Natalia Hirschfeld brinda talleres de estimulación cognitiva para adultos mayores hace 11 años, es autora de Desafío Cognitivo 1 y 2. Lo lúdico, la conexión entre pares y las pausas necesarias en un mundo alborotado
Por Camila Gomez
Egresada de las carreras Licenciatura en Psicología y Tecnicatura en Acompañante Terapéutico de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, Natalia Hirschfeld desarrolla talleres para adultos mayores en Paraná. Con la estimulación cognitiva como eje, la diversión y el espacio compartido se nutren en cada encuentro desde hace 11 años.
Una bandera que desactiva cualquier piloto automático.
-¿Qué es la estimulación cognitiva? ¿Cuáles son sus beneficios?
-Son técnicas y ejercicios que están diseñados específicamente para poder entrenar lo que son las funciones cerebrales, las funciones cognitivas. Hablamos de optimizar, de entrenar, de mejorar a través de ejercicios de papel y lápiz, con herramientas digitales, con juegos de mesa o con dinámicas grupales entre pares. La idea siempre es beneficiar la plasticidad neuronal y en el trabajo con personas mayores, enlentecer el deterioro a través de la estimulación cognitiva como entrenamiento. También se busca poder mantener autonomía en lo que son las funciones ejecutivas, en los procesos y en la resolución de los problemas. Es decir, esto que a mí me lleva recibir una fotocopia, interpretar una consigna, ejecutar una acción, llegar a un resultado, elegir de qué manera se va a resolver eso, también forma parte del taller como dispositivo grupal. Si bien el cerebro funciona como una unidad, trabajar las funciones cognitivas implica tener ejercicios pensados para atención, de búsqueda y rastreo, diferentes tipos de memorias, lo que es lenguaje desde la riqueza del vocabulario aprendiendo palabras nuevas hasta trabajar con la fluidez verbal, con lo que cada uno puede aportar, que conoce. También tenemos ejercicios de pensamiento, de cálculo, para estimular el pensamiento lógico. O el pensamiento lateral, que cuesta porque es difícil pensar fuera de la lógica pero genera creatividad.

En cuanto a los beneficios de los dispositivos podemos encontrar el hecho de dar un tiempo libre, poder darle un sentido, participar del taller es una decisión de mantener un proyecto diario, aceptar el desafío.
El enfoque de los talleres es preventivo y recreativo. La idea es poder fomentar la autonomía al momento de resolver las actividades, y la interacción entre pares para la resolución. Las propuestas están pensadas sobre el principio de la recreación como derecho de las personas mayores, y la recreación para conectar con un deseo y hacer que una práctica sea significativa. En este sentido es que es todo un movimiento poder participar de los talleres y contamos con beneficios que no tienen tanto que ver con la actividad cerebral pero sí de la participación, de poder elegir qué tipo de presentación tiene uno en el grupo, qué postura adopta en un grupo de 16 personas y también hablamos de ponerse a prueba y de evitar el aislamiento porque fomentan la interacción entre pares.
-¿Por qué es importante para adultos mayores asistir a talleres de estimulación cognitiva?
-La particularidad de los talleres es que los juegos de mesa los hago yo, pensados desde la teoría para poder llevar a la práctica todas estas pautas que tiene la estimulación, pero también encontramos en los juegos el beneficio de poder interactuar con reglas, sin reglas. El juego nos permite poder desestereotipar el tipo de juego. Hay una especie de creencia de que existen juegos para adultos y juegos para niños cuando en realidad jugar es importante en todas las etapas de la vida y hacerlo en la vejez ayuda a desarmar estos prejuicios. A partir de ese juego se hace una propuesta más relajada, que tenga que ver con la estimulación y con la recreación. Por último es importante pensar que el juego me da la posibilidad de asumir otro rol, yo en el juego no soy Natalia sino que puedo ser alguien que está en contra de una compañera para hacerla perder y que esa pérdida no sea algo grave, para poder generar alianzas, para poder complotar. El juego nos ofrece un espacio -tiempo que en la vida real no tiene consecuencias.
En la Biblioteca Popular del Paraná hacemos una vez al año un encuentro de juegos de mesa solo para personas mayores con una entrada muy módica que queda a beneficio de la biblioteca y la adherencia que tienen a esas propuestas son muy buenas.

-¿Qué espacios de participación brindás?
-Además de la jornada anual estoy en los talleres de estimulación cognitiva en la Biblioteca Popular del Paraná, con una demanda que crece todos los años y una lista de espera siempre abierta. Son cinco grupos: los lunes, martes, miércoles y jueves. El otro lugar donde estoy es la Federación de Jubilados Provinciales, con dos grupos lunes y martes, también con lista de espera.
-Sos una persona formada en Psicología y con más de una década de trayectoria en el tema, ¿nos contarías de tus libros? ¿Dónde podemos conseguirlos?
-Los libros surgen en pandemia, en formato cuadernillo con la idea de poder seguir encontrándonos con las personas que estaban haciendo los talleres a través de las actividades grupales presenciales que estaban suspendidas. Empecé con 25 cuadernillos y se hizo un efecto boca a boca, terminé haciendo varias tandas más de cuadernillos. Tomé la mala decisión de venderlos de manera digital y me plagiaron, yo hice todo con mucho amor pero con poco respaldo. La profesional que me plagió publica su propio libro a través de una editorial y yo para colaborar, porque ella me había comprado los cuatro cuadernillos míos, llega su libro y veo que hay cosas que me suenan mucho. Me había copiado textual toda la introducción. Me cayó muy mal y después de más de un año sin cuadernillos decidí retomar y hacerlos como tendría que haberlos hecho al principio, con una editorial que me aconsejó y acompañó. Se imprimieron ejemplares del cuadernillo 1 y luego del 2. El 3 está a medio hacer.
Los pueden encontrar en la librería Del Ateneo, en calle Buenos Aires casi Urquiza (Paraná). La idea siempre fue que el precio del libro fuera accesible para que todas las personas puedan tener un ejemplar y que no sea algo imposible de hacer. Cada uno de los libros tiene la propuesta de poder ofrecer un proyecto diario a través de ejercicios y la complejidad de los ejercicios va variando, también hay juegos.
– ¿Cómo pensaste Para romper el piloto automático, contratapa de este semanario?
-La contratapa de El Telégrafo tiene que ver con poder aceptar el desafío de hacer algo distinto y que eso tenga un sentido. Es también poder acercar las actividades a personas que no llegan a dispositivos grupales, a los talleres y que tampoco llegan a los libros. Es una pequeña muestra de lo que sería trabajar con las funciones cerebrales a través de esos ejercicios, que sea la excusa para tomarse una pausa, desconectar de la rutina y conectar con otra cosa, poder dedicarse unos minutos al día. Porque la complejidad de una actividad es necesaria, porque si no estamos haciendo todo muy fácil, de lecturas cortas, videos cortos, entonces la idea es conectar con uno mismo.
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