Perros arrieros: entre border collies, majadas y pastoreos

Cada movimiento en el campo es digno de ver. Resulta atractivo conocer de qué se trata esta actividad poco difundida que realizó una nueva fecha del Campeonato Argentino en la Sociedad Rural Gualeguay

Por María Constanza Fernández Larraburu

Hay actividades poco conocidas, pero que al ser descubiertas producen una extraña fascinación. Eso puede pasar tranquilamente con los perros arrieros y sus pastores que, cayado de por medio, dan órdenes a sus animales para que rápidamente traigan el ganado.

De acuerdo a la propia organización, “durante una competencia de pastoreo el perro trabaja a distancia, respondiendo a las indicaciones de su conductor para reunir y conducir una majada de ovejas a través de un recorrido que recrea situaciones reales de manejo en el campo. Cada recorrido es evaluado por un juez, quien puntúa la precisión del trabajo, el manejo del ganado y la capacidad del perro para resolver cada ejercicio de forma tranquila y eficiente. Más que una competencia, el pastoreo pone en valor una herramienta de trabajo utilizada por productores de todo el mundo para facilitar el manejo de la majada, reduciendo el estrés de los animales y promoviendo su bienestar”.

Con un clima típico invernal de llovizna y frío, Gualeguay recibió a los participantes de las categorías Novatos, Ranch y Open, que llegaron desde la República Oriental del Uruguay y de la provincia de Buenos Aires, Capital Federal y otros puntos de nuestro país. 

Para comprender cómo se vive esta disciplina, Mercedes Virué explica que, si bien es entrenadora canina desde hace 15 años, siempre soñó con hacer pastoreo, “algo muy lejano para mí. Aunque fui tomando cursos no tenía la oportunidad, porque no soy productora de animales, no tengo campo, no tengo ovejas, no tengo nada, hasta que un día viajé a Inglaterra a tomar cursos allá y me traje un perro. En un campo donde me cuidan el caballo conseguí que me presten un potrero para comprarme las ovejas y empezar a entrenar, así empezó todo hace dos años y medio”.

Con este inicio, Virué decidió que también era hora de “promover y armar las pruebas, porque vi cómo competían allá y en Brasil y Uruguay, donde hay un montón de competidores y es donde uno puede mostrar el trabajo de entrenamiento que le hace al perro”.

Mercedes Virué, Adriana Suárez y Ana Julia Toledo.
Gentileza: Foto: FVM

La llegada del Campeonato a Gualeguay se dio por una cercanía de Mercedes con la ciudad. “Sé que hay muchos ovinos acá en Entre Ríos y Andrés Henderson, que había tomado un curso con una persona que traje de Gales, me prestó muy amablemente los animales. Además, hizo el contacto con la Sociedad Rural”.

—¿En qué categoría competís? 

—Compito en Ranch con un border collie pelo corto, blanco y negro, que tiene cinco años y medio. El año pasado empecé en la categoría Novatos y ya pasé a Ranch y el año que viene, si Dios quiere, voy a estar compitiendo en la categoría Open, que es la más grande. 

Desde la Patagonia

En la misma categoría participa Ana Julia Toledo, periodista y locutora de profesión. Si bien entrena con Fika, su perra, cada fin de semana en un campo de la provincia de Buenos Aires, vive en Capital Federal, desde donde llegó a Gualeguay para participar de la fecha. “En el pastoreo tenemos acá en Argentina tres categorías, que son para los perros, no para los conductores. Open, que es la mayor, con mayores dificultades, después viene Ranch, la intermedia, y Novatos, que es muy sencilla, que es para los perros que recién comienzan”, revela.

—¿Cómo fue tu inicio en esta actividad?

—Soy de Patagonia y he vivido y trabajado en el campo. Mi pasión por las ovejas y los perros viene de muy chica, pero me inicié en esto, al principio, por el trabajo; ahora es por hobby, porque compito nada más, pero lo que se hace acá es reflejar el trabajo diario del campo. Uno viene a las competencias no solamente a encontrar gente maravillosa, como se consigue en estos lugares, sino a testear cómo están nuestros perros, que son nuestra herramienta básica de trabajo con la hacienda en el campo. Sin ellos, la verdad que no se podría hacer muchas de las cosas que hacemos. 

—¿Hay razas específicas para esta disciplina?

—Nosotros trabajamos border collie de trabajo, que no es el border collie blanquito y negro que vemos en la ciudad. Estos son perros con mucho instinto de trabajo, vienen en cualquier envase y color, como digo yo, pero siempre que trabaje como border collie lo es. 

Una postura natural del perro: agazapado y sin ladrar.
Gentileza: Foto: FVM

—¿En qué consiste esta competencia? 

—La categoría mayor, que las otras son más o menos parecidas, pero con menos dificultades, consiste en que uno manda al perro a casi 400 metros a que nos traiga las ovejas, que siempre son cinco y nunca son las mismas entre competidores. Después tiene que ir sorteando obstáculos, pasar tranqueras, encerrar, llevar la hacienda, traerla, pasarla en paralelo, apartarla. Son todos trabajos que se hacen a diario en el campo y que se ven reflejados en la competencia.  

“La mayoría maneja el perro con silbato porque trabaja muy lejos y trabaja el perro, no uno. Puedo estar charlando y mandar a mi perro a trabajar allá, a 400, 500 metros con la seguridad de que lo va a hacer, primero porque tengo un perro con genética de trabajo y después porque traté de entrenarlo lo mejor posible e hice que respetara mi hacienda, que es mi capital. Mi perro no puede morder, no puede ladrar, no puede molestar a mi hacienda, yo eso se lo enseñé y ahora estoy tranquila y lo mando a que él trabaje. 

