Celebrar la libertad es honrar a la Patria

14 de junio: ni olvido ni perdón. Malvinas: ¡Volveremos! La soberanía es el principal requisito de la libertad

Cada vez que un representante del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte pisa el suelo argentino, debería pedirle perdón a nuestro pueblo y a nuestra patria. Sabemos que el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano fue un acto criminal con el cual Thatcher y los ingleses nos impusieron la guerra. Fue una decisión que costó la vida de 323 héroes argentinos fuera de la zona de exclusión; un hecho festejado por la entonces reina Isabel II y por todos los referentes diplomáticos de ese país, en Argentina, hasta la fecha. 

El presidente Javier Milei reivindica a Margaret Thatcher como figura política; eso no tiene nada que ver con los sentimientos, posicionamientos y luchas del pueblo argentino. Margaret Thatcher fue, es y será enemiga de nuestro pueblo y de la patria. Gran Bretaña, desde su ocupación en 1833, ignoró los innumerables reclamos diplomáticos argentinos, comenzando por los presentados entonces por Manuel Moreno en 1833, y en el siglo XX, las Resoluciones Nº 1514 de 1960 y la Nº 2065 del año 1965, que la obligan a resolver con la Argentina el conflicto de la soberanía sobre las Islas Malvinas. 

Nuestro país recuperó las islas para su soberanía el 2 de abril de 1982 y ejerció el derecho a la integridad territorial. El 1º de mayo de ese año, Inglaterra volvió a atacarnos e inició la guerra, cuya batalla concluyó el 14 de junio. Durante 74 días, Argentina recuperó y defendió el ejercicio pleno de la soberanía sobre los territorios usurpados por Inglaterra que había ocupado entonces, de manera violenta, el 3 de enero de 1833. 

El pueblo argentino no se ha rendido en su reivindicación de soberanía sobre las Islas Malvinas, demás archipiélagos australes y mares correspondientes. La Causa de Malvinas es la causa justa del pueblo argentino. Inglaterra: Sea cual sea el futuro político de Argentina, no descansamos ni descansaremos en la defensa de la integridad territorial de nuestro país. 

La recuperación de Malvinas contó con el apoyo y la solidaridad de los pueblos y naciones de América Latina, África y Asia, especialmente del pueblo hermano del Perú y los más de veinte mil voluntarios bolivianos y de otras naciones que se ofrecieron para combatir junto a nuestros soldados. Más de doscientos mil civiles argentinos se anotaron para pelear en las islas y, conocida la noticia de la recuperación, el pueblo llenó las plazas de todo el país y ya no las abandonó: la voluntad del pueblo argentino —cuando decide defender su patria— es imparable y hay muestras de eso a lo largo de doscientos años. 

La ocupación de 1833 cesó entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, que fue cuando comenzó la segunda ocupación de nuestros territorios luego de la derrota argentina en la Batalla de Malvinas. 

En nuestra América hay reductos coloniales: la llamada Guayana francesa (territorio colonial de Francia); Guantánamo en Cuba (territorio ocupado por EE.UU.); y Malvinas y demás territorios australes ocupados por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.  

En Malvinas se ha instalado la más grande y poderosa base militar extranjera en el Atlántico Sur, la base de Monte Agradable (Mount Pleasant), junto a la base militar en Georgias, desde la cual operan los submarinos nucleares británicos. 

Hoy, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte construye una base militar naval/puerto de aguas profundas en Puerto Argentino para consolidar su capacidad militar en todo el Atlántico Sur, su expansión antártica y su amenaza al sector continental de nuestro país y Suramérica. Solventa sus gastos militares con licencias de pesca ilegales otorgadas a España, Corea del Sur, Taiwán y buques con bandera ilegal de las islas.

Hemos denunciado la instalación de un radar perteneciente a la empresa LeoLabs en el que aparecen asociados EE.UU. e Inglaterra, y ha significado una gravísima concesión contraria a los intereses soberanos de nuestra Nación. Diferentes sectores de la vida nacional, en especial Veteranos de la Guerra de Malvinas, exigimos su total y completo desmantelamiento. Reclamamos la más exhaustiva investigación de quienes tuvieron responsabilidades institucionales en autorizar la instalación del radar de LeoLabs en Tierra del Fuego.

La usurpación de Malvinas, San Pedro (Georgias del Sur), Santiago (Sándwich del Sur) y demás archipiélagos australes y mares correspondientes significa una grave afrenta a la soberanía de nuestra patria y la integridad territorial de toda América del Sur. Se trata del cercenamiento de nuestra provincia de Tierra del Fuego, Antártida e islas del Atlántico Sur y aguas correspondientes. Sin integridad territorial no hay independencia posible para nuestro país.

