Los márgenes de producción, el desvelo del sector agropecuario

Carlos Reichel, ingeniero agrónomo y gerente de la Cooperativa La Protectora de Galarza, analiza su impacto social y la urgente necesidad de discutir la verdadera rentabilidad en el campo

Por María Constanza Fernández Larraburu

Las 13 unidades de negocio de la cooperativa galarceña, la realidad de los productores y la importancia de hablar sobre el margen de ganancia de los que trabajan la tierra son algunos de los puntos más importantes que aborda el ingeniero agrónomo Carlos Reichel.

Cooperativismo 

Para echar luz sobre la labor de La Protectora, con 93 años de historia, el gerente da cuenta de que “tiene actualmente 13 unidades de negocios totalmente definidas. Hay unidades de negocio que tienen un volumen muy importante; si tuviéramos que hacer un ranking está cereales en primer lugar, que es el acopio y la operatoria de cereales de todos los productores y clientes de la zona que rodea a la Cooperativa, que en definitiva es una zona que abarca unos 50 kilómetros alrededor de Galarza y son Departamento Gualeguay, Departamento Tala, Departamento Nogoyá y Departamento Victoria. De todos esos departamentos, campos aledaños a Galarza, muchos de los productores que siembran entregan su producción o comercializan su producción con la Cooperativa”. 

“La venta de agroinsumos —continúa— sería la segunda sección en importancia, hablando de los montos de facturación. También una unidad de negocio muy importante es la de los campos en producción que tiene la Cooperativa, muchos de ellos asociados a productores, donde la Cooperativa quizás pone el asesoramiento técnico, parte de los insumos y el productor pone las labores y también parte de los insumos. Se ha vuelto una forma de trabajo y una unidad de negocio, la cual termina siendo muy importante por el derrame social que tiene eso, que en definitiva muchos de esos campos terminan trabajando prestadores de servicios de la zona, sea sembradores, sea cosecha, sea trabajo de labores de pulverización, de labores de suelo. Entonces, todo el equipo que atiende esa unidad de negocio termina siendo muy importante porque, digamos, terminan no sólo generando mayor producción, sino que terminan dando trabajo a un montón de prestadores de servicios de acá de la zona”. 

Carlos Reichel, ingeniero agrónomo y gerente de la Cooperativa La Protectora de Galarza

Y agrega: “La cuarta en importancia, si tengo que seguir describiendo las secciones, es electrificación rural alrededor de Galarza, que son 700 kilómetros de línea y más de 600 usuarios. El resto de las secciones funcionan dentro del pueblo y también cumplen un rol social, porque cualquier cliente o persona de Galarza termina estando relacionado con la Cooperativa, que son veterinaria, supermercado, corralón, ferretería, seguros, que dentro de esa oficina está Coovaeco Turismo y está Valian Cobertura Médica. Son unidades de negocio quizás más chicas en facturación, pero que terminan también dando un servicio al socio y a la comunidad”.

“Después tenemos secciones como alimentos balanceados, venta de combustibles para el agro y la sucursal en zona de Tres Bocas, que es una planta de acopio donde también al lado de la planta tenemos un local de venta donde están representadas todas las secciones que tenemos en Galarza. Esa es un poco la dinámica en cuanto a las secciones y el trabajo de los servicios prestados que hoy actualmente La Protectora tiene para sus socios, clientes y cualquier persona de Galarza que quiera o necesite de los servicios”, señala.

—¿Cuántas personas emplea la Cooperativa? 

—Hoy, en relación de dependencia, somos 98 empleados. Aparte tenemos asesoría externa, como son estudios contables, abogados, ingenieros en Seguridad e Higiene, ingeniero eléctrico en la sección de electrificación rural, así que tenemos seis o siete asesorías externas. Todos los otros rubros, como es el transporte, que Galarza tiene un poco más de 110 camiones, está totalmente relacionado con el sector acopio y trabajan permanentemente con la Cooperativa. El circuito que se termina armando alrededor, aparte de los casi 100 empleados en relación de dependencia que tiene, termina siendo muy grande.

Las tierras

—¿Los campos que se trabajan son arrendados?

—Sí, siempre. La gran mayoría son acercados o traídos por nuestros socios, donde se arma un proyecto productivo donde participan socios de la Cooperativa. No son propiedad de la Cooperativa y muchas veces en el contrato de arrendamiento figuran el socio y La Protectora.

