El cáncer en Gualeguay: entre la calma oficial y la alarma general

Vecinos y organizaciones alertan sobre el aumento de enfermedades oncológicas y exigen transparencia en los datos. Desde el Hospital San Antonio afirman que las estadísticas están dentro de la media nacional

Por María Constanza Fernández Larraburu

Es un tema que se habla en todos los rincones de Gualeguay, pero que oficialmente es sinónimo de casos promedio en el país. Preocupa y asusta tanto que el seguimiento de muchos vecinos de la ciudad es por redes sociales y el boca a boca, que anoticia sobre la llegada de la enfermedad a adultos, jóvenes, adolescentes y niños. 

 La muerte atemoriza siempre, pero es más fuerte el miedo si los que parten son jóvenes a los que la enfermedad les arrebata la vida. Mama, útero, pulmón, páncreas, cerebro, son algunos de los órganos más afectados en mujeres y hombres de todos los grupos etarios, aunque se visibilice más cuando les toca a personas de entre 30 y 60 años, algo muy visto en la ciudad. El cáncer en Gualeguay es un tema público, pero no oficial. 

Desde el Hospital San Antonio, los datos estadísticos que brindan, aseguran que los casos en Gualeguay no superan la media provincial y nacional. Sin embargo, hay razones para pensar distinto y las organizaciones SEA (Asociación Solidaria para la Promoción de la Educación y Cuidado del Ambiente) y Gualeguay Sin Cáncer las han planteado ante la Dirección del San Antonio, la Municipalidad de Gualeguay y el Concejo Deliberante, mediante notas y reuniones formales.

“No están saliendo a la luz”

Lucas Rocha, fundador de la agrupación Gualeguay Sin Cáncer, inició su lucha a partir de conocer de cerca la problemática: su papá, sus abuelos paternos, su tía, dos primos de su edad y un vecino fallecieron por la enfermedad, en tanto que su hermana, otra tía, otro primo y tres vecinos transitaron o transitan el cáncer. “A mí me encendió las alertas, no puede ser que en Gualeguay haya tantos casos. Yo que estoy viviendo afuera me doy cuenta”. 

La organización se reunió en septiembre pasado en el Hospital con su director, Mauricio Besimsky, el viceintendente, Efraín Martínez Epele, y profesionales del nosocomio para plantear la preocupación. Allí consultaron además sobre la campana de flujo laminar, instrumental de bioseguridad tanto para el personal como para los pacientes durante la manipulación de las drogas oncológicas. La respuesta en general fue que las estadísticas oficiales eran de 2015, pero no se mostró nada. No hubo ningún papel ni ningún direccionamiento a algún sitio para tener los datos. 

En tanto, el viceintendente planteó que iba a comunicarse con la Secretaría de Salud para ver qué se podía hacer con respecto a los datos, pero lo concreto es que, de esa reunión hasta ahora, no hay ninguna contestación oficial. 

Meses después del encuentro, Rocha asegura que “los directivos del Hospital y los funcionarios tendrían que estar bastante preocupados, invitarnos a seguir trabajando en conjunto, pero trabajar buscando soluciones, no intentando instalar un conformismo o la idea de que está todo bien, de que pasa en todo el mundo y que es común en todos lados”. 

 “Hay personas —continúa— que fallecen en el hospital y la causa de fallecimiento no pone la enfermedad de base, que es el cáncer, sino que pone la causa del deceso, que puede ser una insuficiencia cardíaca, renal, etcétera, y es difícil contabilizarlo así. Estamos convencidos de que hay cosas que no están saliendo a la luz, hay datos que se están guardando y por eso queremos llegar hasta el fondo de la cuestión. Entendemos que es multicausal y queremos atacar a cada uno, en el buen sentido de la palabra, para poder empezar a resolver”.

Rocha sostiene además que “hay casos que se pueden tratar mejor adoptando distintas medidas, como, por ejemplo, que el Servicio de Oncología funcione como debe a partir de la cantidad de casos y que no se dilaten los tiempos para los pacientes”.

—¿Han recabado datos?

—Sí, pero es muy prematuro empezar a difundirlos porque es un tema muy sensible. Además, la gente todavía no se acostumbra y no tiene la confianza suficiente como para brindarnos al detalle esa información. De todas maneras, nosotros lo que queremos hacer es un trabajo de campo, salir a la ciudad para poder hacer un poco más finos esos datos y estar en contacto con la gente, que la gente nos termine de conocer y explicarles.