Pensar en la recuperación de Malvinas y la defensa de nuestros mares, territorios continentales y proyección antártica no puede concebirse sin la anulación de los oprobiosos Acuerdos de Madrid de octubre de 1989 y febrero de 1990. El primero de ellos nos impuso el paraguas británico de soberanía propuesto por Shackleton en 1975 y aceptado desde el golpe de Estado de 1976 por la dictadura de Videla y Martínez de Hoz y luego plasmado en el mencionado Acuerdo de 1989 firmado por Menem y Cavallo, entonces canciller de la Argentina. El segundo, de febrero de 1990, el poder de policía de parte del Reino Unido sobre nuestro sistema de defensa nacional, en especial del instrumento militar de las Fuerzas Armadas de la República Argentina.

En cada ciudad, pequeños municipios y parajes de la República Argentina hay al menos una placa en homenaje a nuestros héroes en Malvinas. Los veteranos de guerra reciben el apoyo, cariño y reconocimiento de la ciudadanía en todos los rincones del país. Malvinas es un presente en las escuelas, en los lugares de trabajo, en las brigadas, destacamentos, puertos y cuarteles, en los barrios de las ciudades y en el campo.

Ante la invasión rusa en Ucrania, el avance de la OTAN en esa región; frente a la masacre de Israel contra el pueblo palestino y la profundización del conflicto bélico en Medio Oriente con los arteros y reiterados ataques por parte de EE.UU. e Israel contra la República Islámica de Irán, los malvineros sabemos que solo una patria libre de todo dominio extranjero, sin amo viejo ni amo nuevo, permitirá recuperar los territorios usurpados y no involucrarnos en conflictos a favor de colonialistas e imperialistas que aspiran a sojuzgar a pueblos y naciones en todo el mundo. 

Ante la situación económica y social de la Argentina, hay una huella para recorrer y para apostar a favor de nuestro pueblo. Los patriotas queremos los frutos de la pesca en las arcas nacionales, las tierras y la pista de aterrizaje de Lewis, el petróleo de la British, la propia determinación de cómo encarar el desarrollo de nuestra minería, el control de nuestros ríos, el dominio pleno de todos nuestros mares, el desarrollo de nuestra Antártida, la garantía sanitaria y tecnológica, el sostenimiento de todas las empresas estratégicas, las condiciones dignas de trabajo y la decisión soberana sobre la usurera y fraudulenta deuda externa.    

Los patriotas queremos un sistema de defensa nacional con presupuesto adecuado para estas necesidades, con sueldos dignos para los docentes, estatales y trabajadores en general, así como también el personal militar, fuerzas de frontera y de seguridad comprometidos con el destino sanmartiniano de nuestra patria y nuestra América unida, y nunca como guardia pretoriana de los intereses de colonialistas e imperialistas, y contra los derechos y aspiraciones de su propio y sufrido pueblo.

La defensa nacional con una parte de nuestro territorio en manos de Inglaterra es tan necesaria como la salud, la educación y el trabajo que falta y que se ha desmembrado en los últimos meses.  

Aprendimos del heroísmo de nuestros caídos y de los que regresaron de la Gesta. Por eso reivindicamos a nuestros héroes cada 2 de abril, cada 14 de junio y todas las fechas del año en que sea necesario. Con el sable de San Martín, el uniforme de Belgrano y nuestra voluntad histórica, en un futuro cada vez más próximo, bajaremos otra vez del mástil de Puerto Argentino la bandera del usurpador y haremos flamear la nuestra. Por eso decimos que volveremos y entonces no dejaremos que ningún inglés ni ninguno de sus socios nos pongan el sello en nuestros pasaportes. Pero también, trabajamos para que llegue el día en que a cualquier representante del Estado nacional se le caiga la cara de vergüenza, de deshonrar a la patria y de reivindicar a una criminal de guerra famosa por el asalto pirata a nuestros héroes del Belgrano. 

Lo aprendimos ante las invasiones inglesas de 1806 y 1807. Conocemos la huella y transitamos el sendero para que la próxima vez que volvamos a Malvinas sea definitiva. Lo aprendimos durante la heroica guerra del Paraná, cuando las armas argentinas que enfrentaron a un alto costo la batalla en la Vuelta de Obligado, derrotaron a la flota anglo-francesa en Tonelero, San Lorenzo y, finalmente, en Punta Quebracho. 

Reafirmamos: el 2 de abril de 1982 recuperamos nuestros territorios para la soberanía nacional. Si lo hicimos una vez, podemos volver a hacerlo. La Argentina recuperará la soberanía de todos los territorios usurpados de modo y en el momento que resulte conveniente a los intereses nacionales de todos los que habitan el suelo de la Nación Argentina. 

Manuel Belgrano nos enseñó una frase que guía a los patriotas: “Ni amo viejo, ni amo nuevo, ningún amo”. 

Celebrar la libertad es honrar a la patria; y es la soberanía su principal requisito. 

Foro Patriótico y Popular

10 de junio de 2026

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