Desde la ciudad entrerriana ofrecen argumentos históricos, legales y culturales;
la fiesta provincial lleva medio siglo. Reivindican un patrimonio sin exclusividades
Por Vicente Suárez Wollert
Mientras la Legislatura Provincial analiza la reapertura de un proyecto que pretende otorgar a la ciudad de Diamante el título de “Capital Provincial de la Chamarrita”, Santa Elena alza la voz con argumentos históricos, legales y culturales que hacen difícil ignorar: hace más de medio siglo que esta ciudad del Departamento La Paz sostiene, año tras año, la Fiesta Provincial de la Chamarrita, una de las pocas fiestas de la provincia con entrada completamente gratuita— y es, desde 2024, sede de un patrimonio declarado histórico cultural intangible en Entre Ríos.
El proyecto que busca posicionar a Diamante como referente provincial de la chamarrita había sido enviado a archivo, pero sus impulsores solicitaron su reapertura. La situación motivó que en agosto de 2025 la Senadora Patricia Díaz, representante del departamento La Paz, presentara un proyecto de ley para declarar a Santa Elena como “Referente y Sede de Promoción, Difusión y Estudio de la Chamarrita Entrerriana”.
“El marco legal principal sobre el patrimonio inmaterial en Entre Ríos es la Ley Provincial 10.911, reglamentada por el Decreto 128/22. Esta norma regula, registra y protege las expresiones, saberes y tradiciones de la provincia, reconociendo también al género musical de la chamarrita entrerriana mediante la Ley 10.843”, señala la Senadora Díaz, y agrega que el proyecto referido a Diamante había sido enviado a archivo pero que “volvieron a pedir su reapertura”.
La Fiesta Provincial de la Chamarrita nació en Santa Elena en 1973, por iniciativa del entonces vicegobernador Dardo Pablo Blanc y los legendarios Hermanos Cuestas. Desde ese primer encuentro, la ciudad no interrumpió ni una sola edición, acumulando hoy más de 46 fiestas consecutivas incluyendo una virtual en pandemia, realizadas en el anfiteatro municipal, convocando a miles de entrerrianos y visitantes de todo el país.

No es solo una fiesta. Desde su origen, la propuesta respetó un principio que la distingue: privilegiar en cartelera a los valores de la región, sin resignar el género. Esa fidelidad al espíritu fundacional es parte de lo que le valió, en 2024, ser reconocida como Patrimonio Histórico Cultural Intangible de la Provincia de Entre Ríos mediante el Decreto N.º 2921/2024 —la primera fiesta popular entrerriana en alcanzar esa distinción—. “Este reconocimiento nos compromete a realizar acciones de salvaguarda de este preciado patrimonio, y a ello invitamos a todos los cultores de la provincia”, señalan desde Santa Elena.
Uno de los pilares menos visibles pero más significativos de esta labor cultural es el Certamen de Chamarritas Inéditas, que lleva 20 años construyendo el cancionero chamarritero provincial. Compositores de toda la región han encontrado en este certamen un espacio para dar a conocer obras que plasman paisajes, historias e identidades locales. Entre sus jurados figuran nombres como Linares Cardozo, Jorge Enrique Martí, Ángel Vicente Araos y Aldo Muñoz. Por sus palcos pasaron chamarritas que luego se volvieron emblemas: La Mojarrita Palmira, Para cantar chamarritas, Provincia Iluminada, Por Marcelino Román, entre tantas otras.
La pregunta que subyace a este debate es también la más incómoda: ¿Puede una expresión que la propia ley reconoce como patrimonio de toda la provincia ser apropiada por una sola ciudad? La Ley 10.843/2020 —aprobada en consonancia con la Ley nacional 26.118 sobre salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial— no deja lugar a dudas: la chamarrita es entrerriana, de todo el territorio, no de un municipio en particular. En toda la provincia ha habido y hay cultores que sostienen viva esa llama. Dividir lo que es de todos no honra a quienes lo dieron todo por este género: Linares Cardozo, Julio López, Víctor Velázquez, Carlos Santa María, Miguel Martínez, Roque Mario Erazún, entre tantos otros.

En Santa Elena, los vecinos conviven a diario con la figura de Julio López, la guitarra entrerriana, cuya presencia en las calles de la ciudad simboliza décadas de entrega a la música provincial.
No es la primera vez que se intenta ese camino. El 26 de octubre de 2023, el hoy tristemente célebre senador nacional Edgardo Kueider presentó un proyecto para otorgarle a Diamante el mismo rango que ahora se disputa en la legislatura provincial. La iniciativa caducó en 2025, apenas un año después de la carrera política de su autor.
Desde Santa Elena, la postura no es de confrontación sino de construcción colectiva. La ciudad que más ha sostenido a la chamarrita en términos de continuidad, institucionalidad y reconocimiento formal no pretende apropiarse del género, sino contribuir a su preservación y proyección. La invitación sigue siendo abierta: que cultores y cultoras de toda Entre Ríos puedan sumarse a las acciones de salvaguarda, articulando esfuerzos para que la chamarrita continúe creciendo como una expresión identitaria de toda la provincia y no como bandera de ningún campanario.
La chamarrita no necesita dueños. Necesita memoria, compromiso y quienes la sigan haciendo vivir.
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