Juanele: el poeta del río, los árboles y el amor por su tierra

Consagrado por la crítica entre los mejores poetas argentinos del siglo XX, a 130 años de su nacimiento, el lugar que lo vio nacer le rindió homenaje y Gualeguay se vistió de fiesta para celebrar a uno de sus grandes

María Constanza Fernández Larraburu

En Puerto Ruiz, a 10 kilómetros de Gualeguay, el pasado sábado se vivió una fiesta. Se recordó allí, en su lugar de nacimiento, a Juan Laurentino Ortiz, el hombre de las letras que, según la escritora gualeya Tuky Carboni, “parecía una pluma que transitaba por las orillas del río Gualeguay” y al que debemos el Día de la Poesía Entrerriana, que se celebra por su natalicio cada 11 de junio.

El Gualeguay fue una de sus mayores obras, de las más importantes en volumen y en traducciones realizadas. Después habrá poemas que flotan en honor a su memoria, como Fui al río, porque el paisaje, su tierra, los árboles, las aguas del Gualeguay, lo marcaron para siempre y nunca quiso irse de esa naturaleza que le dio palabras para escribir. Esa naturaleza que incluso también pudo captar en los años que vivió en Paraná hasta su fallecimiento. 

Juan L. Ortiz era un gran poeta, pero en Gualeguay se lo recuerda como un hombre alto, flaco, acompañado por su gran boquilla y el cabello al viento, caminando tranquilamente por las calles, con una impronta de esas que no se olvidan.

El homenaje de Puerto Ruiz no fue el único. El primero fue en la Biblioteca Popular Carlos Mastronardi, ese hombre con el que Juanele transitó por la Sociedad Fomento Educacional y con el que reafirmó su amor por la literatura. Con Mastronardi tuvo una gran amistad, pero además se alimentaron mutuamente con esas letras gualeyas que tenemos el placer de leer y sentir propias. 

La música, la dramatización del río, espectacularmente propuesta por Daniel Rodríguez, y un sillón de libros, porque también se celebraron el Día del Escritor (13 de junio) y el Día Nacional del Libro (15 de junio) confluyeron en una noche hermosa, en penumbras, con gran presencia de vecinos de la ciudad y de artistas que tienen ese don que el río Gualeguay, no sé cómo ni de qué manera, les da la necesidad de expresarse.

En ese encuentro en la Biblioteca varios lectores dieron vida a sus poesías, entre ellas Tuky Carboni, que cuenta a El Telégrafo de Entre Ríos: “Casualmente el poema que voy a leer ahora es una especie de metáfora de lo que me pasó con Juanele, porque yo escribía desde que tenía nueve o 10 años, pero no me animaba a mostrar. La fuerza de Juanele influyó en mí como para que yo me animara, y creo que fue también lo que catalizó a un montón de gente de esta misma región”. 

“Hice un parangón con las fuerzas del agua, que, cuando crecen los ríos, las napas subterráneas también afloran y eso lo digo en la poesía. Así que Juanele es muy personal para mí, es muy personal porque, realmente, creo que él fue el que me instó a surgir, a emerger”, expresa.

—¿Qué sensación tenés cuando se realizan reediciones como las de las Universidades de Entre Ríos y del Litoral?

—Es un aliciente para los que cultivan las letras, porque yo siempre digo que en algunas provincias se dan las manzanas, las nueces o los duraznos y acá se dan los artistas, los músicos, los pintores, los poetas, así que es una celebración para nosotros. 

—¿Creés que le debemos un mayor reconocimiento? 

—Sí, bueno, pero él tiene ya reconocimiento a nivel internacional. Ahora voy a hacer una cita de un escritor rosarino, que también es un investigador de la cultura oriental, que tiene una dedicatoria preciosa a Juanele (ver destacado).

Un busto con el rostro de Juanele fue descubierto durante las más tempranas horas de la tarde del sábado en Puerto Ruiz, una obra impactante del artista Alejandro Lista de Gualeguaychú, que confesaba en diálogo con nuestro medio que hacer este trabajo lo impactó muchísimo, por ser Juanele uno de nuestros poetas reconocidos internacionalmente.