“Nosotros administramos una página de Facebook y nos llegan mensajes privados y es un termómetro, pero no publicamos esas cosas porque son datos muy confidenciales. Además, son como temas que todavía no se quieren tocar, los miran desde lejos, porque en sí da un poco de miedo. Lo que nosotros estamos tratando de hacer es marcar un punto de inflexión en la sociedad para que la sociedad en su conjunto entienda que tener cáncer no es un delito, no es un tabú y que tengo que empezar a afrontarlo para justamente brindar datos y, en base a eso, poder tomar las decisiones más acertadas posibles”, señala.

 En cuanto a las acciones, da cuenta que “hace unos meses empezamos a trabajar a través de un formulario de Google, no solamente para el que está transitando la enfermedad, sino para algún familiar que conozca algún caso.

Tenemos que ser muy precavidos con eso e investigar caso por caso para en base a eso evaluar y generar estadísticas. Ese formulario de Google es fácil de hacer y esos datos nos permiten a nosotros acercarnos bastante a la realidad”. 

 “De todas maneras —explica—, no tuvo el éxito que esperábamos y no porque no haya casos, porque, insisto, a través de las redes sociales a nosotros por privado nos llegan mensajes de gente que está apareciendo y que tiene inconvenientes. Ese hoy por hoy es nuestro termómetro, es decir, hace que nuestro sentido común crea que están en aumento los casos y no como por ahí dicen las autoridades que no supera la tasa media o promedio de la provincia. Incluso tenemos gente conocida que cuando se va a hacer atender afuera le dicen otro más de Gualeguay”. 

 Allí otro de los problemas que detecta Rocha: “La mayoría de los casos son de Gualeguay, pero al no tener registrados todos y no tener un Servicio de Oncología en la ciudad, la mayoría se dispersan y van a Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, Paraná, Puiggari o Buenos Aires y ahí ya es más difícil todavía seguir cada uno”. 

—Hablamos de varios factores, ¿hay alguno en particular que preocupe más?

 —Todos entendemos que principalmente la planta de Soluciones Ambientales se tiene que trasladar. Si uno se remite a la Ley Nacional 24.051, que es la de residuos peligrosos, se da cuenta que es una locura que esa planta esté instalada en ese lugar. Es cuestión de analizar esa ley y ahí cada cual sacará sus conclusiones. Está la ley provincial también, pero siempre está sujeta a la nacional. Hay muchísimas cuestiones que hay que ir abordando, la gente se tiene que empezar a empapar un poco más, se tiene que comprometer. 

“Hecho mata relato”

La Asociación Solidaria para la Promoción de la Educación y Cuidado del Ambiente (SEA) también se mantiene en vilo respecto al tema. Se suma a las reuniones de Gualeguay Sin Cáncer y no deja de enviar notas al Municipio y al Concejo Deliberante para que actúen al respecto. 

Entre las solicitudes está la gestión ante las autoridades del Ministerio de Salud Pública de Entre Ríos de un registro que permita el acceso a la información estadística de cantidad de casos y tipos de patologías, como así también la creación del Servicio de Oncología en la estructura del Hospital San Antonio. Piden, asimismo, que se intervenga para que los pacientes puedan acceder con mayor celeridad a los tratamientos e insumos oncológicos, debido a que las largas esperas complican aún más los diagnósticos de los pacientes y que el hospital cuente con un vehículo disponible para que los pacientes oncológicos puedan ser trasladados con prioridad.

“Respecto a la empresa Soluciones Ambientales S.A., solicitamos la intervención en lo inmediato a fin de que la Secretaría de Ambiente de la provincia efectúe monitoreos periódicos y sin previo aviso sobre la actividad de la planta, qué tipo de materiales ingresan, si el volumen se halla dentro de los parámetros permitidos, el destino de los residuos, la situación de las napas del área lindante y los arroyos, algunos de los que desembocan en el río, por el posible derrame de aceites, ácidos y combustibles”, enumera Cristina Arias, secretaria de SEA, entidad que además cree sumamente necesaria la compra y puesta en funcionamiento de sensores de gases distribuidos en distintos puntos de la ciudad, “a efectos de la medición de los elementos que tiene el aire que respiramos” y que “se efectúe un control de los daños residuales que a la fecha tiene el terreno donde estuvo emplazada la planta Quimiguay en ruta 11, se controle el ingreso y destino de camiones a la ciudad proveniente de dicha planta y de las descargas que realizan en el basural de Gualeguay, todo ello por cuanto se trata de sustancias tóxicas peligrosas”.

