En Anacleto Medina de Paraná funciona un coro comunitario para infancias. Un lugar pensado para compartir y aprender, donde los vínculos se estrechan mientras las voces se levantan al unísono
Por Camila Gomez
El merendero Boina de Vasco funciona en Juan Vives 1623, en el barrio Anacleto Medina de la ciudad de Paraná. Acompaña a familias vulnerables del barrio y brinda talleres para jóvenes y niños, además de asistencia alimentaria.
Entre sus actividades se encuentra el coro para niños. Patricia es una de sus referentes y señaló a El Telégrafo de Entre Ríos: “El coro comunitario lo organiza Cátedra Francisco, acompañando al merendero para que los niños tengan un lugar donde puedan ser escuchados, participar, cantar y jugar. Empezamos hace dos meses con poquitos y se han ido integrando de a poco”.
Enseguida, agregó que “el coro es para niños de seis a 11 años y no es necesario que sepan cantar, sino que tengan ganas de participar, estar y compartir”.
Las personas que organizan el espacio son Mario Sufotinsky, que brinda las clases, José Luis Pérez y Patricia Segovia, que participan desde la cátedra acompañando a personas del merendero que solidariamente se van incorporando.
“Las canciones que hacemos son de María Elena Walsh, diferentes canciones folclóricas, todos temas dirigidos a los niños”, indicó Patricia y sostuvo: “El profesor tiene como proyecto activar el espacio de la niñez en el merendero llevando a cabo el coro, que es un lugar y un espacio donde los niños pueden ser escuchados, donde pueden aprender a escuchar, donde aprenden a compartir y crear un vínculo con los vecinos también y que ellos sean la apertura de todo esto”.
“Es necesario romper las barreras y que se sientan acompañados y que sepan que los niños están bien, en un lugar protegido, que están haciendo una actividad que es muy difícil que se dé en un barrio, porque se ha perdido un montón. Esperamos conseguir más actividades y personas solidarias que nos acompañen”, concluyó.
Para los que quieran sumarse es libre y gratuito y no es necesario cumplir con requisitos. Luego de la actividad del coro se comparte una merienda.
Se trata de un espacio donde los gurises se divierten y forman nuevos vínculos, mientras se acercan a la música de una forma lúdica y grupal.
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