El director de Cultura de Gualeguay, Américo Detomasi, y el escultor Alejandro Lista

—¿Cómo fue el proceso de creación del busto?

—En principio, se necesita un buen registro fotográfico, lo importante es tener fotos de perfil y de frente para hacer todo con una cuadrícula y una escala, que en este caso no es uno en uno, sino que es como un 40 por ciento más grande de lo que es un tamaño real. Después se hace un modelado en arcilla de la pieza y cuando uno está conforme se hace un molde en yeso, se retira la arcilla y se reemplaza, en este caso, por cemento y después se rompe el yeso, o sea, se rompe el molde. Es por esto que esta pieza es única, no puedo sacar copias porque se rompe el molde. Finalmente, se le hizo un tratamiento de pintura de color, de una pátina para que parezca un bronce viejo. 

—¿Qué sentiste al hacerlo? ¿Leíste un poco de su obra mientras lo hacías?

—Sí, es un personaje muy importante y muy atractivo también visualmente, para lo estético, aparte de su obra literaria. Su personalidad y su impronta estética son muy particulares. Al principio sentí un poco de temor porque es una responsabilidad muy grande, un poeta considerado uno de los mejores del siglo XX no es cualquiera. Necesitaba ser lo más fiel posible y quería representar también su poesía y su amor al río. 

Tras el descubrimiento, vendrían la música, la danza y la lectura de más poesías, porque Juanele es de esos que uno no puede dejar de leer una y otra vez y sentirse identificado cuando mira el río, cuando mira los sauces caer sobre las aguas. Y en eso, las editoriales universitarias de la UNER y de la UNL también se sintieron identificadas, por lo que renuevan una y otra vez la edición de sus libros. El director de la Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos (EDUNER), Gustavo Martínez, estuvo en Puerto Ruiz por primera vez este sábado y se llenó de su magia. Caminamos con él hasta la casa de Juanele para leer la placa que recuerda su paso por ese lugar y para embebernos del espíritu que inspiró al poeta.

—¡Qué lugar mágico para venir a homenajear y traer la obra de Juanele! ¿En qué están trabajando ahora desde las dos editoriales universitarias? 

—Estamos en un proyecto que nos entusiasma muchísimo, que se llama Biblioteca Juanele. Venimos editando de manera conjunta con la UNL a Juanele, más o menos, desde el año 2016, una obra que se llama El junco y la corriente, que la incluimos en una colección que tenemos entre las dos editoriales y que se llama El país del sauce. Además en 2020 hicimos la edición de la obra completa, una obra magnífica, dos tomos con toda la poesía, pero también ensayo y traducción, otros aspectos de su escritura y de su trabajo. 

Gustavo Martínez

“Esa obra —explica— se agotó inmediatamente, encontró lectores enseguida y nos pusimos a repensar qué otra forma podía tener y qué otras búsquedas podíamos hacer. Ahí se nos ocurrió hacer la edición en volumen, publicar 14 volúmenes en total, de los cuales ya publicamos los dos primeros y estamos en la edición de los dos segundos, que estarán para el segundo semestre. Mientras tanto, ya estamos trabajando en los dos siguientes, porque la idea es tener una frecuencia anual”.

Sobre su experiencia con el autor, Martínez relata: “Una vez me dijeron que es importante que te presten palabras para poder explicar e interpretar lo que te pasa, para poder actuar sobre las cosas que te ocurren, modificarlas, pensarlas. A mí Juanele y otros gualeyos me prestaron palabras que me ayudan a pensar. Creo que todos ellos tienen esa mirada profunda sobre problemas que son universales. Cuando digo todos ellos es porque leés un Juanele, un (Juan José) Manauta, un Mastronardi, un (Amaro) Villanueva y son letras con las que, en realidad, parados acá mirando el río Gualeguay, está pensado el universo”.

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