—¿A qué edad empiezan y a qué edad dejan de trabajar? 

—Se empieza teniendo un cachorro con buena genética y se hace todo el trabajo de enseñarle que venga, que conozca su nombre, que nos haga caso, tener un vínculo con el perro, porque sin vínculo no hay absolutamente nada. Después, cuando el perro está maduro física y mentalmente, recién se empieza con el entrenamiento formal, que es a partir de los ocho meses aproximadamente. Y de trabajar no dejan nunca, conozco perros de 15 años que, si vos los ponés, siguen trabajando y no pueden caminar de viejitos que son. 

—¿Utilizan silbato y voz indistintamente?

—A veces uno tiene que gritar, sobre todo acá que hay teros, porque el sonido del silbato tiene la frecuencia de los teros y el perro dice ¿quién me silba? ¿Mi dueño? ¿De acá, de allá, de dónde? Entonces, a veces necesitamos un poquito la voz, que es como primero le enseñamos al perro.

Gentileza: Foto: FVM

Rumbo al Mundial

Desde Mercedes, Buenos Aires, Adriana Suárez llegó hasta el predio de la Sociedad Rural Gualeguay como antesala de lo que será una nueva participación de ella y Mencho, su perro, en un Mundial de Pastoreo, esta vez en Escocia el próximo septiembre.

Con más de 20 años de experiencia en la actividad, que disfruta y todavía le produce nervios, Adriana ha debido en todo este tiempo iniciar la labor de entrenar nuevos compañeros, ya que algunos han muerto de viejos. “La perra de esa foto —dice, mientras señala un cartel instalado en la competencia— es hija de unos perros que traje de Irlanda, con la primera que fui y salí primera campeona argentina, y ya se murió de viejita”. 

—¿Cómo es la experiencia de participar en un Mundial? 

—Es sumamente enriquecedora, se te abre la cabeza a un montón de cosas. Vamos con los uruguayos y con los brasileros un mes antes a Gales, donde competimos en pruebas y entrenamos para acostumbrarnos al tipo de oveja de allá, porque son otras razas, tienen otro temperamento, otra reacción. Entrenamos allá y después viajamos los últimos días a Escocia para competir. 

“Cuando fui con Mencho, el perro con el que estoy compitiendo ahora, realmente hice un trabajo prolijo. Es muy difícil ganarlo, porque vos competís contra gente del Reino Unido que tiene la historia y la experiencia en esto, entonces es muy difícil, pero sí hice un muy buen papel, terminé la prueba, que no todos la terminaron, y la verdad que me gratificó mucho. Recibí felicitaciones de conocidos que tengo en Suecia, en Inglaterra misma y todo, que vieron mi prueba por el streaming y me felicitaron. Creo que dejé bien representado al país”, expresa, en tanto da cuenta que en los mundiales compiten unos 300 perros.

—¿Cómo es la preparación diaria para llegar a un Mundial? 

—Los perros que van a competir ya están totalmente entrenados, lo que se hace es mantener la actividad física para que tengan un buen estado, aunque eso se logra con el trabajo diario en el campo con la hacienda. Después lo que hacés es pulir detalles, que te obedezca inmediatamente la orden, que haga el movimiento que vos querés con la distancia, el movimiento de flanco, de separación de las ovejas con la distancia que vos querés, pero el perro ya sabe lo que tiene que hacer, ya aprendió. 

Gentileza: Foto: FVM

Adriana señala luego que, si bien hay un entrenamiento necesario, hay una selección genética en los border collie que hace que desde cachorros estén preparados para esto. “A los 60 días les ponés unas ovejas adelante y ya adoptan la postura agazapada, con la baja, sin ladrar. No saben por qué ni para qué. Hay algo adentro que les dice que esto es así, es totalmente instintivo, por lo que después el entrenamiento es moldear ese instinto para que lo usen para nosotros, para que trabajen, que toda esa información que tienen en su disco rígido la usen para nosotros”.

—Cuando el perro no está trabajando, ¿es parte de la familia o es diferente el trato?

—Son parte de la familia, pero siempre digo que son perros seleccionados para trabajar y la mayoría vive muy confortablemente en sus caniles y tienen su momento de vida de perro, que es cuando los soltás y juegan y corren todos. En mi casa tengo caniles y cada uno tiene su árbol para atarlos a la sombra, porque entrenados como están no se van a ir a la hacienda sin vos, pero de cachorros sí, no es un perro que vos puedas dejar suelto en tu casa por el gran instinto que tiene. 

—¿Cómo fue tu inicio?

—Muy cómico. Me mudé de Capital Federal a un campo y como podrán imaginarse en el campo no vas a tener un perro atado, así que compré una border collie para hacer agility, que es eso que saltan vallas, que hacen slam. La tenía suelta en el campo todo el día, pero como la perra venía de genética de trabajo estaba todo el tiempo rodeando las ovejas, las vacas, las gallinas, quería controlar todo lo que encontraba, así que me conseguí un DVD de Canadá y empecé a tratar de enseñarle. Después me dijeron que en Brasil había competencias de pastoreo y allá fui, cuando llegué no lo podía creer, primero que los perros eran pelo corto, flacos, parecían galgos algunos. Yo decía, ¿qué es esto? Una acostumbrada al border collie blanco, negro, peludito, bonito y cuando los veías trabajar era una maravilla.

Gentileza: Foto: FVM

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