Contar las horas: el reloj que llegó para rescatar tradiciones

Se inauguró en agosto en Aldea Protestante y ya es parte del recorrido que vecinos de Paraná y la zona realizan cada fin de semana. Con exactitud controlada por GPS, conecta el tiempo con la historia del lugar

Por María Constanza Fernández Larraburu

En Aldea Protestante, a 40 kilómetros al sur de Paraná por ruta provincial 11, pensaron que el paso del tiempo podía jugar a su favor. También pensaron en turismo, en rescate cultural, en historia y en comunidad para dar vida a Hans y Marie, los personajes que cada hora salen del reloj para bailar música alemana. Lo hacen con precisión, ya que el reloj cuenta con GPS y sólo si no hay viento o lluvia, ya que tiene un sensor que evita que se dañen con los factores climáticos adversos.

El reloj

“La idea de instalar un reloj fue del presidente comunal, Duilio Herbel”, señala Lucas Dalinger (37), que finalmente dio vida al proyecto, gracias a sus conocimientos en Programación y Electrónica. “Había escuchado que empezaron a hacer averiguaciones por un reloj y cuando me contaron de qué constaba, le dije a él que podíamos hacer algo mejor. Pensé en unos muñecos que se muevan, que bailen, que hablen y al principio no le sonaba tan real. Parecía un poco loco, pero después me volvió a contactar para preguntarme cómo sería, le expliqué un poco más y le mostré una foto generada con inteligencia artificial”. Lucas transformó esa imagen inicial en planos reales de la torre, el reloj, los muñecos, la puerta y todos los mecanismos. “Hice el diseño, lo volqué a un software de computadora en 3D para tener todas las medidas con planos reales del edificio, de la torre en sí, y eso se le pasó a un herrero y a un carpintero, que fueron los que hicieron la estructura”.

—¿El reloj está sobre una torre de ladrillos?

—La torre consta de una garita, que era una parada de colectivos que ya existía, y la parte de arriba, que sería la torre del reloj, está hecha de caño estructural y revestida con unas placas que son como las de yeso que se usan en el interior de las casas, pero cementicias, aptas para exterior. 

Acerca del reloj, el joven da cuenta de que “tiene una máquina que hace mover las agujas, la esfera es de mármol y está retroiluminada, tiene una luz atrás que de noche la ilumina porque el mármol uno lo ve macizo, duro, pero deja pasar la luz. Tiene toda una esfera de chapa, que es donde están todos los números, y las agujas también son de chapa.

“Eso es una parte, la más sencilla, la otra es toda la electrónica, que es bastante más compleja. Tiene GPS, por lo que el error de horario es casi nulo, creo que uno o dos segundos máximo. Tiene un sensor de lluvia y un sensor de viento porque si hay lluvia, como los muñecos tienen ropa de tela, motores y circuitos, por más que esté programada la hora se cancela el show, no salen a bailar”, explica, al tiempo que revela que “cuando hay mucho viento también tiene otro sensor que mide la velocidad y si es necesario se anula el show. Ahora estoy trabajando en un cartel indicativo, porque viene muchísima gente a verlo y por ahí se quedan esperando que salgan y no salen y muchas veces ha sido por eso, porque hay un remanente de lluvia, llovió 15 o 20 minutos y paró o hay mucho viento y tampoco salen”.

—¿Cómo se les ocurrió que fueran una pareja de baile? 

—El presidente de la comuna es una persona que hace mucho énfasis en la cultura, que lamentablemente poco a poco se va perdiendo. Cuando él planteó el reloj su idea era hacer una parejita de bailarines, pero lo que le habían ofrecido eran unas figuras rígidas, de plástico, algo parecido al Cucú de Córdoba. La idea de los bailarines fue de él, yo después le agregué que tengan un poco más de vida, voz, un nombre cada uno, Hans y Marie, lo que hace que pasen a ser como una mascota de Aldea Protestante.

Cuando el proyecto fue aprobado por las autoridades del pueblo, Lucas se puso manos a la obra y tanto se comprometió con el trabajo que le habían asignado que hasta le puso voz a los personajes, que luego moldearía con IA. “Al principio para las voces había llamado a dos personas, un hombre y una mujer que hablan muy bien el dialecto alemán que se habla acá. Eran dos voces reales, pero en los meses de prueba me di cuenta de que la gente se quedaba mirando y no terminaba de entender, porque hablaban todo en alemán. Era muy lindo para la raíz, para mantener eso, pero la gente no entendía. Ahí lo planteé y me decían que les dolió un poquito, pero se dieron cuenta de que hay un poco de razón en que el 95% de los visitantes que han venido y que van a seguir viniendo no saben, porque incluso yo no sé hablar alemán a pesar de ser de acá”, reseña Lucas, mientras destaca que “optaron por hacerlo en castellano y sí hacer un saludo en alemán. La música la eligieron ellos, yo le dije qué música tendrían que bailar y eligieron la Danza del Inmigrante. Es esa la música que suena y las dos voces, tanto la del hombre como la de la mujer, son mías, que con Inteligencia Artificial les di forma para que la mujer parezca mujer y el hombre que no sea mi voz la que está ahí sonando. La ropa de los bailarines la hizo una mujer de Paraná, es la ropa del ballet de danza de acá del pueblo”.