—Para un productor chico o mediano, ¿es difícil conseguir tierras para arrendar?

—El Departamento Gualeguay se destaca dentro de Entre Ríos porque sabemos que hay muy buenos campos, entonces, estamos en una zona bastante codiciada en la agronomía, es una zona muy buscada y mirada para trabajar por la calidad de los campos y de los suelos. Si vamos a otras partes de Entre Ríos son menos buscadas porque son de menor productividad o tienen menos potencial.

“Esa es una condición —explica— a la que estamos expuestos hace años, tanto productores como cooperativas, en relación a empresas grandes. Yo no diría terratenientes, sino que son llamados hoy pools de siembras, que son empresas que manejan superficies muy grandes y eso genera una demanda de tierras que muchas veces el productor se encuentra en desventaja para competir a la hora de mantener sus tierras o su superficie y de competir también. Esos grandes grupos generalmente tienen muy poca relación con la Cooperativa, porque tienen todo resuelto y la compra de insumos es de forma directa”. 

—¿Esto se da sólo en esta zona?

—No, es un problema que no sólo hay en Entre Ríos, sino que a nivel país y en muchos lados, la pérdida de tierra de los productores es un problema. Es una tarea difícil mantener; muchos productores tienen relaciones de años, pero al estar en una zona de mayor potencial que el resto de muchas partes del Departamento Tala, del Departamento Villaguay o de Uruguay estamos expuestos a esa dinámica, que grandes grupos siempre están mirando el mapa y el Departamento Gualeguay.

La producción

—¿Con cuántos productores o socios están trabajando en este momento? 

—Es un dato dinámico, porque cuando tenemos una muy buena campaña generalmente aumenta el número de productores que nos entregan su cereal y cuando las campañas agrícolas son un poco más chicas o hubo un problema de clima generalmente baja, pero son más de 140 productores que nos entregan su producción. 

—¿Cuál es la producción más importante?

—Hoy cuando nos sentamos en la mesa de cereales, la soja sigue siendo el cultivo más importante de los cultivos de verano. Estamos hablando de soja, maíz, girasol y sorgo. Y de invierno estamos hablando de trigo y colza. Son seis cultivos que hoy, cuando uno anda por los campos, tranquilamente en esta época de invierno vemos colza y trigo sembrado y lino también, pero es muy poco. Hay años que por ahí un poco la superficie se trabaja con lino y terminamos acopiando eso, pero es muy poco comparado con la superficie que hay sembrada hoy de trigo. En importancia, trigo en primer lugar y colza en segundo lugar.

Los productores

—¿Los productores de los que hablamos viven sólo de la producción agrícola? 

—La gran mayoría de los productores vive de la producción que genera.

—¿Viven en la ciudad o permanecen en el campo? 

—Estadísticamente, en las últimas décadas, la gran mayoría de los productores vive en la ciudad. Han quedado muy pocos productores que viven dentro de su mismo establecimiento. La gran mayoría están en la ciudad, tanto en Gualeguay como en Galarza, pero también es un suceso o algo que pasa a nivel general, en las últimas décadas el productor dejó la casa del campo y se vino a vivir al pueblo o a la ciudad. 

El ganado

—En cuanto a la ganadería, ¿es mucha, poca, se ha mantenido?

—Con la ganadería pasamos un proceso en que se deterioró mucho, pasó un momento muy malo y ahora hace más de cinco años la gran mayoría viene aumentando. Eso es muy bueno porque también ayuda a diversificar y no tener sólo productores agropecuarios, sino que tener productores mixtos, ganaderos y agropecuarios. Entonces, eso también diversifica y hace mucho más sustentable la producción agrícola y ganadera. Diría que en los últimos cinco años la gran mayoría de los productores ha vuelto, si se habían ido, a tener su rodeo de vacas, entonces, eso está muy bueno también, hoy la ganadería ha aumentado rotundamente y está viviendo un buen momento.

La realidad

—¿Cómo ven ustedes la situación actual del sector?

—La Cooperativa, a nivel general, está bien, está estabilizada. En ese sentido estamos tranquilos, pero la situación actual no es que sobra mucho digamos. El productor que es bien ordenado en su empresa, generalmente, no tiene grandes problemas, pero la verdad que los márgenes agrícolas están muy muy chicos. Lo veíamos ahora, en este momento del año, que se acaba de terminar la cosecha de grueso, o sea, la gran mayoría de productores terminó de cosechar su maíz, terminó de cosechar la soja y está en este momento sembrando trigo, si es que ya no lo tiene sembrado.

