temí acelerar y perderlo en la onda verde de Ramírez, pero reaccionó justo a tiempo para contarme la alegría que tenía de haberse encontrado con todos sus conocidos y poder tomarse unos fernecitos ricos y accesibles. 

Creo también que muchos nos fuimos contentos por la buena noche vivida, y dejando inaugurado el bar gritando esas estrofas de “Instinto” que llevamos tatuadas en la mente:

Basta de historias, ¡Qué borren tu memoria! 

Ya basta de historias… un momento de tu historia 

¡Que no borren tu memoria!  

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