—¿Qué impacto ha tenido el reloj?

—En estos dos meses he visto gente que se ha emocionado, que ha llorado, porque yo soy la cara visible, pero hubo muchas personas colaborando detrás de todo esto. Lo que más impactó por ahí fue el tema de los muñecos y Duilio siempre me puso ahí adelante, pero sigo viendo gente que me agradece o que se largan a llorar, que se emociona cuando ve todo eso. Para gente que sabe hablar en alemán o que ve esa cultura ahí representada es algo lindo. 

—¿Tiene horarios específicos en que salen los bailarines?

—El reloj tiene una pantalla táctil adentro, a la que se accede por una puerta trasera de la que las autoridades tienen llave y pueden entrar cuando quieren. A través de esa pantalla pueden programar las 24 horas, de acuerdo al día, a la época del año, si hay una festividad o lo que sea. Ahora está programado de lunes a viernes a las 9, a las 12, a las 15 y a las 18. Y sábados y domingos de 9 a 19 todas las horas. Esto porque el reloj generó mucha movida, mucho visitante, se ve mucho colectivo que viene, mucho conglomerado de gente, he visto mucho más movimiento, pero sigue siendo un pueblo chico que por ahí no tiene tantos atractivos turísticos como sí lo es Córdoba, por ejemplo, porque muchos lo comparan con el Cucú de Córdoba, entonces por ahora entre semana salen en esos horarios.

—Pensaron en los vecinos además…

—Exactamente, porque incluso sábado y domingo en horario de siesta para el que lo tiene cerca cuando se abren las puertas y empieza la música y todo puede llegar a ser un poco invasivo, así que por eso se optó que entre semana sea menos veces. Desde la inauguración no lo han cambiado al horario, pero tal vez en verano o alguna fiesta, supongo que hoy 7 que hacen la Dorffest lo van a activar a todas las horas, porque justamente va a haber un montón de gente ahí en el espectáculo y lo van a querer ver. 

La comunidad

Aldea Protestante integra el circuito turístico de Paraná y sus aldeas, por lo que el reloj se suma a los atractivos del poblado. “Vienen de Buenos Aires, de Rosario, de cualquier provincia, y hacen un circuito por Valle María, Protestante, Spatzenkutter, pasa por todas las aldeas y ahora tienen un motivo más para pasar, antes por ahí no había tanto atractivo en el pueblo”, celebra el creador del reloj, que refiere que el lugar además cuenta con una dulcería “que es parada obligada, La Alemanita, que se dedica a todo lo que es elaboración de dulces, alfajores y esas cosas artesanales, y también hay una talabartería”.

—¿De qué trabaja la población en Aldea Protestante? 

—Hay mucha gente que trabaja en el campo, hay una carpintería muy importante también acá que tiene muchos años de trayectoria y es bastante conocida. También hay una fábrica de alpargatas ahí sobre la ruta 11 que tiene un montón de años, hay de bolsas, hay una empresa de agua envasada, estamos nosotros que fabricamos máquinas para aplicar celulosa, que es un material aislante para viviendas y galpones, que se han exportado también a Bolivia, a Uruguay y a Paraguay. Hay muchas granjas avícolas y un par de supermercaditos. 

Las raíces

—¿Conservan el idioma y las tradiciones?

—Sí, la gente mayor sí. Cuando voy al supermercado encuentro gente mayor que está hablando en alemán o que hablan la mitad en español y la mitad en alemán, pero la generación de nosotros lamentablemente está perdiendo el habla. Tanto mis amigos como yo entendemos alguna que otra palabra o alguna que otra frase, pero no sabemos hablar ni tampoco entendemos todo, así que lamentablemente se está perdiendo y por eso Duilio incorporó un taller de Idioma Alemán ahora en la primaria para que no se pierda tanto eso e incorporan cada cierto tiempo talleres de cocina para que la gente mayor que todavía tiene conocimiento de las recetas típicas lo pueda trasladar a los jóvenes. Son talleres gratuitos que el que quiere va y aprende esas recetas para que no se pierdan.

A pocos minutos de la capital provincial, se puede disfrutar de la danza y música alemanas, del saludo de Hans y Marie en el Dorfuhr y conocer las tradiciones de un lugar que eligió convertir una simple parada de ómnibus en el atractivo más importante de la zona. 

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