“Con un trigo que hoy está alrededor de 223 dólares, 225 dólares en los últimos días, ser productor y tener campo arrendado… la verdad que los números o rinde de diferencia que necesita el productor está cercano a 3.500 kilos, 3.800 kilos, depende de la situación, de los niveles de fertilización que use y demás. La verdad que en ese rinde el margen del productor es muy pequeño, o sea, se ha achicado muchísimo. El productor está ante esa situación, los precios de los cereales están bajos, hemos tenido momentos de trigo de más de 300 dólares y hoy tenemos un trigo de 220. Entonces hablando de ese cultivo, que es lo que el productor tiene de acá a futuro, el productor hoy tiene el trigo sembrado y lo cosecha en noviembre, diciembre, y recién ahí puede generar caja de vuelta, entonces el mercado puede expandirse un poco, sí, es verdad, de acá a diciembre puede subir, pero hoy con esos números, la verdad que están finos, muy finitos los números para el productor.

—¿Cómo se mejora esto?

—El sector lo viene diciendo. Una cosa son los precios internacionales, ahí no podemos hacer nada, eso depende de los stocks mundiales, de varias variables que no podemos manejar. Todos sabemos que el mercado de los commodities se genera en Chicago, son cosas que son variables que en el mundo que vivimos hoy tenemos que estar insertos y estar informados en eso, pero las retenciones son un impuesto que está implícito en el precio y eso se puede mejorar a futuro, se podría mejorar e insistir en ese lado. La otra forma es tratando de ser lo más profesional posible a la hora de producir y, por supuesto, cuanto más rendimiento tengamos podemos apuntar a mayor margen.

“Creo que a eso el productor, hoy en la forma de hacer las cosas, lo tiene bastante claro y sabe que un productor que hace trigo no apunta a sacar 2.500 kilos de trigo, sino que todos sabemos que lo hace de la mejor forma posible. Estamos en Entre Ríos y los rindes esperados son de 3.500 o 4.000 kilos de trigo, pero estamos sujetos siempre al mercado internacional, que hoy, en el caso del trigo, la verdad que el precio de 220 dólares le deja al productor un margen muy chico”, asegura.

—¿Es posible llegar a retenciones cero? 

—Se han visto en el último tiempo algunas señales. Hoy el trigo ha quedado con 5,5% de retención cuando estábamos en el 7,5%, pero falta todavía, o sea, el resto de los países no lo tienen a eso, tanto Uruguay, Brasil, Paraguay, eso es para revisarlo.

“Creo —apunta— que se habla poco de los márgenes, me parece que hay que hablar mucho más. La verdad cuando uno mira el Excel y pone los números con un trigo hoy de 223, 225 dólares, que son los precios que tenemos de cotización, la verdad que el margen del productor es menos del 10%, apuntando a un rendimiento de 3.500 kilos, que no es un rendimiento bajo, está muy bien”. 

Para Reichel, “el productor hoy está clavando su sembradora, si no tiene su trigo sembrado. En el momento que entra al campo tiene 700 u 800 kilos de soja de arriendo, si tiene campo arrendado. Tiene que comprar la semilla, tiene que fertilizar con fósforo, fertilizar con nitrógeno. Cuando uno empieza a ver los costos de todo eso y cuántos quintales de trigo necesita para cubrir y salir derecho hoy esa cuenta, dependiendo el campo, esa cuenta nos da alrededor de 3.500 kilos de trigo. Y si apuntamos a 3.500 kilos de rinde, ¿cuánto le queda al productor? ¿Nada? No sé”.

“Si saca 3.800, le quedan 300 kilos para el bolsillo del productor. Entonces, ¿qué margen me está dando esa cuenta? De eso tenemos que hablar mucho más, porque hay mucha gente que piensa que los márgenes del productor son grandísimos y la verdad que no. Y en toda esa cuenta hay que estar a noviembre, o sea, cinco meses mirando para arriba a ver cómo nos va con la lluvia, cómo nos va con las temperaturas. Me parece que es bastante interesante poner ese punto sobre la mesa y ver cómo transita el productor hasta que se junta con el cereal y lo tiene depositado en su cuenta”, concluye. 

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