El club como un espacio de contención y vida comunitaria

El Atlético Bajada Grande es una entidad deportiva, cultural y social de Paraná. Según uno de sus referentes es un lugar clave para los niños y adolescentes de uno de los barrios más grandes de la capital provincial

Por Camila Gómez

El club del barrio Bajada Grande de la ciudad de Paraná contiene a niños y adolescentes de la zona. Es lugar de encuentro, de reunión y de diversión para decenas de personas que disfrutan, sobre todo, del futsal.

Pablo Arriola es dirigente del Atlético Bajada Grande y conversó con El Telégrafo de Entre Ríos sobre la vida del club, sus actividades, socios y el rol que cumple en su comunidad.

—¿Cuándo y cómo nació el club?

—El club nace el 1º de febrero de 1984. Fue por la iniciativa de un grupo de vecinos que buscaba darle a la comunidad un espacio para el deporte y la cultura. El nombre es Atlético Bajada Grande. La palabra “club” se suprimió del nombre oficial por ser una palabra de origen inglés, mientras la gesta de Malvinas estaba a la vuelta de la esquina. Aquella primera comisión directiva surgió de una elección entre dos listas, toda una foto de una sociedad que pedía votar y participar en tiempos de dictadura.

—¿Qué actividades desarrollan?

—Hoy por hoy tenemos futsal con siete equipos en distintas categorías. Además, el espacio se presta para actividades comunitarias que realiza la escuela primaria y el hospital, así como otras instituciones del barrio.

—¿Cómo se sustenta el club? ¿Cuántos socios tiene?

—El club se sustenta principalmente por eventos con fines recaudatorios. La cuota societaria es ínfima y simbólica, además de voluntaria. Tenemos solamente 20 socios activos que abonan regularmente y el resto lo hace de forma esporádica. Alrededor de 80 personas están vinculadas al futsal, pero no todos abonan cuota.

—¿Cuál es la importancia del Atlético Bajada Grande para el barrio?

—Es difícil ser objetivo porque uno pone mucho empeño y sacrificio. Pero creo que, junto con las escuelas, es el mayor espacio de contención para niños y jóvenes. En los últimos 10 años, de la mano del futsal, ha fortalecido el sentido de pertenencia y la identidad de la comunidad.

—Si tuviera que definir al club con pocas palabras para quien no lo conoce, ¿qué diría? 

—Lo podría definir como un fiel reflejo del barrio en el que está inmerso. Con todo lo que eso implica, lo bueno y lo no tanto.

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