Cristina Arias, secretaria de SEA Gualeguay

—¿Cómo se relaciona la tarea ambientalista con esta preocupación por los casos de cáncer?

—Este trabajo lo iniciamos a partir del incendio que se declaró el 31 de diciembre a las 19:30 horas en la planta de Soluciones Ambientales de ruta 16. Cuando escuchamos por radio al jefe de Bomberos nos quedó una gran preocupación, porque en Gualeguay veníamos sintiendo que hay algo que estamos respirando que no está bueno, por las emanaciones de Soluciones Ambientales. Ahí decidimos contactarnos con Gualeguay Sin Cáncer, que ya habíamos tenido un primer encuentro, para ver realmente qué se puede hacer con esto”.

 “Soluciones Ambientales era la planta Quimiguay, que dejó un pasivo ambiental que nunca nadie se hizo cargo, ni las autoridades provinciales ni las locales y menos la empresa. Esa preocupación de qué pudo haber pasado se sumó a este incendio del que los Bomberos de Gualeguay se enteran porque alguien que transitaba por la ruta los llama. Entonces, ¿cuál es el plan de contingencia que hay? El interrogante sigue”, reflexiona Arias.

En seguida, afirma que “desde enero que estamos trabajando para volver a visibilizar esta situación, que dejemos de naturalizar cosas que entendemos que no están bien para la sociedad, no están bien para el río ni para el medio donde se encuentra esa planta. No creemos que sea inocuo lo que respiramos, porque hay un fuerte olor a combustible, por lo que empezamos a trabajar de distintas maneras, como presentarnos al Concejo Deliberante con una serie de medidas concretas porque entendemos que los concejales tienen un poder propio que les da la Carta Orgánica de los Municipios”.

En este sentido, la secretaria de SEA es contundente: “Queremos que se erradique la planta de Soluciones Ambientales por varios motivos. El primero y principal es porque nunca se debió haber autorizado que esa planta sea trasladada a un terreno que está en el valle de inundación del río. Segundo, que de acuerdo a los funcionarios de la Secretaría de Ambiente la planta tiene todos los permisos vigentes, pero no sabemos qué pasó después del incendio ni qué controles hubo. Tercero, tenemos videos que nos alcanza la gente que hacen referencia a que ahí llegan materiales que no estarían permitidos que se incineren, que son algunos elementos de origen biológico, y que los hornos que tienen no tendrían la graduación de temperatura necesaria para trabajar en eso”.

“Creemos —manifiesta— que no existen controles. De hecho, nos han dicho que los controles de emisiones de gases son autocontroles, o sea, son autoinformes que da la planta. Entonces, la verdad que, habiendo sido clausurada la anterior planta, es una empresa que no cuenta con buenos antecedentes como para creer, porque hecho mata relato. Hay videos donde nos muestran aceites y combustibles que van por el río, porque hay unos arroyos que se conectan, y en el año 2016 el agua llegó ahí, a la puerta, y en determinado lugar entró. Sabemos que es una actividad necesaria por esta transición energética, pero la pregunta es, ¿por qué acá y en esas condiciones, siendo que el origen de la materia prima es de barcos y buques de Buenos Aires y Santa Fe?”. 

La voz oficial del Hospital San Antonio

Ante la consulta de El Telégrafo de Entre Ríos, los directivos del Hospital San Antonio se muestran tranquilos. Afirman que, tal como muestra el cuadro que nos compartieron los casos en Gualeguay están dentro de los parámetros de la media provincial y nacional.

 “Uno se tiene que manejar con las estadísticas. La realidad es que eso, localmente, lo tenemos a través de la anatomopatóloga del Hospital y, en el relevamiento que ellos hacen normalmente, el porcentaje sigue siendo el mismo, no hay diferencia prácticamente en cuanto a porcentajes de años para atrás a la fecha”, reafirma el director del San Antonio, Mauricio Besimsky.

Director del Hospital San Antonio, Mauricio Besimsky, y el secretario técnico, Marcos Goenaga

Luego, agrega: “Por ahí se le pueda poner hoy en día más nombre y apellido, dado el avance tecnológico en la parte médica también. Puede ser la diferencia marcarse por ese lado, pero estadísticamente es más o menos la media que es en toda Argentina”.

 —¿La edad de los pacientes también están dentro de la media?

 —Sí, también. 

 —¿Tiene el Hospital un Servicio de Oncología?

 —No está creado el servicio, pero hay dos oncólogos que vienen para hacer consultorio externo e implementar los tratamientos correspondientes. 

 —¿Se pudo adquirir la campana de flujo laminar?

 —No todavía, hay un expediente en trámite a nivel ministerial, porque se requiere esta campana puntual que tiene protección biológica. Entonces, eso se está manejando con un centro privado, sobre todo lo que es el manejo de lo se llama citostáticos.

 —En conclusión, ¿qué servicios presta el Hospital en relación a oncología?   

 —Las consultas una vez que los pacientes tienen el diagnóstico y luego se los deriva de acuerdo a la especialidad donde se hizo el diagnóstico a Oncología, con turno, el oncólogo lo evalúa y determina los pasos a seguir. De acuerdo a eso se implementa la terapéutica correspondiente. En cuanto a los controles con estudios de complejidad, acá podemos brindarle posibilidad de la tomografía, pero si se requiere otro estudio de mayor complejidad, de acuerdo si el paciente tiene obra social o no, es el lugar adonde se lo deriva.    

—¿Hay algún tipo de cáncer que se vea más? 

—No, este porcentaje se mantiene más o menos con respecto a lo nacional. 

Besimsky luego instó a la población a realizarse “los chequeos y controles anuales o semestrales, por más que sea una persona sana y no tenga antecedentes, porque la prevención sirve desde dos puntos de vista, fundamental para el paciente y eso a su vez le origina menos gasto a la obra social o al Estado, previniendo eso. 

Por su parte, el secretario técnico del nosocomio, Marcos Goenaga, puntualizó que “cuanto más temprano se encuentra la enfermedad, más sobrevida y chance de curación hay. Son controles anuales y el médico sabe que depende de la edad del paciente, el sexo y los antecedentes cuál es el protocolo que debe pedir”.

—¿La tasa de sobrevida ha mejorado? 

—Goenaga: sí, han mejorado mucho los tratamientos. Hay tratamientos inmunológicos, no tanto quimioterapia como antes, que eran tremendas. Tiene mucho menos efectos adversos los inmunológicos que los citostáticos, ya que estimulan al sistema inmune para que ataque las células. El paciente no pierde inmunidad y hay menos vómitos. Es mucho más costoso también.

—¿Eso lo cubre el Estado? 

—Sí.

Finalmente, ambos apelan a la prevención. “Es importante que todos estos chequeos que pedimos que se hagan puedan implementarse a través de los centros de salud, que son los que prestan atención primaria, para no sobrecargar tanto al hospital. Lo que son los controles primero hacerlo ahí y cuando ya la complejidad supera venir. Ahora tenemos sobresaturación, aparte de por la demanda poblacional porque justamente por ahí tienen a 10 cuadras un centro de atención primaria y dicen voy al hospital porque me hacen todo”.

Nación incorpora el cáncer a la vigilancia epidemiológica

Mediante la Disposición 1/2026, el Ministerio de Salud de la Nación actualizó el Manual de Normas y Procedimientos de Vigilancia y Control de Eventos de Notificación Obligatoria (ENO). La nueva edición, dada a conocer el pasado 6 de mayo, incorpora por primera vez al cáncer y a la enfermedad renal crónica (ERC) al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0).

En lo que refiere al cáncer, se espera que la incorporación permita integrar la notificación de casos provenientes del Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino (ROHA), el Registro Institucional de Tumores de Argentina (RITA) y los Registros de Cáncer de Base Poblacional (RCBP). La medida busca fortalecer la identificación de patrones de incidencia y mortalidad, mejorar la planificación sanitaria y optimizar la organización de la red asistencial oncológica en todo el país.

Los cambios epidemiológicos y demográficos registrados en las últimas décadas han incrementado tanto su incidencia como su impacto sanitario. La incorporación al SNVS permitirá consolidar información estratégica para el monitoreo de la enfermedad, la evaluación de políticas sanitarias y la planificación de estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento.

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